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La fachada de la casa mantiene las pintadas, carteles y grafitis de los fans del cantante. Alexis Raimbault
La casa de Serge Gainsbourg abre sus puertas en París 32 años después de su muerte 

La casa de Serge Gainsbourg abre sus puertas en París 32 años después de su muerte 

Su hija Charlotte ha mantenido intacta la vivienda, convertida en lugar de peregrinaje para los fans del cantante

Beatriz Juez

París

Domingo, 14 de enero 2024, 18:49

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La casa del cantante francés Serge Gainsbourg (1928-1991) abre sus puertas por primera vez al público 32 años después de su muerte, gracias a una maravillosa iniciativa de su hija, la actriz, cantante y directora de cine francobritánica Charlotte Gainsbourg. La Maison Gainsbourg, la casa en la que Serge Gainsbourg vivió 22 años, se ha conservado intacta después de su fallecimiento en 1991 por deseo de Charlotte.  

El número 5 bis de la calle de Verneuil, dirección mítica para los amantes de la canción francesa, se había convertido durante la vida del cantante y después de su muerte en un lugar de peregrinaje de sus fans, que se hacían fotos junto a la colorida fachada, llena de grafitis, carteles y dedicatorias. «Es mi libro de oro. Aquellos que pasan, amigos o fans, garabatean alguna cosa», explicó Gainsbourg en 1989. 

Ahora los fans de Gainsbourg y los curiosos, pueden cruzar el umbral de la puerta y visitar la casa en una experiencia inversiva e intimista, gracias a una banda sonora original, creada por Soundwalk Collective en colaboración con Charlotte Gainsbourg y compuesta de fondos de archivos sonoros inéditos y sonidos grabados en la intimidad de la casa.  

Serge Gainsbourg en su casa de París. Xavier Martin

Gainsbourg compró en los años 60 esta casa del barrio de Saint-Germain-des-Près. En esa casa de dos plantas de 130 metros vivieron Serge Gainsbourg, la cantante franco-británica Jane Birkin (1946-2023), Charlotte Gainsbourg y su hermanastra Kate Barry, hija del compositor John Barry.  

Entre estas cuatro paredes, dio sus primeros pasos Charlotte Gainsbourg, nacida en 1971. Tras la separación de Jane Birkin en 1980, Gainsbourg compartió los últimos diez años de su vida en esta casa con la cantante Bambou y con Lulu, el hijo de la pareja.  

La casa de Gainsbourg, símbolo de una época de libertad, excesos y creatividad, abre sus puertas al público como si fuera una cápsula del tiempo. El visitante tiene la sensación de entrar en un santuario chic y, de que, en cualquier momento, pueden aparecer Serge y Jane por la puerta tras una noche de juerga por París.   

De dos en dos, los visitantes se desplazan por toda la vivienda familiar, con ayuda de unos cascos con geolocalización y guiados por la suave voz de Charlotte Gainsbourg, que enseña habitación por habitación y cuenta recuerdos y anécdotas relacionadas con su padre y la casa de su infancia.  

Tras atravesar la puerta de la casa, el salón es la primera habitación que se visita. «Es aquí donde todo pasaba. Aquí daba las entrevistas, recibían a los policías o los taxistas de noche», explica la voz de Charlotte.  

Lleno a rebosar de objetos que pertenecieron al cantante, el visitante descubre en la mesa del salón las colillas aplastadas en un cenicero, la marca que dejó de su cuerpo en el sofá, una foto enmarcada de Brigitte Bardot desnuda, su piano de cola Steinway donde componía sus canciones o su colección de insignias y esposas de policía. Charlotte explica que, cuando su padre, se despertaba, todos en la casa sabían que había que dejarlo un rato a solas antes de molestarle.  

Tras atravesar un pasillo externo, Charlotte muestra al visitante la diminuta cocina con su original frigorífico transparente y donde la familia solía ver la tele mientras comían. En el piso de arriba, descubre el despacho de Serge Gainsbourg con su máquina de escribir eléctrica, su butaca y sus libros; la habitación de Jane Birkin convertida tras su separación en «la habitación de las muñecas»; y el cuarto de baño con bañera.  

En un pequeño armario se pueden ver las camisas y los pantalones vaqueros del cantante y varios pares de zapatos blancos Reppetos, que, según cuenta Charlotte, su padre siempre llevaba sin calcetines, incluso cuando iban a la nieve.  

La visita a la casa de los Gainsbourg termina en la habitación del cantante y compositor. 'El hombre con cabeza de coliflor', apodo del artista que dio nombre a uno de sus discos míticos, murió el 2 de marzo de 1991 a los 62 años de un ataque al corazón en esa habitación.  

Charlotte recuerda que Bambou, Kate y ella se acostaron en la cama junto al cadáver embalsamado de su padre y permanecieron allí durante días. Los amigos desfilaban por la casa. Sus fans se congregaron en la puerta de la casa, dejaron flores y le dieron un último adiós cantando 'Je suis venu te dire que je m'en vais' (He venido para decirte que me voy). 

Serge Gainsbourg está enterrado en el cementerio de Montparnasse en París. Sus fans suelen dejar sobre la tumba botellas, cigarrillos, tickets de metro y coliflores como homenaje al cantante y compositor de canciones como 'La Javanaise', 'Ex fan de sixties' o 'Poupée de cire, poupée de son'.  

En la acera de enfrente de la Maison Gainsbourg, un museo, situado en el número 14 de la calle de Verneuil, recorre la vida y la carrera del artista. Aquellos que no consigan una entrada (están todas vendidas hasta enero), pueden comprar un disco o un souvenir en la librería-boutique del museo o tomarse algo en el elegante café y piano-bar Le Gainsbarre, inspirado en los primeros años de la carrera musical del artista.  

La primera exposición temporal del museo está dedicada a la canción erótica 'Je t'aime, moi non plus' (Yo te amo, yo tampoco), grabada a dúo por Jane Birkin y Serge Gainsbourg en diciembre de 1968. La canción, que causó un gran escándalo en la época, fue considerada obscena por 'L'Observatore Romano', el órgano oficial del Vaticano, por los suspiros y gemidos de Jane Birkin. Prohibida en Italia, Suecia y en la España de Franco, se convirtió en número 1 de ventas en otros países, entre ellos, el Reino Unido, pese a ser en francés. «El Papa fue nuestro mejor jefe de prensa», recordaba en 2016 Jane Birkin. 

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