Mariano Hernández Zapata, presidente del Cabildo de La Palma. / c7

Entrevista a Mariano Hernández Zapata

«La isla de La Palma saldrá adelante, no tengo ninguna duda al respecto»

Ha sido un año durísimo, en lo profesional y en lo personal, pero el presidente del Cabildo de La Palma afronta el futuro con optimismo

Rafael Falcón
RAFAEL FALCÓN

Ha sido un año durísimo, en lo profesional y en lo personal, pero Mariano Hernández Zapata, presidente del Cabildo de La Palma, es un hombre de retos y afronta el futuro con optimismo, destacando con orgullo el enorme ejemplo que la sociedad palmera está dando al mundo.

–Un año después, ¿qué reflexión hace de lo sucedido?

–Por muy seres humanos que nos sintamos, la naturaleza está siempre por encima de nosotros. Creo que la erupción volcánica nos ha puesto en nuestro sitio y los palmeros hemos dado un ejemplo maravilloso al resto del mundo de afrontar una situación difícil y muy dura. Creo que la definición de resiliencia tiene que tener como ejemplo a la población de La Palma. La fuerza de la naturaleza y la fuerza de los palmeros a la hora de sobreponerse a esta dificíl situación han sido predominantes, y sé que detras de mí tengo un pueblo que me hace estar más orgulloso aún de ser el presidente de todos los palmeros.

–¿Qué recuerda de aquel 19 de septiembre de 2021? ¿Dónde se encontraba y quién le avisó?

–Habíamos tenido un Pevolca a mediodía. En esa reunión, los científicos nos dijeron que no había evidencias de que la erupción fuese a ser inminente, así y todo y acertadamente el director del plan, Miguel Ángel Morcuende, decide comenzar a evacuar a personas con movilidad reducida de zonas más al norte, porque la previsión inicial de la erupción del volcán era más al sur, y decidimos programar una nueva reunión para las seis de la tarde. Regreso a mi casa, almuerzo con la familia y cuando iba a subirme al rodillo para hacer algo de deporte y despejar la mente, me llama Lorena y me dice: «Mariano, que explotó». Mi primera reacción fue responder qué había explotado. «Pon la tele, pon la tele», me dijo. Puse la Televisión Canaria y ahí vi el inicio de la erupción.

–¿Qué balance hace de la gestión de la emergencia? ¿Se podría haber hecho mejor?

–Estoy seguro que hay asuntos que podríamos haber hecho mejor, pero no tengo claro cuáles. Con los datos que teníamos y el conocimiento que hay de la geología en estos momentos, estoy tranquilo de que se ha hecho el máximo de lo que se podía hacer. Estoy orgulloso de todos los hombres y mujeres que formaron parte de la emergencia y en especial del director Miguel Ángel Morcuende, que ha hecho un trabajo espectacular. El balance de la emergencia es que no tenemos víctimas mortales directamente relacionadas con la erupción volcánica.

–¿La Palma saldrá adelante?

–Sin ninguna duda. Primero por el espíritu palmero y segundo porque creo que en estos momentos desde el Cabildo estamos liderando esa recuperación. Hay datos más que suficientes para ser conscientes de que vamos a salir adelante y ejemplo de ello es la apertura de esa vía que atraviesa las coladas entre el norte y el sur, esa pista que ha sido la primera en el mundo que se abre tan pronto sobre un volcán y que ha dado tanta tranquilidad y ha mejorado la vida de tantos vecinos y agricultores de la zona de costa.

–¿Qué urge a día de hoy?

–Esa obra de la tubería que esperamos que antes de finalizar el año llegue el agua a la costa para esos plátanos como llegaba antes de la erupción; así como la construcción de un punto limpio o de un crematorio son aspectos fundamentales ahora, así como insistir al Gobierno que siga construyendo vivienda pública, ya que un año después de la erupción tenemos ante nosotros varias urgencias y una de ellas es la falta de vivienda pública, lo que se ha tardado en construir esas viviendas, ya que aún a día de hoy hay 180 personas viviendo en hoteles, otro tanto en caravanas y un número indeterminado en casas de amigos y familiares. Esa es la principal urgencia y dar dando certeza a los habitantes de Puerto Naos y La Bombilla, que son zonas excluidas por gases.

–Cuando ve el volcán, ¿qué se le viene ahora a la cabeza?

–Te debo reconocer que prefiero no mirarlo. Lo primero que se me viene a la cabeza es qué destrozo ha hecho a esta isla. No creo que nos merezcamos ese destrozo, pero tengo un defecto y es que soy muy positivo, así que también veo las posibilidades que se nos presentan por delante.

–¿Con qué isla sueña?

–Con una isla en la que nos sintamos orgullosos de ver cómo la hemos levantado entre todos de manera responsable y sostenible. Que seamos un ejemplo. Con eso sueño. Con planificar un ordenamiento urbanístico responsable y demos la respuesta que nos están exigiendo los vecinos que quieren rehacer sus vidas en sus casas. Que la recuperación de esas nuevas fincas de plataneras sean un ejemplo de cómo se debe hacer un cultivo en el siglo XXI; y recuperar zonas industriales para que La Palma se siga convirtiendo en una isla de oportunidades, junto a la clara necesidad de tener más camas turísticas. Esto es la clave.

–A nivel personal, ¿este año ha sido un máster de vida?

–Más que un máster. Lo valoro también como impagable. He aprendido mucho. He sido capaz de ponerme en las situaciones más difíciles que estoy seguro nunca volveré a atravesar en mi vida, no solo en lo político sino también en lo personal. (El presidente hace en estos momentos una pausa y se emociona). Ha sido brutal. No se lo deseo a nadie. A pesar de todo esto mantengo la ilusión y las ganas de continuar siendo el presidente del Cabildo de La Palma y darle la vuelta a esta difícil situación.

–¿Qué mensaje le daría a la sociedad palmera?

–Soy un hombre de retos, de ponerme objetivos y de alcanzarlos. Me siento, ahora más que nunca, orgulloso de ser palmero y de ser presidente del Cabildo de La Palma. Junto a mi pueblo vamos a recuperar La Palma y la isla más que nunca será una isla de oportunidades, en la que nos sintamos orgullosos de vivir y pertenecer a ella. Estoy seguro que tendremos un futuro apasionante por delante y lo vamos a alcanzar.