La lava avanzaba por Las Manchas durante la tarde de ayer. / GERARDO ojedA/COBER SERVICIOS AUDIOVISUALES

Un nueva colada arrasa parte del cementerio y avanza por el barrio de Las Manchas

Un súbito aumento en la emisión de lava reactivó el frente sur que destruyó casas en el Corazoncillo y dañó la planta fotovoltaica

Carmen Delia Aranda
CARMEN DELIA ARANDA Las Palmas de Gran Canaria

El repentino aumento de la emisión de lava en varias bocas del volcán palmero y la aparición de un nuevo surtidor en la zona sur del cráter se tradujo ayer en la formación de una nueva colada que amenaza poblaciones de los municipios de Los Llanos y El Paso. En concreto, la colada situada más al sur, detenida desde mediados de octubre en las inmediaciones del cementerio Los Ángeles, se reactivó ayer adentrándose en el barrio de Las Manchas por la urbanización de Corazoncillo y destruyendo parte del camposanto municipal de Los Llanos y de la planta fotovoltaica.

La reactivación de este frente lávico del volcán, que ayer cumplió 67 días de erupción, supone un duro golpe emocional para todo el Valle de Aridane, principalmente para quienes tienen a algún ser querido entre los 3.610 difuntos cuyos restos están sepultados en el cementerio situado en Las Manchas.

Según el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), esta colada surgió de un nuevo centro de emisión que apareció en la mañana de ayer al sur del cono principal a una cota inferior. La lava fluyó rápidamente por el borde meridional de la montaña de Cogote, rebasando el cementerio, para continuar su curso pendiente abajo por Camino Aniceto, donde avanzaba a una velocidad de unos 600 metros por hora, según los datos de Involcan.

El daño al camposanto ha sido un golpe emocional para quienes tienen seres queridos entre los 3.610 difuntos que reposan allí

« Es una zona mala porque hay mucha concentración de diseminado urbano, pero además, la lava entra en un zona de fuerte pendiente y eso nos preocupa», reconoció ayer el director técnico del Plan de Emergencia Volcánica de Canarias (Pevolca), Miguel Ángel Morcuende, en la rueda de prensa diaria donde da cuenta del avance de la erupción.

Esta colada, que avanza en paralelo a la número 10, «discurre por zonas no holladas y, en consecuencia, está destruyendo todo lo que encuentra a su paso», añadió el gestor de la emergencia quien indicó que, en las primeras horas de la mañana, el nuevo frente lávico avanzó rápidamente sobre el manto de ceniza para ir frenándose por el material que ha ido incorporando tras arrasar casas y fincas agrícolas de zonas pobladas. «Eso lo está dotando de mayor viscosidad y lo está ralentizando», subrayó.

Las otras coladas que están recibiendo aportes son la número 7, que nutre el delta lávico que empezó a formarse el lunes, y las 1 y 5, que alimentan la primera fajana en los Guirres.

Desde el inicio de la erupción la lava ha cubierto 1.100 hectáreas y la anchura máxima entre las coladas es de 3.350 metros, 50 más que en días pasados. Los deltas lávicos apenas han crecido en las últimas horas; el que cubre la playa de Los Guirres mantiene sus 43,46 hectáreas y el surgido en la playa de La Viña mide 5,05 hectáreas.

Hasta el jueves, según los datos del catastro, la lava había destruido 1.195 viviendas. Además, ha arrasado con 160 edificaciones de uso agrícola, 67 industrial, 34 dedicadas a la hostelería y el ocio y 123 de uso público.

Por quinto día consecutivo, se suspendieron los vuelos con la isla de La Palma y se espera que la operatividad del aeropuerto palmero se vea dificultada hoy por la nube de ceniza. En todo caso, la situación variará mañana, cuando se prevé que vuelvan los alisios, lo que movería el penacho volcánico hacia el suroeste.

La columna eruptiva creció y el jueves alcanzó una altura de 4.800 metros, lo que obligó al Instituto Geográfico Nacional a emitir un aviso a la Organización de Aviación Civil Internacional.

La calidad del aire se mantuvo en niveles buenos o razonablemente buenos en toda la isla, salvo en Los Llanos de Aridane, donde la concentración de partículas en suspensión menores de diez micras rebajó la calidad del aire a regular.

En cuanto a los terremotos, la portavoz del comité científico en el Pevolca, Carmen López, resaltó que la sismicidad a profundidades intermedias se mantiene en niveles bajos, mientras que la localizada a profundidades superiores a 20 kilómetros ha descendido. Además, el tremor -las vibraciones provocadas por la erupción- continúa en un nivel bajo y no se han detectado cambios en la deformación del terreno.