Los nueve minutos de la Ceballos

27/01/2019

Los nueve minutos de metraje con los que cuenta el personaje de la política Asunción Ceballos dentro de la película El reino, de Rodrigo Sorogoyen, sientan el próximo sábado, 2 de febrero, a la actriz grancanaria Ana Wagener, en el Palacio de Congreso de Sevilla para ver si se lleva a casa el segundo premio Goya de su carrera.

En la película que desarrolla el guion escrito por Isabel Peña y el propio Sorogoyen, Ana Wagener (Las Palmas de Gran Canaria, 1962) encarna a la presidenta del partido en el que milita el vicesecretario autonómico Manuel, que protagoniza la historia y que se ve envuelto en una trama de corrupción cuando tenía previsto dar el salto a Madrid.

«Algunos piensan en María Dolores de Cospedal y otros en Susana Díaz cuando ven a Asunción Ceballos. Pero la Ceballos no tiene el nombre y los apellidos de un político, pero a su vez tiene el nombre y los apellidos de todos los políticos nacionales», reconoce por teléfono esta actriz, que está nominada al Goya a la Mejor actriz de reparto.

Ana Wagener aclara cómo fue el proceso de gestación de este personaje que le puede otorgar el segundo cabezón de su carrera, tras el logrado en 2011 por su papel en La voz dormida, de Benito Zambrano.

«Cuando tengo un proyecto entre manos, una vez que he leído el guion y acepto participar en la película, lo dejo aparcado y comienzo a observar. Cuando supe que iba a hacer a la Ceballos comencé a ver los informativos de otra manera, fijándome en determinados detalles. Los políticos son una raza, con muchos lugares comunes y una forma concreta de hablar en público. En este caso, fui robando cosas de unos y de otros, para después hacerlo todo mío y crear a esta política nueva dentro del panorama nacional», desvela la actriz, que también estuvo nominada como intérprete de reparto por Biutiful (2010), de Alejandro González Iñárritu, y como revelación por El patio de mi cárcel (2008), de Belén Macías.

La actriz profundiza en el proceso previo al rodaje de El reino. «El guion me pareció una locura desde la primera lectura. Lo cerré, porque me pareció impresionante, y después lo leí por segunda vez. Entonces llamé a Rodrigo [Sorogoyen] y le dije que qué iba a dejar para cuando tuviera 50 años!», comenta, entre risas, desde Madrid.

«Cuando comencé a trabajar con Rodrigo me preguntó si quería que Ana Ceballos hablase en andaluz, él estaba encantado. Le dije que sí, porque me gusta mucho coquetear con los acentos que domino. Después, el resultado final ya fue fruto del trabajo en equipo, con los compañeros de vestuario, peluquería y maquillaje», apunta Wagener.

Con este personaje le ha sucedido algo que, dice, no suele sucederle en su carrera. «Como mi personaje solo cuenta con apenas nueve minutos de metraje, solo rodé durante tres o cuatro días. Cuando la productora invitó al equipo para ver la película en un pase privado, la vi como una espectadora más. Me dio la impresión de que veía a otra persona cuando tenía delante a mi personaje. Eso es algo que no me ocurre en muchas ocasiones», subraya.

Desde su punto de vista, esta producción, que cuenta con 13 nominaciones, incluida la de Mejor Película, tiene una virtud evidente que ha conquistado al público desde su estreno comercial, el pasado otoño, tras la puesta de largo dentro de la Sección Ofiical del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

«La película no juzga ni pone colores de ningún partido. Puede recordar a uno u otro por igual. Analiza a la clase política desde la trastienda, desde bastidores, y nos permite ver una realidad que desconocemos y que no aparece en los informativos. Nos muestra la corrupción que hay detrás de casi todo», explica.

Pone como ejemplo una de las escenas de su Asunción Ceballos. «La vemos en un acto de servicio, echando la bronca. Pero lo interesante es cuando la vemos después, cuando llega a su despacho y se pone a fumar. Parece que le va la vida en cada una de las caladas...», comenta entre risas.

De esta forma, resalta, la película «tiene la inteligencia de llegar a cualquier ciudadano, sea éste votante del PP, del PSOE o de cualquier otro partido».

«Da igual la tendencia política, El reino retrata la corrupción que parece que va implícita con la clase política y con algunas otras profesiones. Hay gente que piensa que lo que hace tampoco es tan malo. Con la película, acabas simpatizando con un villano como es el personaje de Antonio de la Torre, porque todos los demás que le rodean son peores que él. Llevan mucho tiempo cometiendo pequeños pecados y no pasa nada. Además, como todos pecan, ellos no se van a quedar atrás», añade Wagener.

La actriz asegura que afronta la gala del próximo sábado más «relajada» que en las tres ocasiones anteriores, aunque es consciente de que los nervios aparecerán cuando llegue el momento en el que se conozca quién se lleva el gato al agua.

«Voy emocionada, porque no me lo esperaba. Esta vez estoy más relajada porque las otras compañeras tienen personajes con muchos más peso en sus películas. En el caso de Anna Castillo, es coprotagonista», señala.