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Viuda de Perera: «Se fueron convencidos de que estaba muerto»

Viuda de Perera: «Se fueron convencidos de que estaba muerto»

Los agentes de la Policía Local de San Bartolomé que accedieron a la casa dieron aviso para que viniera una ambulancia

José R. Sánchez López

Arrecife

Martes, 23 de abril 2024, 22:57

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La viuda de José Antonio Perera, con medidas para preservar su anonimato en lo posible, prestó ayer tarde declaración en el juicio que se sigue contra los siete supuestos implicados en el asalto padecido el 18 de enero de 2016 en la vivienda familiar de La Florida. Durante cerca de 40 minutos protagonizó un interrogatorio duro, desgarrador, que sirvió para dejar patente el infierno que padeció la pareja.

Primeramente describió cómo accedió a la casa acompañada de varios criminales, «lo tengo grabado»; para luego dar pie a la parte más trágica de su relato. «A él se lo llevan y yo me quedo dentro del coche», para poco después ser trasladada al interior del inmueble, hasta una habitación contigua al salón donde «ya tenían maniatado a José Antonio».

Sacando fuerzas de flaqueza, añadió acto seguido la víctima que «yo escuchaba los golpes y los gritos: ¿Dónde está el sótano? ¿Dónde está la caja fuerte? Estuvieron unas dos horas dándole golpes». Y prosiguió diciendo la viuda que escuchó a los criminales decir: «A este tío no lo hemos cargado ya; ellos se fueron convencidos de que estaba muerto».

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Pasado un tiempo desde que dejó de oír sonidos en el salón fue cuando la mujer hizo por salir de la habitación en la que había quedado encerrada, con bridas en las extremidades. Crucial fue el modo en que pidió estar en la estancia. Le dieron la opción de estar acostada o incorporada, escogiendo la segunda alternativa, porque «cuando estaba sentada, noté que la brida estaba más suelta». Así fue como pudo ganar el acceso al salón, donde se topó con su pareja en el suelo, medio desnudo. También pudo toparse con un cuchillo tirado en el suelo, junto a abundantes restos de sangre, que le valió para liberarse. «Me acerqué muy despacio y como pude», pronunció la mujer bien avanzada su declaratoria.

Fue en este intervalo cuando pudo dar aviso a las autoridades, muy confusa, manifestó ante los magistrados de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas; quienes también tomaron buena nota de cómo el tono de los gritos del carpintero variaba, en función de si era golpeado o torturado con descargas eléctricas. «Él se hizo el muerto para que dejaran de golpearle», explicó la víctima en la parte postrera del interrogatorio, seguido con un interés escaso por los acusados sentados a una decena de metros del biombo de protección.

«Me encuentro mal»

Hubo quien tuvo a bien preguntar a la viuda de José Antonio Perera por su estado de salud. Dejó en claro que ha precisado durante un largo periodo de tratamiento psicológico y medicación. Y añadió que en las fechas actuales «estoy fatal, me encuentro mal; lo que pasó lo tengo grabado», si bien acotando que ha variado su situación en cuanto a la ingesta de productos farmacológicos.

Así las cosas, casi resultaron anecdóticas las cuestiones versadas en un bigote postizo hallado en el salón después haber hecho una primera inspección la Guardia Civil o sobre el listado de enseres ornamentales que los atacantes se llevaron de botín.

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Traslado hospitalario

La declaración de la víctima fue posterior a la presencia de los agentes de la Policía Local de San Bartolomé que llegaron primeramente al lugar de los hechos. Sus relatos, parcos, pero contundentes, evidenciaron el panorama dantesco que se encontraron, sin necesidad de entrar en detalles. Uno de ellos reconoció que «en la cabeza es donde más sangre tenía», sin dejar de lado que también pudo ver cómo había sangrado por el ano. Otro de los agentes elucidó cómo se encontró al hombre salvajemente torturado, en el suelo, tumbado, «con los pantalones bajados». Fueron estos policías los que asistieron a los sanitarios que de urgencia trasladaron a José Antonio Perera al Hospital Doctor José Molina Orosa. Desde Arrecife fue derivado al Hospital Doctor Negrín, en Gran Canaria, donde recibió el alta semanas después. Al poco sufrió una recaída y falleció.

Los siete encausados en esta vista, que se prevé siga al menos el miércoles y el jueves, se exponen a severas condenas de prisión, si bien a expensas de que el Ministerio Fiscal rebaje sus peticiones, tras reconocer varios implicados su participación en el asalto. Están acusados de los presuntos delitos de detención ilegal, homicidio, lesiones, robo con violencia y pertenencia a banda criminal.

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