El volcán de La Palma sigue emitiendo toneladas de ceniza y ya ha cubierto más de 1000 hectáreas y ha destrozado 2.623 edificaciones. / EP

El volcán se estabiliza, pero «a corto plazo la erupción no va a terminar»

Se observa una disminución «lenta» de todos los parámetros al tiempo que se detecta un «repunte del tremor volcánico», advierten

C.S.B. / L.R.G. Las Palmas de Gr

La pregunta de cuándo va a acabar la erupción, que comenzó hace hoy 55 días, sigue sin tener una respuesta certera, pese a que sí se puede decir que la erupción ha entrado en un nivel más «estable» al menos desde hace unos días. « Hay unas tendencias estabilizadas como la disminución lenta de todos los parámetros, pero necesitamos que esas tendencias se sigan manteniendo y que lleguen a niveles más bajos. Hoy la energía sigue mostrando energía que desciende, pero hasta que no han pasado varios días no se dice porque son tendencias tan lentas que hasta que no pasan varios días no se pueden confirmar. ¿Se apaga el volcán? En algún momento si. Ahora está más estable, pero a corto plazo el sistema de erupción no va a terminar», aseguró ayer María José Blanco, jefa del Centro Geofísico en Canarias del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y portavoz del comité científico del Pevolca.

En la misma línea se posicionó el director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, quien también llamó la atención sobre el hecho de que desde el mediodía del lunes se observa una «tendencia al repunte del tremor volcánico», algo que «vamos a seguir vigilando». El «contrapunto», continuó Morcuende, es que los valores de sismicidad niveles bajos en intermedios, entre 10 y 15 kilómetros, bajan y están estables en la zona profunda, al menos el número de sismos». De hecho, en la madrugada del lunes al martes se registró un terremoto de 3,8 a 38 kilómetros magnitud 3,8 que no fue sentido por la población. Sin embargo, Blanco recordó que desde el comité científico se advierte que es aún posible que la erupción de La Palma produzca «más sismos sentidos que alcancen intensidades de 5 o 6 y originen pequeños derrumbes especialmente en las zonas de pendiente.

Morcuende también habló del empeoramiento de la calidad del aire que llevó a la suspensión de la actividad lectiva ayer martes en cinco municipios de la isla. «Hemos tenido niveles de gases importantes en el sur de la zona evacuada, eso frenó la entrada de personal en la zona de El Charco por lo que no se pudo ir a limpiar cubiertas ni a regar», explicó. «Hemos tenido a lo largo de la noche niveles bastante elevados de dióxido de azufre en Las Manchas mientras en Puerto Naos ha sido bajo», apuntó Morcuende.

El dióxido de azufre (SO2) que emite el volcán situó en niveles desfavorables en las estaciones de Los Llanos de Aridane -en dos ocasiones- y las de Puntagorda, donde también se superó el límite fijado en otras dos ocasiones. Mientras que ayer se registró el aumento «significativo» de los valores en Los Llanos de Aridane y Puntagorda alcanzando niveles «muy desfavorables» aunque fueron mejorando a lo largo de la mañana situándose en niveles de calidad del aire regular.

Como e recordará, la Consejería de educación volvió ayer a suspender las clases presenciales a unos 5.000 estudiantes en cinco municipios, en concreto en Tijarafe, Puntagorda, Los Llanos de Aridane, Tazacorte y El Paso por tercera vez desde el inicio de la crisis volcánica. Hoy el alumnado volverá a las aulas.

Se retoman los vuelos

La ceniza volcánica en suspensión también afectó ayer a la operatividad aeroportuaria al menos hasta las 13.30 horas cuando la compañía Binter retomó los vuelos con el aeropuerto de La Palma al mejorar las condiciones. Durante la mañana había tenido que cancelar cuatro vuelos con salida o destino La Palma, en concreto una ida y una vuelta de Tenerife y una ida y una vuelta de Gran Canaria.

En cuanto a la lava, Blanco resaltó que «continúa la aportación de lava en la zona de los deltas lávicos» aunque está «produciendo una menor afección al entorno marino que en días anteriores».

Morcuende relató las cifras de terreno y personas afectadas. «Hay 1.034 hectáreas afectadas por el proceso eruptivo, fundamentalmente ha crecido en puntos intermedios entre las diversas coladas rellenando los huecos existentes. Ha rellenado esos huecos, y hay un crecimiento hacia el sur del frente de colada número 9. Ahí es donde se han aumentado estas 14,9 hectáreas nuevas consumidas. La anchura máxima entre los puntos extremos de las coladas se calcula en 3.200 metros, unos 100 metros más aproximadamente, aunque dentro de esta extensión existen zonas que no han sido afectadas por la lava».

Hasta el momento hay 1.472 edificaciones dañadas, 1.181 son de uso residencial, 152 agrícola, 67 industrial, 34 de ocio y hostelería, 13 de uso público y 15 de otros usos. Se calcula que la superficie de cultivos afectada alcanza en estos momentos las 305,59 hectáreas.