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«Hay un agotamiento de la erupción, pero hay que esperar 10 días para darlo por finalizado»

María José Blanco apunta a la caída a la baja de todos los parámetros pero no descarta un aumento de la sismicidad

Carlos Santana Beltrán
CARLOS SANTANA BELTRÁN Las Palmas de Gran Canaria

El director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende y la directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias y la portavoz del Comité Científico del Pevolca, María José Blanco han compareciendo este miércoles para dar las últimas novedades del proceso eruptivo de La Palma tras el parón en la actividad registrado desde las 21.00 horas del pasado lunes. El volcán sigue sin tremor, con la deformación estable y con los sismos y la emisión de dióxido de azufre en mínimos.

Blanco comenzó leyendo el informe elaborado por el Comité Científico del Pevolca. « Hay un agotamiento del proceso eruptivo aunque no es descartable un proceso de actividad estromboliana y la emisión de coladas. Se deben mantener los parámetros en estos mismos niveles durante 10 días para dar el proceso eruptivo por finalizado», afirmó tajante.

La experta apuntó que aún existe actividad fumarólica esporádica y puntual, ubicada sobre todo en los conos eruptivos del edificio volcánico. Además, apunto a la estabilidad en la deformación del terreno en todas las estaciones, la caída de la sismicidad aunque no se descarta que puedan registrarse sismos sentidos por la población. «Existe la posibilidad de reactivación por eso damos un periodo de 10 días con estos niveles en todos los parámetros. La erupción esta en una fase muy baja si sigue así durante 10 días se podrá dar por terminada», señaló. Añadió la caída de la emisión de dióxido de azufre hasta niveles extremadamente bajos y la mejora de la calidad del aire en todas las estaciones.

En las paredes de los cráteres del cono principal y secundario se producen continuos pequeños derrumbes a favor de fallas y fisuras existentes

«Lo más destacado de las últimas horas es la no actividad registrada en el volcán», señaló Morcuende que se mantuvo cauteloso sobre el posible inicio del fin de la erupción.

En caso de que se produzca emisión de cenizas por parte del volcán, la disposición del penacho sería hacia el sueste-este y esto supondría un escenario desfavorable para la operatividad aeronáutica.

« Es probable que en un futuro cercano los vecinos puedan volver a sus viviendas. No va a ser en breve, porque estamos monitorizando todas las variables para que puedan volver con total seguridad. Los gases están provocando problemas y pueden generar problemas de dificil solución. No se debe entrar en zonas de cuevas o sótanos solo en compañía de gente con medidores de gases. Hay cantidades peligrosas de monóxido de carbono y de dióxido de carbono«, alertó Morcuende.

Las zonas más complicadas en cuanto a la presencia de gases es la zona de Las Manchas, Jedey, Las Norias y Puerto Naos. Toda la zona ubicada al sur de la zona de exclusión por el proceso eruptivo. También apuntó a extremar la vigilancia en zonas del norte ubicadas cerca de las coladas por la presencia de gases, sobre todo en bodegas, sótanos y cuevas por la acumulación de monóxido de carbono.

En cuanto a los afectados, el número de personas albergadas en hoteles es de 555, cuatro más que ayer. De ellas, 399 se encuentran en Fuencaliente, 69 en Los Llanos de Aridane y 87 en Breña Baja. Se mantiene en 43 el número de personas dependientes alojadas en centros sociosanitarios.

La superficie afectada por la erupción alcanza las 1.198 hectáreas, según datos del Instituto Geológico y Minero de España. Esta superficie sube hasta las 1.221 hectáreas si se tiene en cuenta al propio edificio volcánico.