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Parte del material que llegó a la costa de Bajamar, en Tenerife Acfi Press
El Gobierno canario descarta que los pélets vengan de Galicia y seguirá vigilante

El Gobierno canario descarta que los pélets vengan de Galicia y seguirá vigilante

Se estudiará el alcance de la presencia de este material en la costa norte de Tenerife. Los científicos precisan que el 6% de los microplásticos que llegan a las islas son estas bolitas

Carmen Delia Aranda

Las Palmas de Gran Canaria

Miércoles, 10 de enero 2024, 15:57

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La Dirección General Emergencias del Gobierno de Canarias ha informado de que mantendrá activada la prealerta en las islas ante la concentración anormalmente alta de pélets identificada en la playa tinerfeña de Bajamar, si bien ha descartado que este material plástico proceda de las 26,3 toneladas vertidas hace un mes por el buque Toconao frente a las costas gallegas.

El viceconsejero de Cohesión Territorial y Aguas del Gobierno de Canarias, Marcos Lorenzo, indicó este miércoles en rueda de prensa que se vigilará la costa norte de Tenerife para comprobar si se está produciendo un aumento en la llegada de este tipo de plástico a las playas, aunque es un fenómeno que se viene dando desde hace mucho tiempo en Canarias.

«Podemos descartar que se trate del vertido de Galicia, pero vamos a seguir viendo pélets en las playas de Canarias», señaló el investigador y Catedrático de Química Analítica de la Universidad de La Laguna, Javier Hernández, que advirtió de que este contaminante tiene un gran impacto medioambienta y puede afectar a muchos organismos.

«En las aves, los pélets pueden llegar a obstruir el tracto gastrointestinal y pueden morir, tambien por la falsa sensación de saciedad mueren de hambre por ingerirlos», explicó el especialista en microplásticos que lidera el proyecto Implamac, una investigación internacional sobre su impacto en la Macaronesia.

«Los microplásticos fueron detectados por primera vez en 1972 y los primeros que se reportaron en el mar fueron pélets», precisó el científico que indicó que este tipo de material supone el 6% de los microplásticos analizados en las costas canarias.

«Vamos a seguir viendo la aparición de pélets de manera regular, pero no vienen de Galicia, provienen de otro tipo de vertidos que se están dando en otras partes del mundo», lamentó Hernández, que aclaró que la composición de los pélets depositados en la orilla de Bajamar es la misma que los de Galicia, si bien es «físicamente imposible» que hayan llegado al archipiélago.

Incluso si doblaran la velocidad de su deriva, el vertido del Toconao «no llegaría a Canarias ni en 1.100 días», según los cálculos realizados por el Instituto Español de Oceanografía y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria», comentó el científico.

El investigador aclaró además que desde hace tres años se están monitorizando 23 playas canarias dentro del proyecto Implamac y que este proyecto permitirá ver la evolución de su presencia en la Macaronesia. «Sabemos que, fundamentalmente, lo que llega a nuestras playas son fragmentos de plástico rígido y con bordes afilados, pero también llegan pélets. El 6% de los microplásticos que llegan a nuestras playas son pélets. Fundamentalmente son blancos, pero también los hay de otros colores axules, verdes, rojos...», informó el especialista.

Por su lado, Marcos Lorenzo indicó que la concentración anormalmente alta de pélets en Bajamar les obligó a tomar medidas para ver el alcance del fenómeno. «Los protocolos están para activarlos», señaló el viceconsejero que anunció que se mantendrá la alerta hasta que se realice un muestreo que descarte que la alta concentración de pélets provenga de otro vertido.

«Se intentará ver de dónde vienen, si están llegando más y estudiarlas», apuntó el científico de la ULL.

Microplásticos en Canarias

El Grupo de Ecofisiología de Organismos Marinos de la ULPGC, del que forma parte Herrera, lleva estudiando la contaminación por microplásticos en Canarias desde 2015, cuando realizó un muestreo en la Playa de Famara, Lanzarote, donde se constató que más del 40 % de los residuos eran pélets.

Alicia Herrera subraya que estas bolas plásticas, de aproximadamente 5 milímetros de diámetro, «son un problema medioambiental grave», pues pueden permanecer en el ambiente entre 50-70 años y suponen una amenaza para los organismos marinos, bien por el daño físico que puede provocar su ingestión o por los contaminantes químicos asociados.

En estudios realizados en pélets recogidos en Canarias el grupo EOMAR identificó más de 80 tipos de contaminantes asociados, entre ellos pesticidas, retardantes de llama y filtros ultravioleta.

Además de esta descripción, advierte de la importancia en caso de un vertido de una pronta recogida de los pélets de la costa, para evitar que se mezclen con arena o algas, lo que dificulta más su colecta.

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