Imagen de archivo de la entrada del centro de salud de Triana. / JUAN CARLOS ALONSO

La sexta ola de covid en Canarias vuelve a presionar la Atención Primaria

El elevado número de casos activos a los que hay que seguir pone en riesgo la «recuperación del tiempo perdido» con los pacientes crónicos

L.R.G. Las palmas de Gran canaria.

En lo que llevamos de diciembre el número de casos activos epidemiológicamente de covid-19 en canarias se ha triplicado, pasando de algo más de 4.000 el día 1 a los 12.000 actuales. Los positivos que no están ingresados en hospitales, la mayoría, requieren de un seguimiento para controlar la evolución de la infección. De ello se encarga Atención Primaria.

La situación actual es «una auténtica locura. No hay sistema sanitario que lo resista», señala Ana Joyanes, portavoz de la Plataforma de Médicos de Atención Primaria de Canarias. «Es un bucle. Estamos desbordados de nuevo», confiesa la sanitaria.

Efectivamente, en estas condiciones ya se encontraron en la quinta ola, cuando el virus afectaba mayoritariamente a la población joven, que requirió menos ingresos hospitalarios. Sin embargo, aunque no se «vea» en la ocupación de camas y unidades de críticos, el alto número de contagios repercute en los centros de salud.

Según Joyanes, ahora los centros de salud reciben «colas» de personas que se han hecho un autotest de antígenos o porque creen que se pueden haber infectado aunque tengan poca sintomatología «y muchos resulta que sí son positivos», lamenta.

La nueva variante, ómicron, que ya circula por las islas y es, según Salud Pública, la responsable del enorme pico de contagios en la isla de Tenerife, puede estar detrás. «Nuestras consultas vuelven a estar sobrecargadas. Ya de por sí lo están, pero ahora se suma gente que acude sin cita por ese posible contagio», relata la sanitaria.

El equipo de rastreadores, en el cual colabora el Ejército y precisamente Canarias ha solicitado más personal, se ocupa de mapear los contagios estrechos de una persona que ha dado positivo, pero es Atención primaria quien se encarga de seguir el caso positivo y a sus contactos estrechos. «Hay que llamarlos para hacer seguimiento, para mandar la PCR y explicar las medidas de aislamiento y sintomatología», explica Joyanes. «Esto ya lo hemos vivido y lo volvemos a vivir y es una presión».

Pero no solo se trata de que el personal de Atención primaria tenga más trabajo, es que la atención que se brinda a unos es tiempo que hay que restar a otros. «Eso es una de las cosas que personalmente y a mis compañeros nos duele más. Estábamos recuperando el tiempo perdido en cosas muy importantes como el control de los paciente diabéticos, los hipertensos. o cualquier otra patología crónica», explica Joyanes. Pero con la sexta ola en alza «otra vez damos marcha a tras. Nos estamos resistiendo, pero no sabemos por cuanto tiempo podemos seguir con los controles. Es una presión que no solo afecta a nivel nuestro trabajo, también a nuestra población».

Además, asegura la sanitaria, si no se para el flujo de gente en los centros de salud habrá más contagios «y siempre salen peor parados os pacientes más frágiles».

Para la sanitaria, una de las cuestiones que libraría a la Atención primaria sería contar con equipos de rastreadores y seguimiento específicos que «no tienen por qué ser médicos, ni sanitarios. Para hacer un rastreo no es necesario tener un título de la universidad, sino saber cómo hacerlo. Para hacer la labor de rastreo o pedir la analítica y decirle qué día tiene que volver, o incluso para hacer las bajas laborales, eso lo puede hacer cualquier persona. Necesitaríamos a un equipo potente que hiciera eso y nosotros nos podríamos dedicar a la atención de nuestros crónicos y agudos, porque también hay otras patologías como cefaleas, cistitis...».

A colación de las otras olas de covid-19 en las islas Sanidad implantó algunas rutinas que hicieran más eficiente al sistema para dar respuesta a esta problemática. Sin embargo parece que no es suficiente para que la Atención Primaria pueda funcionar con «normalidad» cuando se producen estos picos de contagios. De hecho, aunque depende del centro de salud y los cupos médicos, el retraso en la cita presencial ya empieza a notarse. «Es que estamos a mínimos en estas fechas» por las vacaciones u libranzas. «Y se espera que haya una avalancha de contagios por las fiestas. Estamos recogiendo los efectos del puente y la gente ha perdido el miedo porque no se ha sabido transmitir el mensaje de que la vacuna no protege de la infección, protege de una enfermedad grave o mortal», lamenta.