El sueño de los Suárez-Galbán

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14/12/2017

La generosidad de la familia estadounidense Suárez-Galbán, que partió a mediados del pasado siglo XX de Gran Canaria, ha permitido el regreso de tres cuadros de Antonio Padrón a su isla natal. Arlequines (1953), Nacimiento (1954) y Paisaje canario (1954) han sido donados a la casa-museo del artista galdense.

Eugenio Suárez-Galbán aseguró que su familia vio este miércoles cómo los sueños se pueden convertir en realidad en la Casa-Museo Antonio Padrón. Centro de Arte Indigenista de Gáldar.

«Ver estos cuadros aquí es como realizar un sueño», apuntó durante la presentación de Arlequines (1953), Nacimiento (1954) y Paisaje canario (1954), los tres cuadros de Antonio Padrón que poseía su familia y que han donado al Cabildo de Gran Canaria para que los exponga en la casa-museo del artista galdense.

En concreto, estas tres piezas eran propiedad de su hermana Victoria, fallecida hace unos meses. «Cuando mi hermana se mudó a Florida, las pinturas estaban en un apartamento, en una residencia de monjas en la que murió hace poco», asegura Eugenio Suárez-Galbán, doctor en Filología Románica por la Universidad de Nueva York.

Su esposa, Carmen Sierra, doctora en Historia del Arte en la Universidad de Nueva York, fue quien sugirió que estos tres Antonio Padrón debían regresar a Canarias. Una apuesta que contó con la aprobación de Eugenio Suárez-Galbán y otro de sus hermanos.

«Mi hermana siempre pensó que estas pinturas las heredase la familia. Eso era algo que nosotros ni siquiera habíamos pensado. Mi esposa me sugirió mandarlas a Canarias y en seguida pensamos en Gáldar. Creemos que deben estar aquí, para que el pueblo canario las pueda disfrutar. No casaba que unas pinturas tan canarias no estuviesen aquí», apunta con orgullo y emoción en el recinto indigenista del norte de Gran Canaria.

Para el traslado de las piezas desde su domicilio de Miami contó con la ayuda y la supervisión de su hija, «que se dedica al mundo del arte», puntualizó durante la presentación de ayer.

Victoria Suárez Galbán, que ejerció como bibliotecóloga en instituciones como el Frik Museum de Nueva York, envió antes de morir una carta al presidente del Cabildo, Antonio Morales, para expresarle su deseo de donar estas tres pinturas con la petición de que se exhibieran de forma permanente en la Casa-Museo Antonio Padrón, de cuya existencia supo por su hermano Eugenio.

Un miembro de la familia Suárez-Galbán estaba casado con una tía de Antonio Padrón. Recuerda Eugenio Suárez-Galbán que el pintor , en 1953, le regaló estos tres cuadros a sus hermanas. «Han viajado largo y tendido. Viajaron a Nueva York y después a la Florida. Y ahora, por fin, están aquí», puntualizó.

Los Suárez-Galbán fijaron de forma definitiva su residencia en Estados Unidos en 1947. «Veníamos a Canarias con frecuencia. Mi padre, en 1928, construyó una casa en Guía. Tras la Guerra Civil no vinimos más. Una de mis tías, Antonia, se fue para Cuba. Nacimos en Nueva York, pero nos criamos en Cuba», señala.