Entrevista

Lozano: «Muchos jóvenes relacionan la prostitución con el ocio»

03/04/2018

La actriz y directora participará este jueves, a las 19.00 horas, en la Biblioteca Insular de Gran Canaria dentro del ciclo ‘Mujeres rodando’. La activista contra la trata de mujeres hablará de su último libro ‘El proxeneta’ y de su experiencia tras las cámaras.

- ¿De dónde surgió El proxeneta?

- Estoy rodando el documental. Pero mañana presentaré el libro El proxeneta. No es una novela. Está escrito en primera persona, contando la vida de uno de los grandes proxenetas del país que regentó doce burdeles. Es un ideólogo del negocio. Explica cómo es el tránsito de chulos y macarras a la trata. El personaje existe, está condenado y sentenciado en la prisión de Herrera de La Mancha. Él me buscó a mí a través de un amigo común, un policía de la Brigada Central contra la Trata de Seres Humanos. Tras dos años de conversaciones sale el libro y ahora el rodaje.

-¿El corto Chicas nuevas 24 horas fue su primera aproximación al tema?

- He hecho muchísimos más trabajos sobre el tema. El primer documental lo hice hace doce años. Mañana se proyectará el corto Escúchame, sobre la corresponsabilidad del cliente. Sin cliente, no hay trata. Como dice el proxeneta, es cómplice nuestro. En Chicas nuevas 24 horas hablo de la compra y venta de seres humanos. Estuvo nominado al Goya y a los premios Platino. Esa vez abordé el tema poniendo el foco en la trata. Me dieron la Cruz al Mérito Policial e hice la campaña Con la trata no hay trato. Me quedaba por escuchar solo una voz; la de los verdugos y los amos de la prostitución y la trata, que van de la mano. La prostitución se nutre de la trata.

- La posición ante la prostitución siempre es polémica. Parte de la sociedad opina que hay quien la ejerce por voluntad propia, ¿eso es así?

- Hay colectivos de mujeres que dicen que son libres y que eligen a sus clientes. En ese caso, son libres de hacer lo que quieran, pero el 80 o 90% de las que llegan a la prostitución lo hacen por una cuestión de precariedad y necesidad, y muchas son víctimas de las mafias y de la explotación. Además, donde se ha legalizado la prostitución -como en Holanda, Alemania y Bélgica- de un colectivo de 60.000 mujeres se dan de alta cuatro. No pueden hacerlo por que se endeudan y por el nivel de explotación que viven. Al final, a quien a beneficia la legalización es a los proxenetas y a los gobiernos, nunca a las mujeres.

-¿Cuál es la principal conclusión tras dos años de conversaciones con el proxeneta?

- Lo más importante es que la trata es un negocio multimillonario, por delante del narcotráfico. Hace doce años, era el tercer negocio ilícito que generaba más dinero. Ahora está por delante del narcotráfico y solo por detrás tráfico de armas. Por eso cuenta con muchas complicidades. El dinero lava muchas conciencias y la materia prima tiene rostro de mujer. Este delito es más amplio y difícil de entender que otros. La gente lo engloba en el tema del sexo pero hay que entenderlo como un crimen transnacional.

-¿Qué tiene que cambiar para que España cambie de actitud hacia la prostitución?

- Es una forma de violencia hacia las mujeres porque se las está violando y sometiendo. A los españoles hay que informarles y educarles desde que son jóvenes en los valores del respeto y la igualdad. Muchos jóvenes se creen que es ocio. Relacionan prostitución y pornografía con el ocio. El porno reproduce estos roles de sometimiento de la mujer. No es raro que las nuevas generaciones sean más machistas porque consumen mucha pornografía. Hay que llegar a ellos e informarles. En mi trabajo utilizo el cine como herramienta de transformación para llegar a los más jóvenes y educar a través del arte. Un señor de 60 años, que es un putero, es un putero, poco se puede hacer. Hay que educar a los jóvenes. Lo normal es que se hiciera en los entornos familiares. He dado cien conferencias en centros educativos de España para llegar a los jóvenes, informar sobre estos delitos y hacer ciudadanos proactivos.

- ¿Usted aboga por la legalización o es abolicionista?

- Abolicionista. La legalización de la prostitución supone una involución de los derechos humanos. Es pensar que el sometimiento, la desigualdad y la pobreza femenina son normales. ¿Es lo que queremos para nuestras hijas e hijos? ¿que ellas sean putas y ellos, chaperos? Hay que trabajar en fomentar la igualdad y las oportunidades. Las hay que dicen: tengo cinco hijos, no tengo herramientas para ganarme la vida, me he separado y por eso he decidido dedicarme a la prostitución. Algunos países están penalizando al cliente. Solo hay que ver lo que pasa en Holanda. Allí la explotación se ha triplicado. La legalización es una herramienta para que el proxeneta sea un empresario.

- ¿El feminismo está unido ante la prostitución?

- No. Está desunido ante dos cosas que dan dinero. El feminismo lo tiene clarísimo ante la violencia género. La trata es una forma de violencia genero, al igual que los vientres de alquiler. Ambas son formas de violencia contra las mujeres, en concreto, las más pobres. Cuando una abogada, una periodista o una empresaria me diga que quiere ser puta creeré que lo ejerce en libertad. Pero qué casualidad que las prostitutas y las víctimas de trata son las mujeres más vulnerables, las más pobres y sin herramientas. Las dos cosas, la prostitución y los vientres del alquiler, son negocios que dan mucho dinero.

- ¿Se ha sentido discriminada por ser mujer en el mundo del cine?

- No, pero al igual que le ocurre a mis compañeras directoras, mis proyectos, como hablan de mujeres, se denominan proyectos de mujeres. Si un compañero director dirige películas protagonizadas por hombres, resulta que son historias universales. Si dirigimos mujeres y hablamos de mujeres; son cosas de mujeres y esto solo interesa a mujeres.

Esperanzada.

Mabel Lozano se muestra optimista con la cuarta oleada feminista surgida recientemente. De hecho, cree que algo ha cambiado en España a partir del 8 de marzo, cuando las mujeres salieron a las calles a reivindicar la igualdad efectiva. «Nos queda mucho camino y se siguen confundiendo los términos. Escuché a un periodista decir que el feminismo es lo contrario que el machismo, cuando no tienen nada que ver. Hay mucho trabajo por hacer. El 8 de marzo salimos todas para decir alto y claro: basta. Pero este grito no es en contra de los hombres, sí del patriarcado y del machismo. Los hombres son nuestros compañeros», afirma.