Glamur casero, telemático y con mascarilla en unos emotivos premios

La técnica no jugó malas pasadas en una gala con casi 150 señales de vídeo iniciada con un respetuoso silencio por las víctimas de la pandemia

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCI Madrid

Sin apretujones ni codazos, en una semidespoblada alfombra roja situada en el Hotel Miramar, y con el Teatro del Soho de Málaga con un aforo mínimo, el glamur de los 35 premios Goya se puso la obligada mascarilla y fue híbrido, mayoritariamente casero y telemático, y minoritariamente presencial. Emotivo, se inició guardando un respetuoso silencio inicial por las víctimas de la pandemia y se lleno de homenajes a la mujer en vísperas del 8-M. El decoro se impuso y nadie recibió su Goya en pijama, como Jodie Foster su Globo de Oro.

Apenas hubo medio centenar de personas en el teatro donde el año pasado hubo casi 3.000 asistentes. La técnica, con casi 150 señales de vídeo en un portentoso mosaico de pantallas, no jugó malas pasadas y la improvisación -«lo que mejor hacemos los españoles», según dijo Javier Cámara-, contribuyó a operar el milagro solventado como un maravilloso y elegante caos la gala.

El actor riojano, nominado por 'Sentimental' de Cesc Gay, se puso la pajarita y el esmoquin en su casa, donde montó su «pequeño pifostio» para seguir la gala a distancia y con sus dos Goya a mano. No sumó otro 'cabezón'.

Ana María Ruiz, una enfermera de Emergencias de Madrid, entregó el premio gordo de la noche, a la mejor película, para 'Las niñas', y cosechó una de las ovaciones más sentidas e intensas de la larga gala. Ella fue quien montó la biblioteca del improvisado hospital de Ifema en Madrid, llevando sus libros y los de sus amigas. «La cultura sana, da calor y consuelo», fue su sucinto y esperanzador mensaje tras recordar a los sanitarios fallecidos y a todas las víctimas del coronavirus.

Mario Casas, nominado por primera vez por 'No mataras' al mejor actor del año, se reunía en su casa con su familia para recibir su primer Goya. Sin pajarita y zarandeado por los suyos, sin mascarilla ni distancia, volvía virtualmente a Málaga, la ciudad en la que debutó en el cine quince años atrás, con 'El camino de los ingleses', a las órdenes de Antonio Banderas, ayer maestro de ceremonias junto a María Casado en una noche grande para el joven actor.

En familia, con Juan, su pareja, y su hija Alejandra, se mostró Salvador Calvo, el mejor director por 'Adú', una de las grandes películas de la noche, con trece nominaciones. Con la voz rota , Calvo dedicó su Goya «a todos los Adús del mundo». Adam Nouru, el mejo actor revelación por esta cinta, celebró su premio a gritos.

Ángela Molina fue la única que pudo acariciar el Goya, el de honor en su caso, durante la ceremonia en la que lo recibió de Jaime Chávarri. «Lo acaricio por todos los ganadores que no pueden recogerlo el suyo hoy», dijo la actriz, nominada en cinco ocasiones pero que no ganó ninguna estatuilla antes de la honorífica. «Que te llegue cuando aún tienes fuerzas para agradecerlo, es una bendición».

Se recordó a Luis García Berlanga en su año con una imitación de Pepe Isbert como alcalde de 'Bienvenido Míster Marshall' a cargo de Carlos Latre. «Un Berlanga nunca se aburre siempre nos quedará la imaginación», dijo mientras Diana Navarro cantaba su peculiar versión de 'Americanos'.

Mascarilla transparente

Hubo mascarillas para todos los gusto en la pasarela. Entre las más llamativas las de Najwa Nimri, transparente y negra, como el vestido de Loewe que lució, y la de María Barranco, estampado en rojo fuego y negro azabache, como su vaporoso modelo.

Rozalén recibió con lágrimas el Goya a la mejor canción original por 'La boda de Rosa' y se impuso a Alejando Sanz, que se estrenaba como compositor de cine y se fue de vacío. El vestido más atrevido el de Hiba Abouk, mostrando mucha pierna. Antonio Banderas se «pegó» con la camisa minutos antes del inicio de la gala y optó por una camiseta «con la me siento la mar de bien».

Alejandro Amenábar, que sigue siendo el rey de los Goya tras ganar 14 'cabezones' con 'Mar adentro', sí asistió a la gala y optó por la pajarita y el esmoquin. Con su debut hace 25 años con 'Tesis' ya obtuvo siete. En Málaga entregó el Goya al mejor sonido al equipo de 'Adú'.