Crítica

‘War Machine’, la película que regatea la gran pantalla

05/06/2017

Esta sátira, en la que Pitt interpreta brillantemente al ególatra MacMahon, también alerta sobre la autoayuda.

La industria cinematográfica no está sabiendo enfrentarse a los cambios de consumo que las nuevas tecnologías imponen y el público demanda. Ya le pasó a la música, que no previó lo que supondría y aún no se ha repuesto del todo. El alboroto que se creó en el Festival de Cannes a cuenta de Netflix es un ejemplo de lo que está pasando en el cine. El certamen prohibió que dos de las películas producidas por la plataforma norteamericana de televisión compitieran por la Palma de Oro porque no se exhiben en gran pantalla sino, directamente, en el canal de Netflix.

Uno de los filmes de la polémica es War Machine (Máquina de guerra), dirigida por David Michôd e interpretada por un Brad Pitt majestuoso.

La película, que se basa en el libro The Wild and Terrifying Inside Story of America’s War in Afghanistan (2012), del periodista norteamericano Michael Hastings, narra un episodio de la vida del exitoso y carismático general Glenn McMahon, responsable de las fuerzas internacionales de la OTAN en Aganistán. Pero no es una historia bélica, sino una crítica precisamente a todo ese mundo militar que cree que no hay nada mejor para lograr la paz que hacer la guerra.

Esta sátira, en la que Pitt interpreta brillantemente al ególatra MacMahon, además, aprovecha para alertar sobre el peligro de la autoayuda y su subcampo de la excelencia y el liderazgo. Lo negativo: le sobra algo de metraje (dura dos horas) y quizás impacte más al púbico norteamericano, más crédulo con sus líderes, que al europeo, pero tal vez ese mismo demérito haga que valga la pena ver la película porque es un ejercicio público de autocrítica.