Vista de Berrugo. / CARRASCO

Costas decide anular la playa artificial de Berrugo pedida hace siete años

Cuatro entidades mostraron interés en la iniciativa, junto al muelle deportivo, ocupando 100.000 metros cuadrados de suelo

JOSÉ R. SÁNCHEZ Yaiza.

Finalmente no habrá playa artificial en Berrugo, junto al muelle deportivo, al menos con los condicionantes marcados en 2014 y redefinidos en 2017, según ha podido confirmar este diario de medios oficiales. La decisión se prevé que cobre efecto formal a priori a lo largo de estos primeros meses de 2021, por decisión del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y respaldo de la Demarcación de Costas en Canarias.

No se contempla tampoco la posibilidad de facultar alguna posible alternativa a la propuesta en trámite; dejándose de lado la evidencia de que en el litoral de Playa Blanca, también relativamente cercanas al muelle deportivo, hay otras playas artificiales, con características similares a laque se descarta, tanto en cuanto a tamaño, como en lo que se refiere a oferta complementaria, con hamacas y parque náutico.

La medida oficial pondrá fin a los diferentes recursos de alzada que fueron planteados ante Costas por las diferentes entidades privadas que presentaron propuestas para hacer real la playa y asumir la explotación comercial de la misma hasta al menos mediados de la centuria. En concreto, ala iniciativa optaron las mercantiles Patuso, Secapla, Yudaya y Puerto Deportivo Rubicón.

La nueva playa se proyectó por los promotores privados en que llegaría a tener una longitud de casi medio kilómetro, ocupando sobre 100.000 metros cuadrados de superficie. Para su creación, tras un periodo de año y medio de trabajos, se estipuló la descarga de un mínimo de 150.000 metros cúbicos de arena, así como la construcción de barreras, para evitar que viento y agua pudieran arrastrar el material, a extraer de una cantera en Muñique, espacio que sirve habitualmente para reponer la arena perdida en playas repartidas por diferentes municipios de la isla.

Desde enero de 2014

Fue la mercantil Patuso la primera entidad que mostró interés en esta iniciativa, en enero de 2014. En la documentación registrada por aquel entonces se proyectó hacer valer una inversión de al menos de 2,9 millones de euros, con intención de explotar por un largo periodo la presencia de hamacas y sombrillas; junto con algún parque náutico y quioscos.

En réplica, la Fundación César Manrique (FCM) presentó un escrito instando a la denegación de cualquier permiso, alegándose que se dañarían paisaje, fondos marinos y plataforma costera.

Posteriormente se abrió un periodo de consultas que acabó desembocando en verano de 2017 en el anuncio oficial para la posible concesión de la playa. Fue entonces cuando se adhirieron tres mercantiles más a la iniciativa.