De izquierda a derecha, Antonio Morales y Christian Roig, al comenzar el juicio en la mañana de este viernes. / JUAN CARLOS ALONSO

La demanda de Roig contra la Fundación OFGC, Morales y Chichon se diluye durante el juicio

Tras la vista de este viermes queda pendiente la declaración del director británico, ausente por la covid-19, y las conclusiones por escrito de las partes

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

La demanda por acoso laboral y despido nulo presentada por Christian Roig Puig contra la Fundación Orquesta Filarmónica de Gran Canaria (OFGC), el director titular y artístico Karel Mark Chichon, y Antonio Morales, presidente del Cabildo, se diluyó en la mañana de este jueves como un azucarillo en un café caliente durante el juicio celebrado en el Juzgado de lo Social nº9 de la capital grancanaria, presidido por la jueza Jennifer Rocío Álamo.

Dos de los testigos presentados por el exgerente de la OFGC desde marzo de 2021, Christian Roig, rechazaron con rotundidad las afirmaciones referidas a ellos que aparecían en la demanda.

Tanto Guacimara Medina, consejera de Cultura del Cabildo, como Miguel Ángel Pérez del Pino, negaron que Antonio Morales les gritara en una reunión y les exigiera el cese inmediato de Roig mientras lanzaba contra la mesa su contrato. « No recuerdo ninguna reunión con esa vehemencia y no habría permitido que nadie me gritara», añadió Medina.

Ambos puntualizaron también que sus respectivas renuncias como presidenta y vicepresidente de la Fundación OFGC fuera motivada porque Antonio Morales «blindara» la figura de Chichon y esa intransigencia «pusiera en peligro el pacto de gobierno» del Cabildo, como sí apunta Roig en su demanda.

«Diferencias políticas»

El consejero insular Miguel Ángel Pérez del Pino habló de «diferencias políticas» a la hora de abordar la gestión de la orquesta como justificación a su renuncia, sobre todo por la escasa predisposición del director británico a «socializar» la OFGC con conciertos por la isla.

Guacimara Medina, por su parte, apuntó que su renuncia estuvo motivada por «una visión diferente de la orquesta» con su socio de Gobierno. « Antonio Morales no nos pidió directamente el cese de Christian Roig, aunque era obvio que no coincidíamos en los planteamientos», aclaró.

Las respuestas de Antonio Morales

El presidente del Cabildo y actual presidente de la Fundación OFGC, Antonio Morales, a preguntas del abogado de Christian Roig, José María Domínguez Silva, aclaró que nunca ha hablado ni en persona ni por vía telefónica o telemática con quien le ha demandado.

Desde que tomó posesión hasta que Roig fue cesado, el 31 de marzo de 2021, Morales no tuvo contacto alguno con él por dos razones. «Una por tener una agenda muy cargada y la otra porque encargué al vicepresidente que analizara la situación de la orquesta». Radiografía que, dijo, mostró el malestar de más de un 60% de los músicos con la gestión del gerente -en aquel momento en periodo de prueba-, así como de la comisión artística, «que es clave en una orquesta y que se elige democráticamente».

Christian Roig llegó a los juzgados acompañado por la expolítica grancanaria Nardy Barrios. / juan carlos alonso

« La orquesta estaba sonando como nunca y eso estaba en peligro por el gerente» Roig, añadió.

Respondió también a Domínguez Silva que él «nunca ha firmado» los contratos que vinculan a Roig con la OFGC y que revocó los poderes durante 24 horas a Guacimara Medina como presidenta de la Fundación OFGC, para poder acceder a los méritos presentados y al currículum de Roig para la investigación que, «desde los servicios jurídicos del Cabildo», se llevó a cabo sobre el controvertido y mediático concurso público que ganó.

Chichon, con covid-19

Queda pendiente la declaración de Karel Mark Chichon, que no acudió a la vista tras certificar que padece la covid-19. Su abogado, David Francisco Fernández Garrido disponía de un poder notarial para responder en nombre del director británico, pero el abogado del exgerente Christian Roig, José María Domínguez Silva, solicitó tomarle declaración directamente, ya que incluiría «cuestiones personales». La jueza aceptó esta petición que se realizará desde una sede judicial de Málaga, donde tiene fijada su residencia Chichon, o en la capital grancanaria si el director se desplaza próximamente a la isla.

Una vez ejecutado este trámite, las partes tienen un plazo de al menos quince días para presentar sus conclusiones por escrito, tras lo que el juicio quedará visto para sentencia.

Antonio Morales y Christian Roig, durante el juicio. / Juan Carlos alonso

«Sin hechos concretos, sin fechas» y una petición de multa por temeridad de 600 euros para el exgerente

El abogado José Losada, en representación de la Fundación Orquesta Filarmónica de Canarias, defendió la inexistencia de acoso laboral hacia Christian Roig y que su cese estuvo motivado por la «falta de idoneidad para acometer su puesto» de alta dirección.

Apuntó que durante el tiempo que Roig estuvo en el cargo hubo varias propuestas de sanción por parte del director titular y artístico, Karel Mark Chichon, pero «nunca se le sancionó». «¿Cuál es el acoso? Aquí no hay hechos concretos, ni una sola fecha, solo interpretaciones personales», dijo a lo que añadió que la acusación de «lapidar y laminar su imagen pública y su honor» no se sustentan en hechos probados.

Reconoce que sí existió un retraso en la aprobación de los poderes como gerente de Christian Roig, pero mientras tanto sí que pudo ejercer sus funciones. «Se le entregan los poderes formalmente el 11 de noviembre de 2021 y al día siguiente presentó su demanda», explicó Losada.

David Francisco Fernández Garrido, abogado defensor de Karel Mark Chichon, dejó constancia de que el director británico «no es el empleador» del gerente, por lo que su despido no era parte de sus competencias.

Apuntó que «el acoso laboral en todo caso fue inverso», ya que Chichon y Antonio Morales «son personajes públicos y se les ha desprestigiado» con esta demanda sustentada únicamente, añadió, en el hecho de que Roig «no aceptaba el rol artístico» del director británico. Echó en falta también la presencia de «Inspección de trabajo» en esta acusación de acoso laboral presentada, apuntó, «para blindarse y conseguir un despido nulo». Por todo ello, pidió «una multa por temeridad de 600 euros» a Roig.

Begoña García Rodríguez, abogada de Antonio Morales, defendió que su representado nunca puso «en desvalor» a Roig y reiteró que «no ha tenido ningún tipo de contacto» con él mientras estuvo en la Fundación OFGC.

En sus respectivas declaraciones como testigos, los músicos Nebojsa Milanovic y José Ignacio Zarzo Sabater relataron cómo Karel Mark Chichon tuvo que suspender una reunión «de carácter artístico» con los todos los instrumentistas por la negativa de Christian Roig a abandonar la sala Gabriel Rodó donde se celebró.

La jueza Jennifer Rocío Álamo llamó varias veces al orden durante sus interrogatorios al abogado de Roig, José María Domínguez Silva, ya que consideró que valoraba más que preguntaba y que algunas de sus cuestiones no eran pertinentes para el objeto a tratar en el juicio.