Imagen infrarroja de los fragmentos del cometa sacada por el telescopio Spitzer en 2006. / NASA / JPL-Caltech / W. Reach

Ciencia | Espacio

La Tierra atraviesa esta noche una nube de restos de un cometa moribundo

Astrónomos de medio mundo confían en asistir a un gran lluvia de estrellas fugaces, «un espectáculo grandioso»

LUIS ALFONSO GÁMEZ

Astrónomos de medio mundo esperan asistir esta noche a una espectacular lluvia de estrellas cuando la Tierra atraviese los restos de 73P/Schwassmann-Wachmann, un cometa que se está desintegrando. «Podría llegar al nivel de tormenta; ser un espectáculo grandioso», avisa Josep Maria Trigo, investigador del Instituto de Ciencias del Espacio del CSIC y del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña.

En su discurrir alrededor del Sol, nuestro planeta cruza nubes de escombros dejados por cometas y asteroides. Cuando esas partículas entran en contacto con la atmósfera, provocan lo que conocemos popularmente como estrellas fugaces, que no son otra cosa que polvo incandescente. Ese fenómeno luminoso se llama meteoro, aunque se denomina bólido cuando su luminosidad es más que la de Venus, algo para lo que la partícula tiene que medir más de un un centímetro. Si algún fragmento es más grande y llega a Tierra, esa roca es un meteorito.

Descubierto en 1930

El cometa cuyos restos atraviesa la Tierra esta noche fue descubierto en mayo de 1930 por Arnold Schwassmann y Arno Arthur Wachmann. Bautizado como 73P/Schwassmann-Wachmann –73P por ser el 73º cometa periódico conocido– o Schwassmann-Wachmann 3 (SW3) –por ser el tercero descubierto por los dos astrónomos alemanes–, se calculó entonces que su núcleo tenía unos 1.100 metros de diámetro y que completaba una órbita alrededor del Sol cada 5,4 años. Pero SW3 brillaba tan poco que no volvió a verse hasta agosto de 1979.

En 1995, sorprendió a los astrónomos al ser 600 veces más brillante que en 1990 y observable a simple vista. Resulta que se había roto en pedazos y había llenado su estela de desechos. Once años después, en mayo de 2006, el telescopio espacial Spitzer fotografió el tren de fragmentos cometarios de SW3, formado entonces por casi 70 pedazos, desde guijarros hasta grandes rocas. «En 2022, se espera que la Tierra pase cerca de la estela del cometa, produciendo una notable lluvia de meteoritos», auguraba entonces la correspondiente nota de prensa de la NASA.

Hoy astrónomos de América y Europa mirarán al cielo con la esperanza de disfrutar de un gran espectáculo de la naturaleza. «Estamos todos a la expectativa. No todos los días atraviesa la Tierra los restos de un cometa que se está muriendo», indica a este periódico Trigo, coordinador de la Red Española de Bólidos y Meteoritos. «Esta noche –añade–, nuestro planeta cruza no solo la nube de restos dejados por SW3 en 1995, sino también las de los pasos de 1892 y 1897, que son muy densas».

Hacia dónde mirar

Aunque puede haber actividad meteórica toda la noche, el máximo se espera en la península y Canarias poco antes del amanecer. Si nuestro planeta se topa con restos del cometa lo suficientemente grandes, «donde mejor se verá el espectáculo será en América». Una ventaja es que hay luna nueva o, lo es lo mismo, no brilla la Luna en el cielo. Lo mejor para disfrutar de esta lluvia de estrellas es alejarse de cualquier núcleo urbano y contar con un horizonte oeste despejado, ya que el radiante –el punto desde el que parecen salir las estrellas fugaces de SW3– se sitúa cerca de Arturo, la tercera estrella más brillante del cielo.

Trigo y sus colegas de la Red Española de Bólidos y Meteoritos han convocado un concurso fotográfico en torno a las estrellas fugaces de SW3. El autor de la mejor imagen del fenómeno que les llegue acompañada de los correspondientes datos científicos «será premiado con un lote de libros de divulgación astronómica», promete el astrónomo en su blog. Además, todos los astrofotógrafos que les envíen imágenes serán citados en los artículos científicos que se deriven del estudio de la lluvia de estrellas de esta noche.