La campaña contra incendios moviliza a 1.400 efectivos

El Gobierno de Canarias y los cabildos insulares han dado por comenzada este lunes la campaña del verano contra los incendios forestales, en un año en el que la sequía, sobre todo en el sur y en las cumbres de las islas, puede suponer un mayor riesgo. El consejero de Administraciones Públicas, Justicia y Seguridad, Julio Pérez, ha adelantado que habrá 1.421 efectivos humanos, 144 dispositivos mecánicos, básicamente autobombas, y 15 medios aéreos permanentemente disponibles.

EFE / SANTA CRUZ DE TENERIFE

El jefe de servicio de Protección Civil y Atención de Emergencias del Gobierno de Canarias, Florencio López Ruano, ha subrayado que aunque un año seco puede influir de forma desfavorable en caso de incendio, no necesariamente tiene que traducirse en una mayor incidencia, porque en última instancia la gran mayoría de los fuegos tienen origen humano.

Julio Pérez ha incidido en ese mensaje durante la presentación del dispositivo: « no es inevitable que haya incendios, muchos son por actuaciones del ser humano, descuidos o intencionadas», así que es una responsabilidad no solo de las administraciones, sino del conjunto de la sociedad. El consejero explicó que el encuentro de coordinación de este lunes, necesario porque las competencias sobre incendios son concurrentes, sirve para perfeccionar los protocolos en torno al Plan de Emergencias de Canarias (Plateca) y el Plan de prevención de Incendios Forestales de Canarias (Infoca). «Hemos repasado la puesta a punto de los dispositivos, la capacidad operativa, los sistemas de trabajo, el transporte de medios entre islas y los sistemas de comunicación», ha explicado Pérez.

Para esta campaña han tenido que ser pospuestas algunas cuestiones relacionadas con la formación del personal y de realización de simulacros, pero el dispositivo está listo, ha señalado el consejero.

López Ruano ha dicho que la situación de sequía no ha sido homogénea, y afecta más a las partes sur y a las cumbres y no tanto a las medianías del norte.

La sequía puede influir en el tamaño y desarrollo de los incendios, pero es un factor más: «ha habido años secos sin grandes problemas y años húmedos con incendios muy grandes». Así que es difícil aventurar cómo va a ser la campaña, sobre todo porque «la inmensa mayoría de los incendios se inician por causa humana», según López Ruano.

Julio Pérez precisó además que los equipos de los cabildos realizan una labor de prevención continua limpiando caminos y rastrojos.

«Creemos que estamos preparados, pero lo principal es el comportamiento humano», ha insistido Pérez, quien ha pedido a los ciudadanos que «acompañen» a las administraciones en la vigilancia y la prevención.

Estar mejor preparados no significa que «podamos descuidarnos más» porque no se elimina «la necesidad de prevenir que no haya descuidos ni actuaciones humanas que desencadenen los incendios», ha señalado Pérez.

El jefe de servicio de Protección Civil y Atención de Emergencias ha explicado que la tendencia es a desplegar los operativos más allá de las tradicionales campañas de verano, y por ejemplo las brigadas del Gobierno de Canarias están actuando desde mayo a diciembre y uno de los helicópteros mantiene su operatividad a lo largo de todo el año.

El gran incendio del verano pasado en las cumbres de Gran Canaria ha servido en esta campaña para reforzar los mecanismos de coordinación, de modo que sean más efectivos pero más simples.

El consejero ha promovido también una mejora en los sistemas de documentación y registro de las actuaciones y del apoyo jurídico a las personas que toman las decisiones en caso de emergencia.

El incendio de Gran Canaria llevó también a un proceso de «lecciones aprendidas» desde el punto de vista técnico que se ha reflejado en mejoras organizativas, del transporte de medios entre islas y de las comunicaciones radioeléctricas y de la capacidad de extinción, entre otras.

También se ha acordado a raíz de ese incendio promover un mayor uso de los líquidos retardantes desde el aire, que contienen sales de polifosfato amónico que se emplean como cortafuegos químicos.