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El escritor y veterinario Gonzalo Giner, ganador del premio Fernando Lara 2020. Carlos Ruiz
«Una buena historia conciencia más que mil sermones», asegura Gonzalo Giner

«Una buena historia conciencia más que mil sermones», asegura Gonzalo Giner

Con 'La bruma verde' el escritor y veterinario lanza un canto al conservacionismo y un lamento por los abusos en el continente africano

Domingo, 11 de octubre 2020, 01:17

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Su profesión de veterinario impulsó a Gonzalo Giner (Madrid, 1965) a colaborar con algunas tribus masai hace algunos años en África. Como suele ocurrir, quedó fascinado por la belleza de un continente «esquilmado y olvidado» y de aquella experiencia surge, en parte, 'La bruma verde' (Planeta). La séptima novela de Giner es un canto al conservacionismo con el que su autor ganó el premio Fernando Lara. Mezcla aventuras y amor con tintes de 'ecothriller' a través de un secuestro. Da además una vuelta de tuerca al mito del niño salvaje y quiere «concienciar antes que denunciar» sobre los clamorosos abusos en un continente riquísimo al que no se le permite coger tren del desarrollo.

«Para concienciar vale más una buena historia que mil sermones», asegura Giner, que sigue el modelo de la primatóloga Jane Goodall, muy presente en la 'cocina' de su novela a través de quien es hoy su mano derecha, la también veterinaria y primatóloga gallega Rebeca Atencia, inspiradora parcial del relato. «Goodall dijo que contar historias era la única manera que ella conocía para llegar a la gente y convencerla de la importancia del clima y la conservación de la naturaleza. Que una buena historia es mejor que un rapapolvo, y es lo que trato de hacer con la novela», dice Giner.

El autor visitó hace unos años una zona selvática cercana al Congo, contactó con sus pobladores y sintió «esa inquietud que te asalta en África, que te transforma y te hace preguntarte cómo puedes ayudar». Su respuesta es este alegato ecologista y conservacionista lanzado desde la hondura de la selva y alejándose «de la mirada paternalista que aún hoy contamina nuestra percepción de África».

Pulmón olvidado

Bineka es la joven protagonista de la novela. Huyendo de la maldad de sus congéneres acabará hallando refugio en una manada de chimpancés. «Es la hija de la selva. La lleva en la mirada, en sus ojos verdes, y de ahí el título», explica el autor de 'La bruma verde'. «Bineka protege a la selva, como la selva la protege a ella, y es lo que quería transmitir al lector: que si protegemos al medio, la naturaleza nos protegerá a nosotros», plantea Giner. «El hombre es una de las pocas especies animales con la capacidad de actuar por el bien común, y por poco que haga, podrá mejorar el mundo. Los políticos deben hacer su parte, claro, pero cada uno debemos hacer la nuestra», advierte.

En cada novela de Giner hay un animal fetiche y en esta son los chimpancés y la cultura –«que la tiene»– de una especie con la que compartimos el 99% del ADN y el ejercicio de la violencia. «No me invento nada. Esa tendencia violenta de los chimpancés y los humanos ha hecho que la evolución natural de las especies siguiera adelante. Sin la eliminación de los más débiles, quizá no estaríamos donde estamos. Es una realidad biológica, y aunque suene fatal hoy, es un hecho crucial si nos remontamos a hace medio millón de años», asegura Giner.

Muestra en su fábula la brutal devastación de África ecuatorial con las explotaciones de coltán y de diamantes y otras materias. Los efectos de la caza furtiva, la deforestación masiva y las agresivas técnicas agrícolas que consumen al segundo gran 'pulmón verde' del planeta: la cuenca del río Congo, un paraje de más de 200 millones de hectáreas tan esencial para el clima y la biodiversidad como desconocido. «Se habla mucho del Amazonas y poco de África, donde los occidentales lo hemos hecho fatal y de la que China se está adueñando», denuncia. «Están entrando a saco desde hace dos décadas. Su estrategia es agrícola y alimentaria: quieren todo el continente como granero y realizan compras masivas de terreno, algunas de más de 400.000 hectáreas, que es como todo Álava. Se calcula que han comprado hasta ahora dos veces la superficie de España».

Hasta el final

Giner compagina su labor literaria con su profesión. «Soy veterinario vocacional. La literatura vino después y aporta muchas alegrías, pero también es ingrata», dice. Las novelas del veterinario inglés James Harriott, que leyó con 14 años, le decidieron a optar por una profesión que ama y le hace feliz. «Me gusta mi trabajo y seguiré con él hasta el final», explica Giner, especializado en rumiantes y animales grandes.

Vendió más de 300.000 ejemplares de 'El sanador de caballos' (2008), su investigación sobre el origen de su primer oficio. Descubrió con 'El jinete del silencio' los antecedentes de la creación de la raza equina española durante el siglo XVI. En 'Pacto de lealtad' narró por vez primera la participación de los perros en dos de las conflagraciones más sangrientas del pasado siglo, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil española. Con el halcón como animal fetiche, en 'Las ventanas de cielo' homenajeó a los olvidados artistas del vidrio que llenaron de luz y magia las catedrales.

Con los derechos de 'El sanador de caballos' vendidos al cine, la crisis dejó el proyecto en agua de borrajas. «Esta novela es realmente cinematográfica, pero también sería cara», admite. Su próximo proyecto narrativo estará mediatizado por una promesa. «Me comprometí con un amigo que lo pasó muy mal con el coronavirus acerca de un argumento sobre unos hechos acaecidos hace mucho en un lugar de Cantabria, así que ahora tengo que cumplir», concluye.

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