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Maryem recibió una llamada de su cuñada para informarle de lo sucedido. Arcadio Suárez

«Ahora estamos pendientes del teléfono las 24 horas»

Terremoto en Marruecos ·

Maryem, Hassan y Meriam relatan cómo están viviendo desde Canarias lo sucedido en su país y las incertidumbres de futuro

Rafael Falcón

Las Palmas de Gran Canaria

Miércoles, 13 de septiembre 2023, 00:11

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Marruecos continúa cicatrizando las enormes heridas que ha dejado el terremoto. Hay pueblos y aldeas totalmente destrozadas y las labores de rescate de los especialistas continúa, en una auténtica contrarreloj en la que esperanza empieza a ser escasa.

El terrible terremoto que sacudió el país tiene en vilo a muchos marroquíes que residen en Canarias. Hemos tomado el pulso de la comunidad marroquí para conocer cómo están viviendo este duro momento dándonos un paseo por la calle León y Castillo, mientras muchos ciudadanos entran y salen del Consulado de Marruecos o del Chaabi Bank de realizar gestiones.

Maryem es de Berkane, ciudad cerca de Nador. Afortunadamente todos sus familiares se encuentran bien, porque no estaban en la zona más afectada por el terremoto, aunque sí sintieron los temblores. «Yo me enteré de lo sucedido a las doce de la noche aproximadamente. La hermana de mi marido, que vive en Kenitra, cerca de Rabat, me llamó por teléfono para contarme el susto que habían pasado», relata. Naryem reside en Tenerife desde hace 10 años y ayer se encontraba en Gran Canaria para resolver asuntos en el consulado.

Ahora vive con incertidumbre el futuro. «Gracias a Dios mi familia y amigos están bien. Ahora hay una dura labor porque hay zonas devastadas. No puedo ni imaginar cómo lo han vivido. Mis familiares dicen que los temblores fueron terribles», afirma.

Por su parte, Hassan, marroquí de Guelmim, auténtica puerta del Sáhara, que lleva residiendo en Gran Canaria desde 1997, también vive conectado con las noticias que llegan desde Marruecos. «Mi zona, afortunadamente, está muy alejada. Allí no hay que lamentar ningún fallecido y todos mis familiares y amigos se encuentran bien, pero sí sintieron el temblor», relata. «Tuvo que ser tremendo, porque hasta en Fuerteventura sintieron el terremoto», apostilla. «Me enteré de lo sucedido a través de las noticias, casi de inmediato».

En el caso de Meriam, natural de Fez y residente en Gran Canaria desde hace 14 años, fue muy curioso cómo se enteró del devastador terremoto. Su familia no le quiso alarmar, ya que todos estaban bien. Ella se despertó y fue a su trabajo. Es camarera de piso «y una compañera me preguntó cómo estaba mi familia. Yo les dije que muy bien, gracias. Se dio cuenta que no estaba enterada de lo sucedido y me dijo que me preguntaba por lo del terremoto. En ese instante llamé a mi familia en Fez. Me dijeron que estaban todos bien, que habían pasado un susto importante, pero que no querían preocuparme», destaca.

«El terremoto fue devastador en las zonas más pobres. Hay lugares en los que no ha llegado la ayuda aún. Mis familiares se encuentran bien, pero me dicen que aún hay mucha gente que duerme fuera de sus casas por temor a nuevos terremotos». Hay que destacar que el terremoto mortal que azotó el pasado viernes Marruecos dejó el pasado lunes siete réplicas de entre 3,4 y 4,1 grados y al menos una de ellas se sintió en las aldeas próximas al epicentro, lo que hizo rememorar a sus habitantes el miedo sentido tres días atrás. Según el Instituto Geográfico Nacional (IGN) de España, que monitorea los terremotos próximos, a lo largo del lunes se sucedieron, entre las 1.10 y las 20.59 horas siete réplicas, la más importante la última, de 4,1 grados.

Maryem, Hassan y Meriam viven «pendientes del teléfono las 24 horas» para estar informados de lo que sucede en su país. Afortunadamente no han tenido que lamentar pérdidas y sus familiares se encuentran bien, pero la tristeza que vive Marruecos traspasa fronteras ante lo sucedido, con el miedo a réplicas y con la incertidumbre de futuro para miles de afectados que lo han perdido todo.

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