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El director del Servicio Canario de Salud, Conrado Domínguez, ayer, en su despacho ubicado en la sede de la Consejería de Sanidad de la capital grancanaria. cCber Servicios Audiovisuales

«No podemos tener brotes que ralenticen la asistencia hospitalaria»

Conrado Domínguez. Director del Servicio Canario de Salud ·

El economista retomó el timón del Servicio Canario de Salud en el pico de la segunda ola de la epidemia. Amado y odiado, anuncia que no privatizará ningún servicio

Carmen Delia Aranda

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.

Jueves, 8 de octubre 2020, 06:33

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Conrado Domínguez no titubea. Responde con velocidad a cada cuestión. Se le notan las tablas y las prisas por acabar una entrevista que le roba tiempo para atender los muchos frentes abiertos de la sanidad canaria.

– Usted ya fue director del Servicio Canario de Salud (SCS) durante el pasado mandato de Coalición Canaria, ¿de verdad le quedaron ganas de volver al cargo con un gobierno de izquierdas que lo mira con recelo y para colmo en medio de una pandemia? ¿Cuál fue su principal motivación para aceptar el puesto?

– Cuando el consejero de Sanidad me propone estar en la dirección del SCS, lo primero que me planteo es que ya era miembro del Gobierno. Era director general técnico de la Consejería de Obras Públicas, Transporte y Vivienda y era cambiar a un área, el SCS, de la que además soy funcionario público. He estado en diferentes funciones y responsabilidades y esta es una casa que conozco. En estas circunstancias y tal y como me planteó su proyecto el consejero, creo que puedo aportar algo por el conocimiento que tengo de la casa. Y no solo por eso, sino porque creo que ahora es cuando hay que ayudar y arrimar el hombro para intentar salir de la mejor manera posible de esta pandemia. Esa ha sido la principal causa que me ha movido a mí y entiendo que al consejero. Estar en el Gobierno y saber cómo funciona me permite poder afrontarlo de manera más efectiva.

«La evolución de la pandemia parece que va bien, pero tenemos que seguir en alerta».

– Es experto en Economía de la Salud y Gestión del Medicamento y en Farmacoeconomía. Han elegido un perfil económico para afrontar la crisis. ¿La economía tan esencial en esta pandemia?

– Soy economista de la salud. Siempre me he dedicado a la gestión sanitaria. Desde 1999 soy personal del SCS. La pandemia no es una cuestión de números, es una cuestión de actuar frente a una enfermedad que está naciendo, que no conocemos, que no existe toda la evidencia científica sobre la mesa. El asunto está en que la salud se ha convertido en el eje vertebrador de cualquier otra medida que se tome. Si el sistema sanitario en la pandemia funciona bien y responde, pues eso hará que se reactive la economía, pero la principal preocupación, y así lo ha transmitido el Gobierno, es la salud.

– Podemos pidió saber cómo se hicieron las compras en el estado de alarma, ¿lo podrá explicar? ¿Hubo transparencia en la gestión urgente de la epidemia?

– En ese periodo no tenía ninguna capacidad ejecutiva dentro del SCS. Actuaba como coordinador de un comité de gestión que creó el Gobierno con diferentes departamentos. Ahí participé como secretario general técnico de la Consejería de Transportes y se me pidió que coordinara un poco ese comité. Las compras que se hicieron durante el estado de alarma se hicieron en base a diferentes decretos. En ningún caso tengo conocimiento de que durante ese periodo no se actuara con la transparencia que requería el momento. Además estamos hablando de material sensible del que no teníamos reservas suficientes para afrontar la crisis porque no entraba en la actividad diaria del SCS. Creo que se ha gestionado de manera efectiva, tal es así que pasamos esa ola y ahora estamos pasando la siguiente.

«No hay sanitarios disponibles y se ha puesto en marcha un plan de horas extra retribuidas»

– Entró en el cargo en pleno repunte epidémico, ¿qué medidas inmediatas adoptó?

– Lo primero que se hizo fue impulsar algunas cuestiones que tenían que ver el diagnóstico y el rastreo. Se reorganizaron cosas que estaban funcionando bien pero que necesitaban un impulso y, en cualquier caso, fue seguir una línea de trabajo que venía funcionando pero con la idea de reenfocar la actuación frente a la pandemia, quizás la idea era ser más proactivos frente a la epidemia de lo que se era.

– ¿Hasta qué fueron determinadas por Salud Pública? Por cierto, un departamento que, al parecer, sufre cierta precariedad.

– Una de las primeras cosas que se hizo fue potenciar el área de Salud Pública con la incorporación de profesionales que han permitido continuar su labor de manera efectiva durante toda la pandemia. Las personas que trabajan en este ámbito son de reconocido prestigio y se han dejado la piel. Estamos intentando darles más herramientas humanas y materiales y espacios para que sigan haciendo su trabajo del modo más confortable posible dentro de lo poco confortable que es estar en medio de la pandemia. Las decisiones que se toman respecto a la epidemia están coordinadas desde Salud Pública. No son unipersonales son de un equipo de trabajo donde su director es una de las voces más autorizadas, no por su posición sino por su conocimiento.

– Ha mantenido reuniones con muchos colectivos, incluyendo los de pacientes o de médicos de Atención Primaria. ¿Han cristalizado en alguna medida?

– Hemos tenido reuniones con diferentes colectivos; sindicatos, plataformas de trabajadores, asociaciones de pacientes... El tema Atención Primaria es un asunto prioritario. Nos reunimos con sindicatos y con la plataforma de médicos. Eso ha cristalizado en medidas que tienen que ver con la organización del rastreo, con cómo puede el personal seguir prestando el servicio en un ambiente en el que hay déficit de médicos y de enfermeras. Y también ha sido importante una reunión con 25 asociaciones de pacientes que no son 'covid'. Quisimos oírles y saber qué demandan, cómo prestar una asistencia más efectiva en una situación de pandemia. Muchos de ellos son pluripatológicos, de altísimo riesgo frente al covid. De ahí se han tomado medidas para mejorar la asistencia a esos colectivos. Estamos hablando de diabetes, sida, cáncer, hemofilia, problemas cardíacos, fibrosis, esclerosis... Patologías que, con la situación que tenemos, sufren disfunciones en su atención y teníamos que escucharlos para corregirlas.

– Pues los cambios no se notan. La espera para una consulta telefónica con un médico de familia sigue siendo de más de una semana en algunos centros de salud. ¿Qué van a hacer?

– Qué hemos hecho. En esas reuniones se puso sobre la mesa la alta carga de las agendas y se han articulado más contrataciones de personal. No tenemos mucho más disponible y se ha habilitado un programa especial para que los profesionales que quieran, fuera de su horario de trabajo, puedan actuar sobre esas agendas para disminuirlas a través de un plan especial de retribuciones. Está funcionando desde el 1 de octubre y a final de mes tendremos los primeros resultados para cubrir la demanda que tenemos.

«Hay personal dedicado a planificar las listas de espera y a diseñar una oferta pública de empleo»

– Cuatro brotes con 51 profesionales y 42 pacientes infectados, y no sé cuántos trabajadores en aislamiento porque ese dato nunca se ha facilitado. ¿Qué ha ocurrido en el hospital Insular? ¿Han sacado alguna conclusión de estos brotes hospitalarios?

–Los hospitales no son ajenos a lo que pasa en la sociedad. No es bueno que surjan brotes, pero surgen porque los hospitales tienen que seguir atendiendo a la población. Nuestros hospitales son muy seguros. Lo son ahora y lo eran antes. Cuando aparece un brote, lo importante es actuar. Se ha cribado en ese complejo hospitalario a más de 4.100 profesionales. Ya están en la segunda vuelta de cribado de todo el personal. Es muy difícil averiguar cuál ha sido el caso cero. Me gusta hablar de lecciones aprendidas y de los brotes hemos aprendido. Va a haber un protocolo, que ya era común, pero vamos a potenciarlo más. Se aisló a los pacientes, se protegió a los profesionales, se subió el nivel de protección, se aumentó la limpieza... Se ha actuado manera efectiva para evitar que se den brotes. Ahora se entrega a todo el que entre al hospital una mascarilla quirúrgica nueva para proteger un entorno que necesitamos que siga funcionando. No podemos permitirnos el lujo de tener problemas que nos lleven a ralentizar la asistencia hospitalaria, no solo por el covid, sino por el resto de las patologías. Tenemos que seguir operando, haciendo consultas, pruebas y con las puertas de urgencias siempre abiertas. Eso hay que protegerlo y sobretodo a los profesionales que son nuestro principal valor para afrontar no solo la pandemia sino la asistencia sanitaria.

– En cuanto al resto de los problemas de la sanidad canaria, como las listas de espera o la temporalidad del personal, ¿qué es lo que más le urge?

– Has nombrado dos de las líneas en las que estamos trabajando más fuertemente, aparte de la pandemia. Hay personas dedicadas específicamente a la planificación de ambas cosas. En cuanto a las listas de espera, es un reto que siempre ha tenido la sanidad canaria. Hemos tenido que ralentizar la actividad quirúrgica por razones obvias asociadas a la pandemia y para proteger a los pacientes pluripatológicos. Se está trabajando en tres líneas: potenciar la cirugía mayor ambulatoria, un plan para actuar sobre las patologías que sufren más demora y trabajar en la estructura de la lista de espera para reducir el porcentaje de gente que espera más. Acerca de la temporalidad, es importante reactivar la oferta pública de empleo y que se negocie con los sindicatos.

– Dicen las malas lenguas que usted es el favorito de las clínicas privadas. ¿Piensa externalizar algún servicio?

– No me considero el favorito de nadie (risa). Vengo a realizar una labor. El sistema sanitario público necesita todos los recursos disponibles y en ningún caso esto se mide en externalizar o no un servicio sino en resolverle los problemas al ciudadano.

– ¿Pero prevé externalizar algo?

– No.

– El presidente del Gobierno canario se comprometió a desprivatizar el servicio de Medicina Nuclear del hospital Doctor Negrín. ¿Será posible?

– Soy director del SCS para cumplir los compromisos del Gobierno.

– ¿Se ha dado algún paso?

– Ese servicio lleva sin contrato muchos años. He pedido documentos al respecto y parece que no los hay. Nos pondremos a la tarea: valorar ese servicio estratégico y tomar decisiones.

– Su entrada en el SCS provocó dimisiones y ceses como el de Jesús Morera. ¿Le preocupa perder estos recursos humanos?

– Cuando me incorporo a la dirección del SCS, profesionales de reconocido prestigio dimitieron. La valía de esas personas es incuestionable, pero no puedo interferir en decisiones personales.

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