La Casa de Colón luce adquisiciones y donaciones

17/05/2018

Espadas roperas, de lazo, concha y de taza, parte de una armadura recreada del XIX, piezas precolombinas, grabados de Doré, óleos de Jesús Arencibia, Tomás González Bosch y de Nicolás Massieu y Matos, entre otros, han pasado a formar parte de la colección de la Casa de Colón de la capital grancanaria, que desde este miércoles los exhibe en dos de sus salas. Bajo el título de Atesorando patrimonio 2 se desarrolla esta muestra del «trabajo interior» que realizan los trabajadores de la Casa de Colón, explica su directora, Elena Acosta.

Esta heterogénea selección de piezas ve la luz, hasta el próximo 24 de junio, gracias a un complejo y lento trabajo realizado por un equipo multidisciplinar–se incluye desde el papeleo administrativo hasta la investigación previa y posterior restauración de distintas piezas– tanto si se trata de adquisiciones como de donaciones de particulares o de depósitos acordados con otros recintos artísticos.

Con estas obras de arte y objetos históricos, la Casa de Colón cubre algunos de «los huecos» de sus propios fondos.

«El criterio cronológico es el principal. Le siguen, por supuesto, la calidad de las piezas y los huecos que tenemos dentro de nuestra colección, que intentamos cubrir. Se hace un estudio previo y se dispone de un presupuesto anual para ir enriqueciendo los fondos», señala Elena Acosta, en una presentación que contó con la presencia del consejero insular de Cultura, Carlos Ruiz, y del director general de la Corporación, Oswaldo Guerra.

Con esta política, para la que el Cabildo destina cada año 60.000 euros para las adquisiciones de obras de arte y otros 20.000 euros para fondos bibliográficos, la directora de la Casa de Colón asegura que también se enriquece a «la ciudadanía».

«Las donaciones suponen un diálogo con la ciudadanía. Se trata de un patrimonio que es de todos y hay que resaltar la importancia que tiene la generosidad de algunas personas, gracias a la que se consigue que la población pueda disfrutar» de las piezas, apunta Acosta en torno a creaciones que han llegado a estas instalaciones gracias a María Teresa de Angulo González, Manuel Jerez, Juan Martín Guerra, Sergio Monche Maristany, María Olga Morales Padrón, Manuel Solá Moreno, Ana María y María Dolores Valle Cabrera, y a las familias Acosta Guerrero y de Tomás Gómez Bosch.

La crisis generó una importante caída en los precios, lo que permitió a la Casa de Colón adquirir algunas obras y objetos que antes eran «inaccesibles». Elena Acosta añade que en los últimos años el mercado se ha reactivado pero, ni de lejos, se alcanzan los precios previos al bache económico que se produjo a nivel mundial hace más de una década.