Carmelo Gómez en una imagen promocional de 'A vueltas' con Lorca'. / C7

Gómez: «Lorca rompía el espejo en 40.000 pedazos para que cada espectador encuentre su trasfondo»

El actor presenta 'A vueltas con Lorca' en el Pérez Galdós, un espectáculo musicado por el pianista Mikhail Studyonov

David Ojeda
DAVID OJEDA Las Palmas de Gran Canaria

Carmelo Gómez se enfrenta a la experiencia corporal de subirse a las tablas de un teatro para dar vida a los versos de Federico García Lorca en 'A vueltas con Lorca', un espectáculo en el que le acompaña el pianista Mikhail Studyonov y bajo la dirección de Emi Ekai. La cita con GranCanaria será este jueves (19.30 horas) en el escenario del Pérez Galdós.

Lorca es un eco a libertad. Una palabra por la que pagó con su vida en los años de la España negra y hoy secuestrada de nuevo por el lenguaje político. A Carmelo Gómez no le cuesta discernir entre un uso y el otro. «La importancia de un poeta que utiliza las palabras en su contexto no tiene nada que ver con los axiomas y las pancartas. Con toda esta manipulación que no solamente los políticos hacen. También los bancos o todo el que se dedica al mercadeo y se apropian de la palabra. La diferencia es que alguien que es honesto con las palabras y las usa con su valor semántico es honesto con la vida. Pero cuando se saca de ese contexto se es deshonesto con su significado», dice al otro lado del teléfono.

El poeta granadino es una figura atemporal. La crudeza de su verso y la realidad de sus palabras se impone al paso de tiempo y al ostracismo impuesto por los mediocres. Para Gómez, más allá de esta representación, es una llama que nunca se apagará. «Lorca es vigente porque siempre fue universal. Aunque es evidente que hablaba de sí mismo, pero eso es lo que hacemos todos porque es lo que conocemos y lo que tenemos a mano. Él hablaba para los demás, del corazón panorámico, que yo diría caleidoscópico, porque siempre se mira a través del espejo. Nunca desde su propia experiencia para los demás. Él lamenta sus problemas con los afectos pero se alegra de la existencia del amor.En esa contradicción se pone delante del espejo pero no se conforma con la imagen que le da, sino que lo rompe en 40.000 pedazos para que cada espectador pueda encontrar su trasfondo», indicó.

La muerte y el drama son dos hechos indisociables en la obra del granadino. Eso de alguna forma se filtra en este espectáculo, en el que lo que nace en palabras de Gómez fue antes escrito por el poeta. «Hacemos bastante hincapié en la palabra tragedia. Porque creo que a través de ella y esos símbolos qu utiliza podemos mirar nuestra realidad sin que tengamos que ser devorada por ella. Podemos ver que la muerte y la vida danzan desde el origen, donde nacen las aguas en Granada desde de las que él canta», expresó.

Carmelo Gómez cree saber porque Lorca fue poeta. Entre otras cosas, por la verdad que emana de sus versos. «A Lorca le fascinó la poesía porque tenía la capacidad, a diferencia del filósofo, de no tener que dar respuestas. Ser falibles es fundamental para poder ponerse delante de uno mismo y empezar a escribir.En poesía, en belleza, donde nos podemos ver redimidos de toda esa cantidad de errores que nos conforman. Y Creo que Lorca admite en todo momento esa circunstancia», comenta.

Y eso es lo que se podrá ver en el Pérez Galdós. «Este poemario comenzó siendo una cosa en la que leía unos poemas de Lorca, que ya es bastante. Y se ha acabado convirtiendo en medula de la nuestra vida.De las tres personas que estamos implicadas en el espectáculo. Yo ya no hablo de Lorca de la misma manera de la que hablaba, porque tengo ese conocimiento de los contrarios, la infabilidad, de un hombre que sabe que la tierra tiembla y está constantemente hablando de su propia muerte. Nosotros, hablando de la vida estamos hablando del recorrido que él hace como si fuera un río que llega al final a Granada, a su infancia», dice.

Gómez se enfrenta con la compañía del pianista a un gigante. «La música es parte de Mikhail, pero nosotros desde el principio hemos querido que la letra baile con la música en todo momento. Y eso lleva un proceso de trabajo importante porque no es nada sencillo. Por otro lado, queríamos que fuera de toda esa música que recogió Lorca en todo momento. También usamos muchas expresiones populares que le fascinaban, porque el tenía ese gusto por el ancestro», comenta.

Contra el odio.

Para Carmelo Gómez es especialmente relevante representar esta obra en un momento en el que parece que el conflicto se ha convertido en el combustible social, reivindicando el valor de la poesía y el teatro como refugio ante la hostilidad del entorno vital en el que nos movemos. «Nuestra misión puede ser suavizar este odio que se ha generado. Tratar de crear armonía con la vida, que bastante compleja es ya. Desde lo más profundo a lo más superficial. Vamos a hacer todo lo posible por hacerla compatible con la existencia, que ya venimos al mundo con un azote. La vida tiene tantos secretos por descubrir polinizados por la belleza que no podemos decir que la vida es un horror depende de quien gane las elecciones. Vamos a seguir disfrutando de estos entornos de belleza», manifestó.

Lo hace, además, desde un reto que no esperaba asumir a estas alturas de su trayectoria. «Nunca pensé que iba a subir a un escenario a romper la cuarta pared y a subirme a un escenario a hablar sin un texto fijo. Porque yo tengo las coordenadas entre poema y poema pero lo que hacemos es un relato, con un puente en el que queremos aclarar unas cosas para quien no conoce su propia cosmología. Todo eso se va haciendo y tengo esa doble función del actor que nunca creí que iba a ser, algo que me da gran placer y, por otro lado, el no estar demasiado presente como actor. Dejar que sea Lorca el que pasa por la obra», expuso.

'A vueltas con Lorca' forma parte del ciclo Música y Literatura organizado por el Teatro Pérez Galdós, que trata de promover la interrelación entre ambas disciplinas desde el escenario del histórico espacio cultural de Las Palmas de Gran Canaria.