‘Su mejor historia’: El cine y la vida

Tiene su gracia que los programadores de los estrenos cinematográficos hayan decidido sacar a pasear en las pantallas Su mejor historia (2016) justo una semana antes de Dunkerque, la esperada cinta de Christopher Nolan.

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO

Y tiene su gracia porque, a falta de ver esta última, todo indica que estamos ante dos películas muy diferentes entre sí, pero unidas por un mismo nexo: esa playa de Dunkerque donde miles de soldados, en su mayoría británicos, quedaron atrapados al poco de comenzar la Segunda Guerra Mundial y de donde fueron rescatados en una operación naval que ha pasado a la historia por la celeridad con que se montó, la masiva participación de civiles y, finalmente, por la capacidad del espíritu patrio británico de convertir una derrota en una victoria moral.

Su mejor historia es, en síntesis, una película sobre unos tipos que están rodando a su vez un filme ambientado en Dunkerque. Pero es, por encima de esa coincidencia, un drama romántico. Y, todavía más por encima, es una declaración de amor al propio cine. Casi tan pasional como la de François Truffaut en La noche americana, hasta el punto de que hay un momento en que los diálogos intentan emular al ya clásico pasaje en que Truffaut, convertido en director de cine en su propia película, le decía al personaje protagonista que el cine era más importante que la vida.

Todo ello llega en esta película envuelto por la perfección en la producción que es santo y seña de la BBC, que es la que pone el dinero. Y por un reparto en el que sobresale Bill Nighy con un papel a su medida. En cuanto a la protagonista, Gemma Arterton, cuesta darle credibilidad en el arranque, pero se lo gana sobradamente en el tramo final, cuando una sorpresa actúa a modo de cuchillo que rompe la trama. Más complejo, y también más lucido, es el personaje de Sam Claffin, el otro coguionista principal de esa película encargada para exaltar los valores patrióticos de unos británicos asediados por los bombardeos.

Para que nadie se llame a engaño, conviene recordar lo antes reseñado: Su mejor historia es un drama. Parece en el primer tramo una de las entretenidas comedias costumbristas de los estudios Ealing de la posguerra británica, pero no. Lo que se busca, además de sensibilizar al espectador sobre las injusticias que se cometían con las mujeres, es buscar que alguna lágrima se escape durante el visionado, y a fe que se consigue. En cuanto a lo de reivindicación de la mujer, vale la pena fijarse en los títulos de crédito: la película se basa en el libro de una mujer, la directora es mujer; las guionistas también lo son; la autora de la banda sonora, lo mismo; e igualmente una de las productoras. Claro que, dicho esto, después vendrán los que recuerdan que los mejores papeles femeninos los dirigió George Cukor... Aquí, lo que hay es una película más que correcta, demasiado clásica si se quiere, pero que cuenta con eficacia una historia con mensaje y que supera el listón de un verano donde la calidad y el cine son aceite y agua.

Vídeo.

Atención a...

Bill Nighy con un personaje hecho a su medida. Atención también al brevísimo papel de Jeremy Irons recitando versos del Enrique V de Shakespeare. Y, por favor, que nadie le cuente el giro que da la trama en el tercio final.

Ficha:

Película británica, producida en 2016 y dirigida por Lone Scherfig. Intérpretes: Gemma Arterton, Sam Claffin y Bill Nighy.