Imagen de archivo del cineasta Imanol Uribe. / COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

Imanol Uribe: «El cine comprometido cuenta cada vez con menos hueco»

El director español, que tiene en cartelera 'Llegaron de noche', participa este sábado en las Jornadas sobre el oficio cinematográfico

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

Estrenó su primer largometraje en 1979 y hace unas semanas llegó a las salas comerciales españolas el último, 'Llegaron de noche'. Cuenta con algunos de los más premiados de la historia de los Goya, como sucedió con 'Días contados' o 'El rey pasmado'. Su experiencia y su talento creativo detrás de la cámara son dos de los aspectos que Imanol Uribe (San Salvador, 1950) mostrará este sábado, a partir de las 16.00 horas, dentro de la segunda entrega de las Jornadas sobre el oficio cinematográfico, que en el marco del 21º festival internacional de la capital grancanaria, se desarrollarán en el Edificio Miller.

Desde sus inicios, tras licenciarse en la última promoción de la Escuela Oficial de Cine, Imanol Uribe ha apostado por un cine aferrado a la realidad y con un claro compromiso social y político. «El cine comprometido cuenta cada vez con menos hueco. Cada vez resulta más complicado montar producciones así. Las televisiones son las que deciden qué cine se hace y cómo. Hay que romper una lanza en favor de Televisión Española, aunque parezca mentira. Aunque tiene poco dinero, su apoyo es fundamental para el cine español. Los derechos de antena permiten hacer un cierto cine independiente que no dependa de los grandes ejecutivos de una plataforma», reconoce por teléfono.

Imanol Uribe es consciente de que difícilmente una plataforma como Netflix apostará por producir o exhibir propuestas como las suyas. «Yo hago producciones medias, con una absoluta libertad como sucede con mi amigo canario Andrés Santana», reconoce sobre su fructífera colaboración con el productor grancanario. «Andrés y yo hacemos el tipo de película que queremos con una libertad absoluta, sin ningún tipo de injerencias. Eso solo se lo permiten en estos tiempos los grandes cineastas, que se pueden contar con los dedos de una mano», apunta.

Desde hace más de un año, Imanol Uribe y Andrés Santana trabajan para levantar un nuevo largometraje juntos, inspirado en una historia real que sucedió en Lanzarote y que tienen previsto rodar en la propia isla. « Es un proyecto difícil de levantar. Pero a Andrés no hay que minimizarlo. Lo consigue todo. Tarde o temprano, esa película se hará. Entre sus virtudes está la de ser muy constante y que si se le mete algo entre ceja y ceja, lo lleva adelante», comenta sin entrar en detalles sobre el proyecto.

En la jornada de este sábado en el Edificio Miller, Imanol Uribe estará junto a los también cineastas Daniel Sánchez Arévalo y Daniel Monzón. Moderará el encuentro El Gran Wyoming. «Me parece que será muy atractivo, porque somos distintas generaciones las que hablaremos. Habrá distintos matices. Hace poco estuve en una charla con alumnos de una escuela de cine y me dijeron que apostara por un tema. Opté por el oficio de director, porque entre otras muchas cosas, es un oficio», subraya.

Quien tiene a sus espaldas 15 largometrajes como director más cortos y algunos trabajos televisivos tiene claro qué dos cosas han cambiado radicalmente el panorama de las producciones cinematográficas. «He vivido una transición obligada por el paso del tiempo. Creo que el principal cambio ha sido en el lenguaje. Cuando estaba en la Escuela Oficial de Cine, estábamos obsesionados con el lenguaje del cine americano clásico de los años 30 y 40. Ahora, todo ha cambiado completamente», reconoce.

Destaca otro punto de inflexión que considera determinante en la evolución del séptimo arte. El adiós al celuloide en beneficio del digital. «Fue un salto cualitativo. Participé en un acto junto a Carlos Suárez, que es un director de fotografía estupendo. Él defendía el valor del celuloide mientras que yo opté por defender el digital. Desde el punto de vista de la fotografía de cine, entiendo que para los puristas en el celuloide está la esencia. Pero para mí, el cambio fue a mejor. Desde el punto de vista del director, el digital nos permite no tener que esperar uno o dos días a que se revelara en los laboratorios lo que habías rodado. Cuando salí de la Escuela de Cine, recuerdo que trabajé como auxiliar de montaje en una película de Eloy de la Iglesia. En aquel momento, montar una película y cambiar de opinión con el montaje era como mover una división acorazada. Ahora, el montaje lo puedes cambiar con rapidez. Y cuando ruedo, veo sobre la marcha la película acabada. El plano lo veo como se verá el día del estreno. Antes, te veías obligado a realizar muchas tomas por inseguridad. Ahora ya no es necesario. Eso sí, el peligro es que ante la posibilidad de tener un tiempo ilimitado para rodar, porque no implica mayores costes en material, se cometan excesos», reconoce.

Las salas de cine aportan un plus de «intimidad y concentración»

Para Imanol Uribe, ver una película en una sala de cine es una experiencia insuperable. «La exhibición ha cambiado radicalmente. Estamos en otra etapa y las películas se consumen fundamentalmente en el ordenador, en la televisión de casa, en una 'tablet' o en el móvil. En mi época eso era una herejía, pero hay que asumirlo. Me sigue gustando la sala de cine, allí tienes un plus de intimidad y de culto a lo que estás viendo, así como de concentración. Nunca lo tendrás fuera de allí», señala el cineasta.

Uribe aclara que cuando se pone a trabajar en un proyecto, su objetivo es que se proyecte en un cine y rueda acorde a los principios narrativos y visuales que considera pertinentes para ello.

Hace unas semanas se estrenó 'Llegaron de noche', donde narra la historia de Lucía, la única testigo viva de la matanza de jesuítas en El Salvador, en 1989. «La película tiene mucho que ver con mi historia. Nací en El Salvador, estudié en los Jesuítas y conocía a Ellacuría. Estaba un poco predestinado a rodarla», dice entre risas sobre este filme protagonizado por Juana Acosta.

«Para el tipo de película que es, está funcionando bien en las salas. Es intermedia. Ni la cosa es para tirar cohetes ni para cortarse las venas», confiesa entre risas quien defiende la importancia de esta historia en estos tiempos de tantas noticias falsas. «Creo que era importante contar la historia de Lucía, porque luchaba por la verdad, sabe lo que ha visto y se juega la vida en todos los sentidos. Hasta tal punto que no ha podido volver a El Salvador», recuerda.