«El público descubrirá un nuevo ‘West Side Story’»

10/06/2019

Las bandas callejeras de los Jets y los Sharks volverán a enfrentarse en el caluroso verano neoyorquino de 1957. Pero Bernardo, Riff, Tony y María, entre otros, sufrirán, amarán, se pelearán, cantarán y bailarán bajo el prisma del teatro musical del siglo XXI.

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Este es el criterio con el que desarrolla el director Federico Barrios la versión de West Side Story que desembarca en el teatro Cuyás de la capital grancanaria, entre el 20 y el 30 de junio, tras su exitoso paso por Madrid. Entre el 4 y el 6 de julio se podrá ver también en el Auditorio de Tenerife Adán Martín.

«El montaje tiene toques personales, pero está ambientado en 1957, como el original. Se cuenta según el público de ahora. Ha pasado mucho tiempo y el teatro ha evolucionado. Respetamos el clásico, pero lo hacemos de una forma más cercana para el espectador de ahora. El público descubrirá un nuevo West Side Story. Mi objetivo ha sido contar una historia que llegue», apunta el director.

Esta versión musical y escénica del Romeo y Julieta shakespeariano creada por Leonard Bernstein, Stephen Sondheim, Arthur Laurens y Jerome Robbins tuvo su puesta de largo, en Broadway, en 1957. Después llegó la película, cuya dirección firmaron el propio Robbins y Robert Wise.

«El público conoce el título por la película. Para mí, como creador, el aliciente es que la película se inspira en el musical. La estructura de éste es una y la de la película es otra. Es un doble lenguaje para un mismo título. El público puede pensar que va a ver la película, pero no es así. Podía haberme quedado cómodo y repetir la fórmula de la película. Pero ahí, además, entran las ganas de contar la historia a través de mis ojos», reconoce.

Además, recuerda que Arthur Laurens, responsable del texto original del musical, dejó claro una norma que nadie puede saltar. «No se puede recrear la película sobre un escenario, sino el musical original».

Cuando este proyecto llegó a sus manos, Federico Barrios recuerda que se llevó una «gran alegría», porque veía cumplido «un sueño que pensaba imposible». Pero, a su vez, se despertó en su interior una gran responsabilidad para lograr que «este título no me pasara por encima y me quedase grande», rememora.

Para lograrlo, llevó a cabo un estudio profundo de la historia, las partituras originales, las canciones y las coreografías de este musical que marcó «un antes y un después» dentro de este género escénico.

«Las coreografías y las partituras son maravillosas, pero lo que más me sorprendió fue el guion. Tiene 62 años. Su estructura es antigua y se nota, pero descubres en las palabras en inglés y en la traducción que ha hecho David Serrano, su enorme fuera y simpleza. Es cierto que la música y las coreografías se comen la historia, pero sin esa tercera pata, el conjunto no funciona», subraya.

Considera que ese desequilibrio en la mente del público es lógico. «Existen versiones de orquestas de cámara, sinfónicas, de jazz, de pop... son canciones que se han convertido en cultura general para generaciones y es imposible competir contra eso. La música, por ejemplo, estuvo 54 semanas como número uno de ventas, más que Thriller, de Michael Jackson», explica Barrios.

Destaca lo «contemporánea» que es la historia. «La inmigración, la violencia de género y hasta el movimiento del Me Too están presentes en la historia. Así como el amor, que evidentemente, es intemporal», añade con rotundidad.