«La tecnología nos lo pone más fácil»

Raúl García, el primer profesional de la animación español que entró en los estudios Disney, trabaja ahora «de forma independiente» y una de sus nuevas criaturas, Extraordinary tales, se exhibe este viernes, a las 21.45 horas, en el teatro Guiniguada, en el marco del festival Animayo 2018.

Victoriano Suárez Álamo
VICTORIANO SUÁREZ ÁLAMO

El animador, director y productor Raúl García asume con naturalidad la etiqueta de «pionero». «Cuando empecé a hacer animación casi nadie lo hacía. Cuando comencé a moverme internacionalmente, había muy poca producción, se estrenaban, como mucho, dos películas de animación al año y una era de Disney. Eso me ha permitido formar parte de la pequeña élite de animadores de largometrajes y poder elegir las películas en las que trabajo», dice en el marco del festival Animayo, en el que mañana, a partir de las 18.30 horas, ofrece una clase magistral en el Cicca.

Su trabajo, en 1989, en el largometraje ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, en Londres, le abrió las puertas de los estudios Disney dos años después, en los que trabajó en películas como Aladino y La bella y la bestia, entre otras.

«Tras 12 años he pasado al cine independiente y a contar mis propias historias. Ha sido un paso complicado, porque no tienes un estudio detrás que te respalde», reconoce.

«Desarrollo proyectos audiovisuales, sobre todo largometrajes, hasta que salgo al mundo en busca de financiación. Entonces, monto equipos por todo el mundo. Extraordinary tales –se proyecta en Animayo mañana, a partir de las 21.45 horas, en el teatro Guiniguada–, por ejemplo, fue realizada por profesionales radicados en medio mundo. El centro de las finanzas estaba en Luxemburgo. El proceso de desarrollo de estas producciones es lento, sobre todo, a la hora de reunir la financiación, tanto para producirla, como para distribuirla y conseguir exhibirla», señala con preocupación.

Esto no impide que este veterano conocedor del sector afirme, sin ambages, que la animación vive en la actualidad «una edad de oro».

«En Estados Unidos, solo el año pasado se estrenaron 26 películas. A eso hay que sumarle que el mundo de la animación se ha abierto al cine de imagen real. Películas como Los vengadores o La Guerra de las Galaxias son, en un 80 o un 90%, películas de animación. Tanto para la creación de algunos personajes como para los decorados y los efectos especiales en la postproducción», explica Raúl García.

El desarrollo tecnológico ha sido determinante, apunta, para el boom de la industria de la animación. «La tecnología ahora te lo pone todo mucho más fácil. En la era digital, todo es más sencillo. Antes no podías acceder a esa tecnología. Ahora, trabajo en mi casa, con un ordenador personal y con unos programas comprados en una tienda, sin la necesidad de contar con un programador», pone como ejemplo.

Disponer con facilidad y a un precio asequible de la última tecnología «ha democratizado la animación», defiende.

«Antes solo se podía hacer una gran película de animación en una gran ciudad. El equipo se tenía que juntar en un espacio común y en torno a unos equipos que eran los únicos capaces de disponer de esa tecnología. Ahora, manda el teletrabajo y estamos sincronizados por internet», comenta este referente internacional que resume el secreto de su éxito así: «Perseverancia, pasión, paciencia y coraje».