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José Rosario Godoy, junto a una de las piezas de la muestra. C7
Las ilusiones geométricas de José Rosario Godoy

Las ilusiones geométricas de José Rosario Godoy

El artista exhibe hasta el viernes, día 24 de mayo, en la galería Manuel Ojeda de la capital grancanaria, su última entrega, 'Intuir el trazo'

Francesc Zanetti

Las Palmas de Gran Canaria

Miércoles, 22 de mayo 2024, 02:00

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No es casualidad que la denominación de la última serie con la que el artista José Rosario Godoy (1965) ocupa las paredes de la sala de la galería Manuel Ojeda de la capital grancanaria, aluda a la palpitante facultad humana con la que percibimos la realidad: 'Intuir el trazo'. Se cree que la percepción sensible ofrece un conocimiento intuitivo de la realidad. Será por eso que el conjunto que se exhibe hasta el 24 de mayo en la citada sala se niega a ser descodificado desde su apariencia duplicada que captan nuestros ojos abiertos, ni mucho menos desde la pretenciosidad minimalista de lo ínfimo que a menudo solo es vacío.

Me consta que el pintor se ha sometido en esta serie a un prodigioso ejercicio de dilatación de los instantes ante las elipsis provocadas por las ausencias irreparables. El predominio del rojo tiene algo de celebración memorable en muchas de las quince piezas exhibidas en la sala. Para el artista, en ellos pueden contemplarse los trazos tangibles de lo que existió y sigue existiendo.

Cada obra de José Rosario es en sí misma una proposición de posibilidades expansivas y compositivas, un juego en el que mira es invitado a descifrar el delicado flujo creativo que conserva por igual complejidad orgánica y una reveladora temperatura cromática. Lo que ves no es lo que hay, y lo esencial nunca parece estar a la vista en las últimas entregas de este creador de mirada omnívora, que ha venido construyendo coherentemente su discurso alrededor de una concisa abstracción geométrica articulada sobre las tensiones de la ilusión espacial que generan los formatos irregulares empleados construidos en madera.

El creador recurre desde hace tres décadas a la madera y sus calidades originales para conformar sus piezas, tanto, que en muchas de ellas llega a formar con sus matices parte indisoluble de la composición y ritmo de la propia obra. En 1995, tras la individual 'Paisajes' que exhibe en La Palmita, se adhiere al formato no tradicional. A partir de 1998 empiezan a cobrar más protagonismo en su propuesta los volúmenes que, paulatinamente, van mitigándose con la aparición del plano silueteado. A José Rosario le seduce incomodar a la pintura trasladándola de su zona de confort a los límites y tensiones que la enfrentan con otras disciplinas. Si bien su trabajo podría enmarcarse en lo que se denomina abstracción geométrica, el suyo posee una temperatura más especulativa, emocional y sugerente, quizás porque sea resultado de la obsesiva relación teórica que decide mantener con la obra cuando la trabaja en su estudio, escrutándola hasta sus límites e intersticios.

Y es en ese tránsito entre la insinuación y el objeto que lo perpetúa donde se produce el misterio del espejismo, del reflejo instrumental subordinado al poder de la representación. Inventar la realidad es la auténtica tarea de la pintura, y las piezas de Rosario Godoy colocan ante nuestra mirada un secreto sobre un secreto, que cuanto más te cuenta menos sabes. La yuxtaposición mental a la que nos obligan sus celosías es un juego simbólico en el que ninguna jerarquía es posible, producto de un imaginario abstraído que busca hacerse con un poder representativo a través de la confección de sugerentes códigos con los que el paisaje queda como una noción en suspenso continuo.

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