Divulgación

Y a Newton le cayó encima una manzana... de plastilina

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30/11/2017

Los museos tienen claro hace tiempo que no hay mejor manera de transmitir al público los misterios de la física, la química o la genética que hacerlos divertidos, echándole creatividad e imaginación para, por ejemplo, convertir los grandes hitos de la ciencia en escenas de plastilina.

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Esa es la técnica que practica "La plastihistoria de la ciencia", la exposición que la Fundación Educa exhibe desde hoy hasta el próximo mes de abril en el Museo Elder de Las Palmas de Gran Canaria, compuesta por 20 escenas que ilustran un largo camino que comenzó en la prehistoria, con el descubrimiento del fuego, la rueda o los metales, y que ha conducido a la humanidad al espacio.

"Plastihistoria es un proyecto educativo. Queremos que la gente aprenda, pero que lo haga pasándolo bien", ha remarcado el secretario de la Fundación Educa, Javier Peláez, en su presentación.

Los visitantes que en los próximos meses pasen por el Museo Elder podrán contemplar, en plastilina, a gigantes de la historia de la ciencia y la ingeniería de la talla de Pitágoras, Arquímedes, Leonardo da Vinci, Galileo Galilei, Johannes Gutenberg, Isaac Newton, Charles Darwin, James Watt, Benjamin Franklin, Isaac Peral, Albert Einsein, Dimitri Mendeléyev, Samuel Morse, Marie Curie o los "padres" del ADN, James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins.

Elaborados a mano con plastilina común de uso escolar, los dioramas de esta exposición muestran como una simple manzana permitió a un matemático inglés descubrir que había una fuerza fundamental de la naturaleza llamada gravedad o permiten contemplar a Darwin dibujar en su cuaderno a un galápago, rodeado de jaulas con los animales que fue coleccionado en el viaje del Beagle.

Y a Newton le cayó encima una manzana... de plastilina

También enseñan a Einstein sentado sobre la mítica fórmula que explica que la materia es energía (E=mc2), a Mendeleyev enunciando la tabla de los elementos, a Gütemberg probando la imprenta, a Watt poniendo en marcha su máquina de vapor, a Peral contemplando el submarino de su invención, a Franklin volando la cometa de la que nació el pararrayos, a Galileo escudriñando el cielo con su telescopio o Da Vinci pergeñando sus extrañas máquinas voladoras.

La exposición muestra al visitante, asimismo, momentos más anónimos, como el descubrimiento de la pólvora en la antigua China, los grandes avances de la medicina (con una escena que recrea el cuadro de Rembrandt «Lección de anatomía»), el nacimiento de la universidad (ilustrado con el Studium Generale de Palencia del siglo XIII) o el imparable avance tecnológico que llevó al hombre a Luna.

Y a Newton le cayó encima una manzana... de plastilina

Y no se olvida de los primeros tiempos del hombre, presentados en una curiosa escena que coloca un coche de Fórmula 1 entre hombres del paleolítico, porque mucha de su tecnología no sería posible sin descubrimientos tan básicos como los de la rueda o el metal.

«Esta exposición es única. No hay nada igual en el mundo», ha enfatizado el portavoz de la fundación que la ha hecho posible.

Por su parte, el director del Museo Elder, José Gilberto Moreno, ha elogiado la rigurosidad de las escenas, cargadas de contenido educativo, y el acierto de sus responsables a la hora de elegir, porque no resulta fácil resumir miles de años de avances en solo 20 momentos.