La voz ética y brutal de Millares, en papel

07/06/2019

La fuerza desgarradora de la pintura de Manolo Millares (Gran Canaria, 1926 - Madrid, 1972) también está presente en sus dibujos. Ese es uno de los motivos por los que el Centro Botín, en Santander, exhibe desde este sábado una de las vertientes menos conocidas del artista canario; su faceta de dibujante.

Hasta el 15 de septiembre, el espacio cultural cántabro expone El grito silencioso. Millares sobre papel, la primera exhibición dedicada íntegramente a los trabajos del pintor canario realizados sobre este soporte.

Esta iniciativa surge de una investigación emprendida por la propia Fundación Botín con el objetivo de estudiar el dibujo dentro del trabajo de los grandes maestros del arte español.

El resultado de este análisis ha cristalizado en una exposición, comisariada por María José Salazar, que desvela la relación de Millares con el papel a través de cuatro espacios en los que se distribuyen, con un criterio cronológico, un total de cien obras de sus diferentes etapas –entre grabados, pinturas sobre papel y dibujos en tinta china– , dando especial relevancia a las piezas realizadas a partir de 1955 que evidencian una nueva concepción del dibujo en el panorama artístico internacional.

Según los responsables de la investigación, de este acercamiento al dibujo se concluye que Millares «es transgresor y brillante en sus trabajos sobre papel, como lo es en toda su producción. Es el impulsor de un cambio conceptual en el dibujo, considerado como una disciplina menor, al romper con un método que hasta entonces había permanecido anclado en España en los cánones del siglo XIX. El artista canario incorpora los cambios de las vanguardias internacionales en sus trabajos sobre papel, en una obra en la que predomina y se valora el gesto, la fuerza y el pensamiento, rompiendo con todo lo establecido», indicaron a través de un comunicado.

Esa visceralidad brutal de su pintura es también una de las claves de un dibujo que, como toda su obra, se posiciona con rotundidad ante su entorno social, cultural y político.

De hecho, su trazo y su gesto protagonizan las obras sobre papel y confieren más peso a la emoción frente a las cuestiones formales. Por ello, los encargados de la muestra subrayan que Millares «supo sobrevolar su tiempo y sus circunstancias con el grito desgarrador y silencioso de su obra».

La muestra reúne trabajos de los primeros años de su trayectoria; dibujos académicos y naturalistas que, a partir de 1948, se internan por vías más expresionistas.

A partir de 1956, Millares rompe con la tradición y se sube al carro de la vanguardia internacional. Es en ese momento cuando encuentra en la arpillera un elemento matérico y ancestral inspirándose en las momias de los antiguos canarios. En la década de los 60, Millares se decanta por un arte comprometido políticamente; algo que se refleja en las obras sobre papel Paredón, Hombre caído o Elegía a la Paz. Pero es entre 1964 y 1968 cuando su trabajo alcanza la plenitud. De esta etapa, la profesora de Historia del Arte de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y experta en Millares, Ángeles Alemán, destaca la serie Mutilados de paz, dedicada a su padre represaliado en el franquismo, y Auto de fe, que incluye caligrafía inspirada en los documentos de la Inquisición depositados en El Museo Canario.

En este centro de arte encaramado sobre el mar Cantábrico, se podrá apreciar la evolución de Millares, desde sus coqueteos con la experimentación hasta el uso del lacerante expresionismo como un medio de denuncia social, haciendo de su arte un testimonio de su propia vida.