Jorge Fonte, en La Laguna, donde transcurre la historia de su nueva novela. / C7

Jorge Fonte novela la historia de amor entre Jerónimo de Grimón y sor Úrsula de San Pedro

El escritor tinerfeño se basa en una historia real del siglo XVII, en La Laguna, para su novela 'Llevadme a ver el mar' (Ediciones Idea)

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

La historia real protagonizada en el siglo XVII por el noble Jerónimo de Grimón y Rojas y la monja sor Úrsula de San Pedro ha dado pie a la segunda novela del tinerfeño Jorge Fonte, titulada 'Llevadme a ver el mar' (Ediciones Idea).

El narrador isleño se basa en esta historia real, muy conocida entre los laguneros, para rendir su propio homenaje a la ciudad de los adelantados.

«La Laguna es una ciudad llena de historia, que figura en sus calles, plazas y edificios. Fue la más importante de las islas desde la conquista, capital de Tenerife, y lugar de residencia de las clases nobles en la isla. Un lugar con mucho poderío. Fue capital de Canarias durante 300 años y lugar de formación de la actual sociedad canaria. Quería contar algo sobre la ciudad. Es una ciudad que te enamora. Es de los pocos sitios donde se puede ver en vivo la historia de Canarias», apunta el escritor.

Lo sucedido entre este noble y la monja genera hoy una paradoja. «Se trata de un romance muy conocido. Cualquier lagunero lo conoce o mal conoce, porque no todos los aspectos de los que se hablan no son correctos y algunos están mal contados», subraya el autor de la novela 'Una isla a la deriva' (2018).

Al no conocerse todos los detalles de esta historia real, Jorge Fonte apunta que encontró «un campo abonado» para cualquier narrador que se precie. «Vengo de escribir durante 20 años ensayos de cine. Para un ensayo te documentas muchísimo y ese hábito lo tengo ya muy dentro. En esta novela quería reflejar la historia lo más fiel posible a lo que sucedió. Lo que sucede es que hay poca documentación sobre Úrsula y Jerónimo. Solo hay tres documentos auténticos importantes», reconoce.

Se trata de una previsión del juicio. Las actas del mismo no se conservan, explica el escritor.

También pudo consultar un documento en el que se detalla la dote cuando esta joven lagunera ingresó en el convento, que Fonte tuvo «el lujo» de poder consultar en el Archivo de Santa Cruz de Tenerife y que le permitió conocer el nombre de pila de la protagonista de la historia y los de sus padres y hermanas.

También localizó en el Archivo de La Laguna el documento que le permitió saber la fecha exacta de la muerte de Úrsula, ya que solo se conocía el año.

Con estos mimbres comenzó a «rellenar los huecos que la historia» no le proporciona. Para lograrlo tiró de la lógica y de cotejar fechas, como las del ingreso en el convento de clausura para determinar qué edad tenían cuando se conocieron o cuántos años pasaron sin que se vieran. También, como buen novelista, tiró de la imaginación para dar forma a la historia y del conocimiento de la época que ha logrado tras muchas lecturas.

«He pretendido basarme en hechos históricos hasta donde he podido. La semana de fiestas de El Cristo de La Laguna me venía al pelo como lugar para que se conocieran y para explicarle al lector cómo se vivía en aquella época», señala por teléfono.

El cariz pedagógico del volumen resulta evidente y Fonte no rehúye del mismo. «Con la narrativa es más fácil aprender y mucho más divertido que con un ensayo histórico. Resulta mucho más ameno para un lector. Si se adentra en la novela, aprenderá cosas y se le quedarán el recuerdo hechos o costumbres de la época», sentencia.

Sobre los protagonistas, el escritor saca conclusiones. «Me la imagino como una joven inquieta antes de ser monja. Para, con treinta y pico años decidir fugarse de un convento por amor, tuvo que ser una mujer especial, segura de sí misma, inteligente e intrépida, a la que no le importaban los riesgos. En aquella época no había pena de muerte para las mujeres, su pena, si la cogían era volver al convento de nuevo».

Jerónimo de Grimón y Rojas, por su parte, «pertenecía a la nobleza, pero se crió en el campo, en la Hacienda de los Príncipes en Los Realejos». «Tuvo que ser un aventurero con las cosas muy claras. Se arriesgó más, porque estudió derecho en Sevilla y sabía que si lo cogían, era la pena de muerte. Estuvieron 20 años separados, se fue a Sevilla, estudió, se casó y tuvo dos hijos. Volvió a Tenerife y se reencontró con su amor de juventud, lo que tuvo que provocar una revolución hormonal entre ambos», apunta el escritor.

«El lenguaje que utilizo es arriesgado, pero no concebía la novela de otra forma»

Jorge Fonte transporta al lector hasta el siglo XVII mediante la trágica historia de los dos amantes que protagonizan la novela 'Llevadme a ver el mar'. También lo hace mediante el lenguaje que emplea, muy cercano al que se utilizaba en aquella época.

«El lenguaje es arriesgado, pero no concebía la novela de otra forma. Creo que la historia tenía que ser contada con un lenguaje parecido al de la época. Lo pude haber limitado a los diálogos, pero el estilo me gustaba, tenía un ritmo y una musicalidad muy artísticas y las palabras fluían solas. La novela la testé muchas veces. Tenía miedo y antes de publicarla la dejé en manos de unas veinte personas y a la mayoría les gustó. Me dijeron que no se atascaban con el lenguaje mientras leían y que el tempo les ayudaba a entrar y vivir un hecho histórico como el que les cuento», confiesa el autor tinerfeño.

Antes y durante la escritura, reconoce, leyó novelas de la época, vio series y películas que transcurrían en aquellos tiempos y buscó muchas palabras «en diccionarios antiguos».

«Es mi segunda novela y decidí dejar el ensayo porque estaba un poco quemado de tanto ensayo. Publiqué 20 libros de cine en 22 años. Salían por sí solos, casi de forma rutinaria. La novela me permite cambiar de registro. La primera fue de aventuras, transcurrió en El Hierro, a lo loco y con mucho ritmo. Tengo una tercera terminada, sobre la represión franquista también en la isla de El Hierro, y una cuarta muy avanzada. Escribo todos los días y soy compulsivo, porque lo disfruto mucho», explica.

Confía en que si algo bueno saldrá de esta pandemia de la covid-19 es un mayor número de lectores habituales. «El no poder salir tanto te obliga a hacer más cosas en casa y a muchos, hasta ver series en Netflix les acaba cansando», apunta entre risas el autor de la recién editada 'Llevadme a ver el mar'.