Imagen del futuro buque Odón de Buen. / IEO-CSIC

Ciencia | Innovación

El 'Odón de Buen' será el mayor buque oceanográfico de la flota española

El nuevo barco contará con casi 85 metros de eslora y 18 de manga y podrá albergar hasta 58 pasajeros

Elena Martín López
ELENA MARTÍN LÓPEZ Madrid

Todavía tendremos que esperar tres años para verlo surcar los mares, pero el Consejo Superior de Investigaciones Científicas ya ha empezado a construir, en las instalaciones del astillero Armón (Vigo), el nuevo buque de investigación del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), que será el mayor barco de este tipo la flota española: Odón de Buen.

Este barco multipropósito tendrá casi 85 metros de eslora (largo) y 18 metros de manga (ancho), un tamaño mucho mayor que el de su predecesor, el buque Cornide de Saveedra, de 67 metros de eslora y 11 de manga. Se trata de una embarcación de última generación, con capacidad para albergar a 58 pasajeros y una autonomía de 50 días de navegación, que contará con un equipamiento científico de vanguardia compuesto por ecosondas (un instrumento que permite estudiar el fondo marino y detectar peces u obstáculos), drones acuáticos, sistemas de muestreo, dragas (equipo de excavación del fondo marino para recoger muestras del fondo marino) y un laboratorio de 500 metros cuadrados.

Todo ello le permitirá estudiar los ecosistemas, hábitats y fondos marinos en todos los océanos del mundo, incluidas las zonas polares, y en profundidades superiores a los 6.000 metros, lo que incluye todas las aguas de jurisdicción españolas. Así, España contribuirá, todavía más, al objetivo de proteger sus territorios marítimos y cumplirá con el compromiso europeo y de las Naciones Unidas de proteger la biodiversidad marina en áreas ubicadas dentro y fuera del ámbito nacional.

Oceanografía española de vanguardia

El buque está especialmente diseñado para ser silencioso, un aspecto fundamental tanto para observar el océano con el mínimo impacto y alteración a los organismos marinos como para que no interfiera en el trabajo con ecosondas científicas; y contará con los sistemas respetuosos con el medio ambiente para reducir la huella de carbono, como herramientas para evitar derrames de combustible o de control de las emisiones de gases a la atmósfera, entre otros. El proyecto cuenta con una inversión aproximada de 85 millones de euros, de los cuales un 80% del total es aportado a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

No menos importante es destacar que Odón de Buen marcará también un hito en cuanto a medidas de confort interior. «Siempre se han concebido los buques de investigación oceanográficos como plataformas de trabajo, en las cuales lo más importante eran los laboratorios y espacios técnicos. En este barco esos espacios tendrán una calidad excelente, pero además se ha tenido en cuenta su habitabilidad, de modo que el confort interno de la tripulación sea el máximo posible (mayor espacio habitable, menor ruido interno, menos vibraciones….). Al final, son barcos que pasan mucho tiempo en la mar y, por experiencia propia, cualquier campaña que dura más de 20 días y en la que no hay un mínimo confort a bordo se hace muy pesada, lo que repercute negativamente en la capacidad de trabajo de la tripulación», explica Pablo Carrera, responsable de la flota del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC).

Odón de Buen bebe de la experiencia de otros buques de investigación oceánica regionales, como el Ángeles Alvariño y el Ramón Margalef, cuyo diseño ha contribuido al desarrollo del sector de la construcción naval nacional, situando a España como el segundo país de la Unión Europea y el décimo a nivel mundial en barcos contratados o entregados. «Este es un buen ejemplo de cómo la inversión en ciencia, incluso en parcelas de estudio menos obvias, como la de la biodiversidad marina, revierte de forma directa y positiva en el tejido industrial de nuestro país», apunta Javier Ruiz.

El naturalista Odón de Buen. / Real academía de la historia

¿Quién fue Odón de Buen?

Odón de Buen y del Cos nació en Zuera (Zaragoza), en 1863. Fue un naturalista español que está considerado el impulsor de la oceanografía en España y uno de los pioneros de esta ciencia en Europa. En 1885, tras terminar sus estudios sobre ciencias naturales en la Universidad de Madrid, participó en una campaña a bordo de la fragata Blanca por el norte de Europa, el Mediterráneo y el norte de África, lo que se fraguaría su vocación oceanográfica.

Tras este viaje, en 1889, obtuvo la cátedra de Zoología en la Universidad de Barcelona, donde reformó la enseñanza en ciencias e introdujo la teoría de la evolución de Darwin en España. En 1906, inauguró el Laboratorio Biológico Marino en Porto Pi (Mallorca) y una instalación similar en Málaga. Estos laboratorios, junto a la integración de la Estación Biológica de Santander, le sirvieron para fundar, en 1914, el Instituto Español de Oceanografía, e impulsar definitivamente la investigación marina en España.

En 1942 se exilió en México, donde murió tres años más tarde, a los 82 años. En 2003 sus restos fueron trasladados a España, a su localidad natal.