Remedios Armas con sus hijos Saúl, Darío y Leire, el primer día en el que estrenaron su nueva casa, comprada con el dinero heredado de un vecino alemán fallecido en 2020, antes del volcán. / C7

El milagro que llegó de Alemania

En medio de la desesperación, Remedios Armas recibió a principios de año la notificación de una albacea de que sus hijos eran herederos de un vecino alemán que había muerto en 2020 | Con el dinero ha podido comprar un piso en Los Llanos y vuelve a vivir

Silvia Fernández
SILVIA FERNÁNDEZ Los Llanos (La Palma)

Dios aprieta pero no ahoga. Esa es la reflexión que hace Remedios Armas un año después de la erupción del volcán de La Palma.

'Reme', como le gustan que la llamen, salió junto a sus tres hijos y su madre Otilia de 88 años de su casa en el barrio de El Paraíso, a muy poca distancia de donde se abrió la tierra, el mismo día 19 de septiembre de 2021. La lava se lo llevó todo ese mismo día y desde entonces no ha dejado de batallar para conseguir que le den una casa. Desavenencias familiares provocaron que su madre se fuera a vivir con un hermano suyo y que solo ella, como titular de la vivienda engullida por el volcán, haya cobrado los 60.000 euros que da el Estado por cada casa escriturada. Así que a Reme no le ha quedado más remedio en el último año que «buscarse la vida» y pelear mucho con toda la burocracia y las administraciones para conseguir encauzar su vida y que sus hijos -Saúl, de 16 años, y los mellioas Darío y Leire, de 11- vuelvan a sonreír.

Esta afectada, que afortunadamente mantiene su trabajo y su nómina, no ha dejado en este «año infernal» de tocar puertas pidiendo una vivienda para ella y sus hijos sin ningún éxito. Así que desde que estalló el volcán, dejando de lado los primeros días tras la erupción que pasó en el acuartelamiento militar de El Fuerte, Reme y sus hijos han vivido de alquiler en un piso turístico de una sola habitación en Tazacorte.

El espacio, que encontró ella por sí sola, era reducido y las condiciones no eran las mejores para cuatro personas, pero así han estado a falta de una vivienda hasta que se produjo «un milagro», como lo entiende la propia Reme.

Herederos por sorpresa

En enero de este año y después de unas navidades angustiosas Reme recibía en su casa una carta certificada a su nombre escrita en alemán. Al abrirla no entendió nada pero se puso en contacto con la escuela de idiomas de la isla y allí contactó con un traductor que le hizo el favor. Y llegó la sorpresa: sus tres hijos se habían convertido en herederos de una importante suma de dinero.

La carta la enviaba la albacea de Klaus Limper, un ciudadano alemán vecino de Reme en El Paraíso, que solía pasar las navidades en La Palma y compartía los días 24 y 25 con ella y sus hijos.

El señor falleció en el año 2020 tras una larga enfermedad, antes de la erupción, pero como no tenía descendencia dejó parte de su dinero a los hijos de Reme. Limper murió sin saber que iba a ser la tabla de salvación de Reme y sus hijos dos años después. «Quería mucho a los niños, hasta enfermo venía a pasar la navidad con nosotros», indica Reme.

Ella había recibido en el primer confinamiento, en abril del 2020, una carta dando a entender que sus hijos eran beneficiarios del testamento de Limper y por lo que ella entendió entonces eran 10.000 euros. «Yo ya me había olvidado. Habían pasado casi dos años y además, en medio un volcán, como para pensar en ello. Y de repente llega en enero la liquidación y la sorpresa de esa cantidad de dinero», dice Reme.

«Podemos empezar de nuevo»

Esta luchadora consultó con abogados y decidió reinvertir ese dinero «caído del cielo» en la compra de una vivienda en un edificio de Los Llanos, desde puede ver la montaña y el mar. Sus hijos son los propietarios y ella figura como usufructuaria (en la foto, el día en el que llegaron a vivir a su nueva casa). «No es la vivienda que teníamos pero ya tenemos un nuevo hogar. Ahora sí podemos empezar de nuevo tras haber vivido una auténtica pesadilla. Estamos contentos», manifiesta esta afectada que está deseando «pasar página».

Reme sabe que ha pagado por su vivienda más de lo que debería por la especulación que sufre el mercado inmobiliario de La Palma, tanto en el segmento de la venta como del alquiler, a consecuencia del volcán pero está feliz. «Veo por fin a mis hijos contentos y eso para mí es lo más importante», indica Reme, que tiene palabras de agradecimiento para todos aquellos anónimos que la han ayudado en este año y también para el chef José Andrés, que se volcó con ellos. «Todos los afectados asumimos la catástrofe natural pero no que digan los políticos que nadie va a quedar atrás, que todos van a salir adelante y luego se quede en nada», indica.

Ahora que se conmemora un año del volcán Reme ha decidido llevarse a sus hijos de viaje para que se olviden un poco de todo lo vivido. «Se lo merecen», concluye.