Un fotograma de 'Ellos transportan la muerte', de Samuel M. Delgado y Helena Girón, que se estrena en la Mostra de Venecia. / C7

«Nos emociona ir hacia atrás en la historia y en el tiempo con el cine»

El largometraje canario 'Ellos transportan la muerte', de Samuel M. Delgado y Helena Girón, se estrena el martes en la Mostra de Venecia

VICTORIANO S. ÁLAMO L

El próximo martes, 7 de septiembre, la Semana de la Crítica de la 78ª edición de la Mostra Internacional de Cine de Venecia tendrá acento canario, gracias al estreno del largometraje 'Ellos transportan la muerte' (Eles Transportan a Morte), de los cineastas Samuel M. Delgado y Helena Girón.

Se trata del primer 'largo' de esta pareja de directores, cuyo trayectoria en el cortometraje está jalonada de múltiples reconocimientos nacionales e internacionales, gracias a títulos como 'Irmandade', 'Plus Ultra', 'Montañas ardientes que vomitan fuego' o 'Sin Dios ni Santa María', entre otros.

La historia de la película se desarrola en 1492, cuando entre los tripulantes del navío de Cristóbal Colón se encuentran tres individuos que han conseguido evitar sus condenas a muerte a cambio de tomar parte dentro de este incierto viaje. Al llegar a las Islas Canarias huyen con una de las velas de la embarcación. A su vez, en el Viejo Mundo, una mujer intenta salvar a su hermana moribunda a manos de una curandera.

«El origen de la película es la necesidad de pensar en cómo nos relacionamos con unos referentes históricos que nos marcan culturalmente y sobre ese territorio tan misterioso que es la memoria. En ese punto inicial, fue muy importante para nosotros la lectura de 'El Calibán y La Bruja', de Silvia Federicci. En él, exponía cómo la articulación del Estado moderno y el régimen capitalista nunca habrían podido despegar sin el expolio llevado a cabo durante el proceso de colonización de América, así como tampoco sin la persecución y el disciplinamiento sobre el cuerpo de las mujeres, cuyo apogeo fueron las matanzas cometidas durante la caza de brujas. También nos apoyamos mucho en el poema de Agustín García Calvo, 'A contratiempo', en el que advierte a las carabelas de Colón de lo que va a suceder si llegan a América y les insta a desandar el camino hasta convertirse nuevamente en pinos y abetos. Nos emociona especialmente ese deseo de ir hacia atrás en la historia y en el tiempo. Es una utopía que el cine nos permite realizar», explican por correo electrónico los dos cineastas, él tinerfeño y ella compostelana.

Se muestran claros cuando se les cuestiona sobre los riesgos de abordar una figura como la de Colón en esta ficción. «El único riesgo sería precisamente el de no reflexionar sobre este tipo de mitos y construcciones, y en la utilidad política e ideológica que se le ha dado a lo largo del tiempo. Si se investiga un poco la figura de Colón, se ve que fue una persona muy controvertida también en su época, y que incluso llegó a ser juzgado por sus contemporáneos como un tirano. El mito de Colón, tal cual lo conocemos ahora, que trata de exaltar nuestro pasado colonial como una gran hazaña, poco tiene que ver con la persona de carne y hueso que lo inspiró. Su figura emergió con fuerza a finales del XIX, en el momento en el que se estaban perdiendo las últimas colonias, con el objetivo de ofrecer un relato heroico ante una supuesta identidad nacional dañada, que buscase ensalzar y dar continuidad a viejos valores que estaban poniéndose en cuestión en aquellos años», apuntan.

«En la película buscamos poner en tensión diferentes tiempos, mitos e imaginarios. Por una parte, está el tiempo representado en la película, el año 1492, del que prácticamente solo tenemos las referencias ofrecidas desde la posición de poder que escribe la Historia. Por otra, el tiempo vivido en el presente, en el que interfieren los valores y anhelos que tenemos como sociedad a día de hoy. Indagar a través del cine sobre esta tensión, siempre nos ha parecido algo fructífero, a la hora de desvelar problemáticas y heridas que siguen abiertas o latentes, en ese magma incandescente que es la memoria colectiva», aseguran sobre este filme que también se exhibirá en la sección Zabaltegi del Festival de Cine de San Sebastián y que llegará a las salas comerciales españolas en 2022.

El reparto está compuesto por Nuria Lestegás, Sara Ferro, Xoán Reices, Valentín Estévez, Josefa Rita Míguez Cal y el cineasta y actor grancanario David Pantaleón.

Delgado y Girón ya trabajaron con actores y no-actores en su corto 'Plus Ultra', lo que les sirvió de prueba para este nuevo filme. «En 'Plus Ultra' ya contamos con David Pantaleón en el casting y teníamos decidido que participaría aquí. Después participó en 'Blanco en Blanco' y, por supuesto, también nos gustó su trabajo. Trabajar con David es un placer porque, aparte de actor, es director y amigo. Nos gusta mucho cómo trabaja desde lo físico y el hecho de que entienda cómo lo estamos filmando desde la dirección, es de gran ayuda a la hora de comunicarnos», dicen.

Samuel M. Delgado y Helena Girón. / c7

El cine canario actual «vive un buen momento, aunque incipiente»

El estreno de 'Ellos transportan la muerte' no supondrá el final de la etapa como cortometrajistas de Samuel M. Delgado y Helena Girón. «Recientemente hemos terminado el rodaje del que será nuestro próximo cortometraje y pronto empezaremos a montarlo. Nuestra trayectoria ideal es aquella en la que podamos compaginar proyectos que filmemos de forma autónoma, solos, con tiempo para la observación y la escucha; y otros en los que tengamos un equipo de aliados para poder transformar la realidad. Para nosotros lo importante es cada película en sí, cada una tiene sus necesidades, exige una travesía distinta, pero vivimos de la misma forma todos los procesos más allá de la duración final de cada una», explican.

Esta ópera prima es una coproducción entre las productoras gallega Fílmika Galaika y canaria El Viaje Films, que cuenta así mismo con la producción asociada de La Banda Negra (España) y Blond Indian Films (Colombia).

Consideran que el cine canario «vive un buen momento, aunque incipiente». «Desearíamos que esa época dorada consistiera en la creación de una cinematografía sólida que florezca de forma libre y ecléctica. Que existieran más voces singulares que aprovecharan nuestra falta de referentes cinematográficos cercanos para crear obras genuinas. Es un buen momento, sí, pero aún está todo por hacer», añaden.

Apuntan que hace falta tiempo para alcanzar la consolidación, pero que no se trata de una espera pasiva. «Es importante que se revisen constantemente las líneas de apoyo al cine en Canarias para que sirvan para realmente apoyar y no para lastrar a los cineastas y a las productoras», apuntan Girón y Delgado.