Imagen de archivo de médicos en el hospital Insular de Gran Canaria. / c7

Sexta ola: Los sanitarios creen que el Gobierno canario actúa tarde

Domingo González, intensivista del Hospital Insular, analiza la situación de los hospitales canarios en Navidad tras el aumento de casos: «El 70% de los que ingresan en intensivos son no vacunados. Los que peor evolucionan son los no vacunados, y la mayor parte de los fallecidos son no vacunados»

Alberto Artiles Castellano
ALBERTO ARTILES CASTELLANO Las Palmas de Gran Canaria

Canarias registró este viernes 24 de diciembre un nuevo récord de contagios, superando por primera vez los 3.000 casos diarios. El Gobierno de Canarias ha impuesto esta semana la obligatoriedad de la mascarillas en exteriores como otras comunidades, desde hoy es obligatorio el certificado covid en los establecimientos públicos y ha recortado los horarios de los locales de ocio y restauración.

Sin embargo, los sanitarios consideran que, tras lo sucedido en el puente de diciembre, estas medidas llegan tarde para tratar de frenar los casos en las islas con la influencia de la variantes ómicro, más contragiosa aunque menos letal que otras cepas. Como ejemplo, dce la tensión y estrés que sufren, describen la difícil situación que se está viviendo en los principales complejos hospitalarios de las islas y en atención primaria durante los festivos de diciembre.

Domingo González, médico intensivista del Complejo Hospitalario Insular Materno Infantil de Gran Canaria, reconoce la frustración que sienten los sanitarios de las islas al ver cómo se disparan los contagios en el archipiélago debido a toma tardía de medidas por parte del Gobierno de Canarias y la irresponsabilidad de parte de la población.

«Es increíble que a estas alturas se le tenga que decir a la ciudadanía que sea responsable, cuando cada día vemos a gente enfermar y morir en los hospitales. Los sanitarios no entendemos las imágenes del puente de diciembre hace dos semanas. Y lo del brote en la discoteca en Tenerife no ha sido algo aislado, se ha dado en otros lugares de Canarias. Eso ha llevado a esta situación. Estamos viviendo una gran tensión hospitalaria, recibimos ayuda psicológica para poder soportar esta situación de nuevo. Espero y deseo que la ciudadanía en estas dos semanas sea consecuente y responsable. Todo esto hace que aumente nuestra frustración y nuestro cabreo», admite González, que junto a sus compañeros vuelven a vivir una «situación límite» por segundas navidades consecutivas.

«La situación en los hospitales canarios se ha complicado mucho en las dos semanas porque tuvimos una subida importante de casos a partir del puente de diciembre, tanto que tenemos toda la UVI llena, la zona de despertar y de Rea, en quirófano... Y eso nos ha creado mucho estrés y tensión, lo que nos ha obligado a ampliar médicos de guardia y los que no hacemos guardia, que pasamos de 55 años, hemos tenido que entrar en el turno de apoyo en los días festivos. Y eso desde el punto de vista médico nos está llevando al límite del agotamiento. Supone un gran desgaste físico y mental. Además, como han crecido los positivos también se han visto afectados algunos compañeros, lo que complica aún más la situación en el servicio. Estamos haciendo unas 10 guardias mensuales, lo que supone muchísimas horas, unas 350 horas al mes. Ahora mismo el sistema sanitario canario tiene una gran tensión, fundamentalmente en primaria», admite el médico del Insular.

«Debieron tomar medidas drásticas como el cierre del ocio y el toque de queda»

Consideran los profesionales sanitarios que, además de que las medidas para frenar la variante ómicron se han tomado tarde, que la consejería de Sanidad desconoce las circunstancias con las que están trabajando en los centros hospitalarios canarios.

«La consejería de Sanidad no sabe nuestra realidad. Hay dos realidades en los hospitales de las islas capitalinas, los complejos hospitalarios que damos cobertura a las zonas turísticas, que son la Candelaria y el Insular, estamos desbordados. Y luego están el Negrín y el Clínico, que no dan cobertura a las áreas turísticas, cuya presión asistencial es menor. Creo que eso no se está teniendo en cuenta en la distribución de recursos», dice Domingo González, que cree que las medidas tomadas en los últimos días no son suficientes.

«No nos parecen suficientes ahora las medidas de la obligatoriedad de la mascarilla en el exterior, el certificado covid y la reducción de horarios. Debieron ponerse en marcha antes para prevenir todo lo que está pasando. Y tomar medidas más drásticas como el cierre del ocio nocturno y el toque de queda. Entiendo que hay que tener un equilibrio entre la economía y la salud, pero ahora debe primar la salud. Si se toman antes las medidas sanitarias, la economía no sufre tanto porque el problema no se alarga en el tiempo», aseveró destacando al tiempo la gran incidencia de casos entre turistas.

«En esta sexta ola, los primeros 15 hospitalizados en intensivos del Insular fueron extranjeros y muchos de ellos no estaban vacunados. Luego empezó la transmisión comunitaria entre canarios, pero la amplísima mayoría de los casos al comienzo de la sexta ola eran de extranjeros con la apertura del mercado turísitico sin control. Y muchos de ellos se han cronificado dentro de la UVI y son la causa del gran atasco que hemos tenido«, afirma el médico.

«Los casos bajarán la próxima semana, la pandemia llega a su fin»

Sobre le aumento de casos en las últimas fechas, el médico intensivista no se muestra tan pesimista y cree que la pandemia está llegando a su fin. «Si nos fijamos en los datos de Sudáfrica, donde se inició la variante ómicron, se registró una subida muy brusca en número de casos y ahora hay una bajada muy brusca también, con menor repercusión en los hospitales. Si eso fuese así, probablemente la semana que viene el nivel de contagios en Canarias será menor. Además, si ya no están viniendo turistas y las transmisiones son solo comunitarias, pues habrá menos contagios. Probablemente a mitad de la semana que viene baje el número de contagios a pesar de los festivos. Espero que la ciudadanía sea consecuente con la situación en la que estamos y a mitad de la semana que viene esto baje», manifestó.

González retrata el perfil de los ingresados: personas de mediana edad, con problemas de obesidad y que no se han vacunado o que no tiene la pauta completa. «Un 70% de los que ingresan en intensivos son no vacunados. Los que peor evolucionan son los no vacunados; y la mayor parte de los fallecidos son no vacunados. Y los que más tiempo están en intensivos y los que más graves están, también son los más vacunados. Las estadísticas están publicadas y se refrendan en nuestras unidades. Que los vacunados también se contagian, sí; pero en la mayoría de los casos son los que menos graves evolucionan. La probabilidad de sufrir las consecuencias del virus es mucho menor. Los números son claros y no admiten debate: Por cada 10 ingresos, 8 son no vacunados. La mayoría son de mediana edad y con problemas de obesidad», confirmó.

«La mayoría de los ingresados no vacunados se arrepienten de no haberlo hecho»

A pesar del daño de teorías conspiranoicas y negacionistas, Domingo González atribuye al miedo el hecho de que aún haya resistencia a la vacunación en parte de la población. «La amplísima mayoría de los ingresados no vacunados se arrepiente de no haberlo hecho. Los miedos inducidos por las teorías negacionistas siguen influyendo en mucha gente. El no vacunado habitualmente es una persona que ha tenido miedo a vacunarse, no es que no crean en la enfermedad o en la vacuna, sino que tienen miedo a las consecuencias», afirma Domingo González que sigue creyendo en la vacuna y la responsabilidad social como las mejores armas para acabar con el virus.

«La vacuna es la mejor arma contra el virus, pero no la única. También las medidas para evitar los contagios, y así pasa con ómicron. Esta variante tiene un nivel de contagiosidad más alto, por lo que no solo se debe frenar con la vacuna. En mi opinión, creo que el virus está llegando a su final, está cambiando a cepas con menos incidencia, como la gripe que es estacional. Afectará a pacientes que llegarán a morir, pero al gran volumen de la población le afectará de manera leve. Mientras llegue ese momento, hay que seguir vacunando y tomando todas las medidas y precauciones», concluye Domingo González.