Un dinosaurio con plumas primitivas, con un mamífero en sus fauces en medio de uno de los inviernos volcánicos. / Larry Felder

Ciencia | Paleontología

El reinado de los dinosaurios empezó en medio del frío

Adaptados al frío, sobrevivieron a una sucesión de inviernos globales que mató a los reptiles que hasta entonces dominaban los ecosistemas terrestres

LUIS ALFONSO GÁMEZ

Los dinosaurios se convirtieron en los animales terrestres dominantes gracias a que algunos estaban adaptados al frío, sostienen los autores de un estudio que publica la revista 'Science Advances'. Hace 202 millones de años, a finales del Triásico, se registró una extinción masiva. Los grandes reptiles que habían dominado los ecosistemas terrestres desaparecieron y dejaron vía libre a los dinosaurios. ¿Cómo es que estos sobrevivieron? El paleontólogo Paul Olsen y sus colaboradores afirman que fue posible porque había grupos de dinosaurios adaptados a vivir en climas fríos.

El mundo del Triásico y del Jurásico era cálido y húmedo. Todas la tierras emergidas estaban en un continente, Pangea, que empezó a romperse a principios del Jurásico al abrirse la grieta que ahora es el océano Atlántico. Las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono (CO2) rondaban las 2.000 partes por millón, frente a las 421 actuales. No hay constancia de que existieran casquetes polares, había bosques caducifolios en los polos y las temperaturas llegaban en los trópicos a los 60 grados. Sin embargo, a pesar de la alta concentración de CO2, algunos modelos climáticos apuntan a que las latitudes altas eran frías durante partes del año al recibir poca luz solar.

Los científicos no saben exactamente lo que pasó hace 202 millones de años. Si la gran extinción la causó un impacto planetario, como el que hace 66 millones de años puso fin al reinado de los dinosaurios, o una serie de gigantescas erupciones volcánicas, hipótesis de la que parten Olsen y sus colaboradores. Según ellos, el azufre expulsado por los volcanes desvió tanta luz solar que provocó repetidos inviernos globales en los que puede que se llegaran a congelar hasta los trópicos. Se extinguieron tres cuartas parte de las especies marinas y terrestres, incluidos todos los grandes reptiles. Sobrevivieron las tortugas que vivían en madrigueras y algunos mamíferos primitivos, y comenzó el reinado de los dinosaurios.

Abrigos de plumas

Los investigadores presentan la primera prueba de que los dinosaurios del Triásico prosperaron también en entornos fríos: huellas de estos animales junto a fragmentos de roca que solo pudieron depositarse con el hielo, procedentes de la cuenca china de Junggar, que estaba hace 202 millones de años a unos 71 grados al norte. Cuando las olas de frío polares se expandieron al resto del mundo como consecuencia de las erupciones masivas, los dinosaurios del norte estaban adaptados para sobrevivir en ese mundo más frío.

«Los dinosaurios estuvieron allí durante el Triásico, por debajo del radar todo el tiempo. La clave de su dominio final fue muy sencilla. Eran animales fundamentalmente adaptados al frío. Cuando hacía frío en todas partes, ellos estaban preparados, y otros animales no», explica Olsen. Aunque surgieron hace 231 millones de años en latitudes templadas, los dinosaurios llegaron hasta el norte de Pangea hace 214 millones de años. Los autores creen que en la adaptación al frío de los dinosaurios pudieron jugar un papel clave las plumas.

Los paleontólogos han acumulado en las últimas décadas pruebas de que muchos dinosaurios, incluido el popular tiranosaurio, tenían plumas primitivas. Aunque a las aves les sirven para volar, los dinosaurios no avianos –los que se extinguieron y no derivaron en las aves– pudieron utilizarlas para el cortejo, pero Olsen y sus colegas creen que su principal objetivo fue otro, la protección térmica.

«Los episodios invernales extremos durante las erupciones volcánicas pueden haber llevado las temperaturas de congelación a los trópicos, que es donde parece que se produjeron muchas de las extinciones de vertebrados grandes, desnudos y sin plumas. Mientras que a nuestros buenos amigos emplumados aclimatados a temperaturas más frías en latitudes más altas les fue bien», indica el geólogo Dennis Kent, uno de los coautores del estudio.