El coreógrafo y bailarín Nacho Duato, Premio Max de Honor

30/06/2020

El comité organizador resalta su vasta trayectoria como intérprete y su naturaleza innovadora

El Comité Organizador de los Premios Max de las Artes Escénicas ha dado a conocer el Premio Max de Honor 2020, que ha sido otorgado por unanimidad al bailarín y coreógrafo Nacho Duato por ser una figura clave en la historia de la danza de nuestro país. El comité ha resaltado su vasta trayectoria como intérprete y coreógrafo, una carrera incansable, comprometida con la danza y las artes escénicas y con su visibilización por todo el mundo. Asimismo, según el comunicado del comité, le ha destacado por su naturaleza pionera y revolucionaria y por su labor como embajador y representante de la danza contemporánea española en todo el mundo.

El coreógrafo, afincado entre Madrid, Valencia y Moscú, recibirá el galardón previsiblemente el 7 de septiembre en el Teatro Cervantes de Málaga durante la ceremonia de entrega de la XXIII edición de los Premios Max de las Artes Escénicas que organiza la Fundación SGAE con la colaboración del Ayuntamiento de Málaga y del propio Teatro Cervantes. «Me da cierta vergüenza regresar después de tanto tiempo fuera de España, pero también especial ilusión porque estos premios tienen mucho peso y son de gran prestigio. Me extraña que sea ya a toda mi carrera, porque sigo sintiendo que con cada trabajo comienzo de nuevo», ha declarado al conocer la noticia.

Juan Ignacio Duato Barcia nació en Valencia en 1957, municipio que le ha considerado ciudadano de honor. Coreógrafo e intérprete, no ha dejado de bailar desde los 16 años, mientras que sus primeras coreografías las firmó con solo 23 años. Convertido hoy en un referente de la danza contemporánea tanto en España como fuera de ella, ha dirigido el Ballet del Teatro Mikhailovski en San Petersburgo (2011-2015) o el Ballet de la Staats Oper de Berlín (2015-2018) y ha creado centenares de coreografías, entre las que destacan sus piezas Arenal, Duende o Gilded Goldbergs.

Sin embargo, ser un «ciudadano del mundo» no le ha hecho olvidar sus orígenes y continúa siendo muy crítico con las instituciones públicas españolas. Entre sus reivindicaciones se encuentra la creación de una sede en el Teatro Real para la Compañía Nacional de Danza, así como el apoyo de las instituciones públicas para subvencionar compañías y el empleo de la danza como catalizador social. Entre risas, proclama que sería lo primero que hiciera si fuera ministro pero siempre renunció a las aspiraciones políticas porque se pierde «la honestidad».

Duato estuvo veinte años al frente de la Compañía Nacional de Danza (1990-2010), entidad que, bajo sus directrices, consiguió elevarse como una de las más importantes del mundo. Londres, Nueva York, Tokio, París, Moscú, Sidney. son solo algunas de las capitales a las que llevó la danza hecha en España. Su éxito, irrefutable, le permitió firmar más de 50 coreografías para la compañía que, tras su marcha, quedaron en el olvido. «¿Te imaginas que se tirarán a la basura 20 cuadros de Velázquez porque se marcha? Pues con la danza en este país sí ha sucedido, supongo que, porque no es palpable», lamenta Duato en las declaraciones recogidas por los organizadores de los premios.