Ayuda a los amigos de cuatro patas

Cualquier día de la semana es ajetreado para el personal de la protectora Sara. Sin embargo, el verano se convierte en un época llena de abandonos y hace que se vean desbordados. No obstante, gracias a que algunos perros son adoptados, se marchan a diferentes lugares de Europa donde son esperados con alegría.

SAN BARTOLOMÉ

La protectora de animales Sara la conforman no sólo las mascotas que allí habitan, sino el equipo humano con unos 60 voluntarios que cuidan a todos los perros y gatos que son abandonados o encontrados en la isla. Un día en Sara es un día lleno de acontecimientos y anécdotas, en donde desde primera hora de la mañana puede llegar desde un coche repleto de víveres donados para ellos, como de una posible adopción, hasta la figura de un policía local con un acto que refleja su labor humana.

Raquel Betancort, trabajadora de Sara, recuerda la importancia de no abandonar a las mascotas en esta época del año, además de recalcar «las vacunas, la esterilización sobre todo en los gatos ya que este año siempre habíamos tenido más perros que gatos». Desde Sara se lucha por los animales desde el minuto uno. Aunque recogen solamente a perros y gatos, ya que en las instalaciones no hay más hueco, ayudan a cualquier animal si lo necesita. «Hace poco nos trajeron a una tórtola o a unos conejos porque estaban heridos y los atendimos», dice Andrés Arias, un cuidador.

«Uno se da cuenta cuando trabaja aquí de que en la cadena social, las mascotas están en el escalón más bajo». Por fortuna, este mes hay varios vuelos a República Checa, Inglaterra o Alemania donde Sara manda animales a voluntarios conocidos en esos países. «A los checos les gusta mucho los podencos», dice Andrés. «De esta manera la cifra de perros que tenemos baja considerablemente». Los perros que abundan más en Sara son los grandes, ya que las especies pequeñas se «las llevan con facilidad», dice. «Es una pena porque se catalogan por pertenecer a determinadas razas: un podenco debe ser cazador; un pastor alemán como Rex, el perro policía; un bardino cuidador de fincas y eso no es así. Cuánto daño ha hecho la televisión», expresa.

Como es normal, detrás de cada perro hay una historia; León y Fiona llevan 7 años en Sara; Angustias le tiene miedo a los hombres y Casanova se ha convertido en el único padre que vino con sus cuatro hijos cachorros a la protectora.

Historias hay miles, pero lo importante es que detrás hay unos voluntarios excelentes. Aún así, a Sara nunca le viene mal otras manos con las que ayudar o donaciones de alimentos, entre otras cosas.