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Jordi Savall, durante la rueda de prensa que ofreció en la mañana de este jueves en Santa Cruz de La Palma. C7
Jordi Savall estrena 'Un mar de músicas' con los cantos de «esperanza» y dolor de los esclavos

Jordi Savall estrena 'Un mar de músicas' con los cantos de «esperanza» y dolor de los esclavos

El violagambista y director dirige este viernes en La Palma un encargo del Festival de Música que repetirá el fin de semana en Tenerife y Gran Canaria

Victoriano Suárez Álamo

Santa Cruz de La Palma

Viernes, 12 de enero 2024, 01:00

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La música fue «un espacio de libertad» para millones de migrantes y esclavos entre el siglo XV y XIX. Esa vía de escape que utilizaron frente a una realidad terrible que aún hoy está vigente en muchas latitudes del planeta es el epicentro de 'Un mar de músicas 1492-1880', el concierto con el que el director y violagambista catalán Jordi Savall regresa al 40ª Festival de Música de Canarias.

Se trata de un encargo que le hizo el propio festival que dirige Jorge Perdigón y que tendrá su puesta de largo mundial este viernes, en el Teatro Circo de Marte, en Santa Cruz de La Palma. Savall llevará las riendas de la orquesta Hespèrion XXI, la Capella Reial de Catalunya, el Tembembe Ensemble Continuo y una serie de músicos de Cuba, Haití, Brasil, Malí, Venezuela y México para un concierto que recalará también este sábado, a partir de las 20.00 horas, en el Auditorio de Tenerife Adán Martín, y el domingo, a las 19.00 horas, en el Auditorio Alfredo Kraus.

Durante la presentación de esta mini-gira, en la sede de la Real Sociedad Cosmológica, en Santa Cruz de La Palma, Jordi Savall reconoció que fue «una locura» localizar la mayor parte del repertorio musical que integra esta propuesta que se desarrolla con el actor Emilio Buale como narrador, ya que «no existen partituras, se han conservado por la tradición oral».

Tras un arduo trabajo de investigación, selección y ensayos, 'Un mar de músicas' regalará al público, con 33 músicos sobre el escenario, unas piezas «esperanzadoras» en su mayoría, según Jordi Savall, a pesar de las terribles condiciones de vida de quienes las compusieron, cantaron y tocaron hace siglos. «Solo las obras de los esclavos americanos que hemos incluido tienen un fondo muy dramático», aclara quien ya estuvo «hace más de 15 años» buceando en el archivo musical de la Catedral de la capital grancanaria.

Niveles industriales

Y es que Savall hace hincapié en las abominables condiciones de vida soportadas por esas personas esclavizadas o que migraron durante aquellos siglos. «Investigando hemos encontrado historias de una terrible crueldad. Los que traficaban con los esclavos habían perdido el sentido humano y daban más valor a un caballo que a una persona. Es una lacra que tiene la humanidad. El proyecto incluye historias de negros y mulatos... una historia terrible, de las más terribles de la humanidad, cuando los europeos comenzaron a traficar con esclavos. Comenzó en torno a 1440, aunque siempre se ha traficado con los seres humanos y aún hoy se hace. Fue una práctica que tuvo unas dimensiones terribles, podríamos decir que industriales por la cantidad de seres humanos que se trasladaron», apunta con pesar el músico.

El artífice de esta propuesta, una leyenda internacional dentro de la música antigua, explica las dos razones que le motivaron a levantar este mar musical entre América, África y Europa. «Hay dos cosas que me motivaron especialmente con este proyecto. Ante esta música maravillosa pienso en lo que decía Descartes en su 'Tratado sobre la memoria': Sin los sentidos no hay espíritu, sin espíritu no hay memoria. Yo le añado que sin memoria no hay justicia. La otra cosa son las palabras de Elías Canetti en su 'Territorio del hombre', donde dijo que la música es la verdadera historia viviente de la humanidad, porque cada música nos da la visión de los compositores de la época y nos permite viajar a su momento histórico. Este proyecto es una forma de rescatar la memoria de nuestros antepasados y nos permitirá viajar al momento en el que se compuso esta música. Cuando escuchemos un villancico de 1640, sentiremos las mismas emociones que sintieron los músicos que lo cantaron y la personas que lo escucharon».

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Jordi Savall reconoce que seleccionar a algunos músicos, sobre todo cantantes, para que participaran en 'Un mar de músicas 1492-1880' fue una «labor delicada y difícil» por las peculiaridades del repertorio. Pero una vez superado este tramo, los resultados han sido muy satisfactorios en los ensayos. «Todas son personas maravillosas, con un gran amor a la música. Hay mucho amor y agradecimiento entre ellos por poder expresar y cantar su propio mundo, su propia historia», señaló sobre un proyecto que tiene previsto grabar y editar en su propio sello, Alia Vox.

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