Arcadio Suárez

El grito colectivo por las que no están y las supervivientes resuena en la calle

El aumento de la violencia machista en La Palma y los asesinatos de Anna y Olivia estuvieron presentes en el 25N

Luisa del Rosario
LUISA DEL ROSARIO Las Palmas de Gran Canaria

La jornada del 25N, el Día Internacional para la Erradicación de la Violencia de Género, no es un día festivo sino de protesta, y así lo entendieron los colectivos que forman parte de la Red Feminista de Gran Canaria que ayer volvió a tomar el pulso a a calle con una manifestación ruidosa. Y si el año pasado el acto tuvo que limitarse a una concentración, en esta ocasión la marcha regresó a su circuito tradicional aunque con orden inverso: comenzó en San Telmo y culminó en Santa Ana.

Allí resonaron los nombres de María Isabel, Erika, Mónica, Zuita hasta completar la lista de las 37 mujeres asesinadas por la violencia machista durante este año y allí se recordó al reguero de huérfanos y huérfanas que ha dejado. En Canarias las mujeres también han sido duramente golpeadas por la violencia machista, por eso el manifiesto no olvidó el brutal asesinado de las pequeñas Anna y Olivia, y tampoco a su madre, Beatriz Zimmermman, quien ha puesto rostro a lo que es sufrir la violencia vicaria. Y por ellas se lanzó un grito, para no «olvidarlas».

Las mascarillas fueron la tónica imperante en una marcha teñida de lila y acompasada por las tamboras feministas de la Sorora Subversiva. Para la Red Feminista de Gran Canaria todavía queda mucho trabajo por hacer para erradicar las violencias machistas. El manifiesto recordaba que la ley contra la violencia de género ha cumplido 17 años y «seguimos esperando un currículum que frene la socialización en el machismo en todas las etapas educativas. Porque la educación debe servir de contrapeso a la cultura de la violación, a la LGTBIfobia».

También hubo un recuerdo para las mujeres palmeras que, con la crisis eruptiva, están sufriendo más episodios de violencia machista. «En cada crisis las mujeres seguimos padeciendo las peores consecuencias. Lo vimos con el covid y ahora en La Palma por el volcán, donde han aumentado las denuncias de violencia de género. Que la ceniza no nos impida ver la realidad. La incertidumbre y el dolor no son excusa para la violencia. Si los hombres palmeros están sufriendo, las mujeres palmeras también. No, las mujeres no somos el desahogo de nadie, ni su saco de boxeo. ¡Las mujeres, en pandemia, en emergencias y en nuestro día a día tenemos derecho a una vida libre de violencias!».

La Red Feminista hizo un repaso a las cifras de la violencia y los recientes casos que han salido a la luz en la capital grancanaria, el de un posible acoso sexual en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que el Consistorio ha remitido a la Fiscalía, y el del acoso a una profesora de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria por parte de un miembro del equipo de Gobierno, que investiga la institución. En ambos casos, los supuestos agresores han cesado en sus cargos. Este 25N el feminismo tampoco ha olvidado a las mujeres pobres, las mujeres migrantes o las mujeres que sufren una situación de trata. las más vulnerables ante las violencias machistas.

Para atajar todo ello pidieron «más medios y más recursos», pero también «mayor voluntad política». La buena noticia es que ayer todos los grupos parlamentarios, salvo Vox, apoyaron la permanencia del pactod e estado contra la Violencia de Género asegurando una partida estable que ayude a erradicar esta lacra.

Problema estructural

Por la mañana, el Gobierno canario también «alzó su voz» contra las violencias machistas y expresó su «apoyo a las víctimas y supervivientes» en un acto celebrado en Tenerife. El jefe del Ejecutivo canario, Ángel Víctor Torres presidió el acto en el que se recordó a las mujeres asesinadas y se leyó la declaración institucional en la que se reconoció la violencia de género como un «problema estructural», señaló un comunicado.

Torres, leyó la declaración institucional con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres en la que se reconoce «la violencia de género como un problema estructural y» y el compromiso del Ejecutivo «a seguir trabajando «para que la violencia cese». En la declaración se expresó la «condena frente a las distintas violencias de género (psicológica, física, sexual, económica y vicaria»» y el compromiso de «seguir dotando de todos los medios humanos y económicos que sean precisos para combatirla, atendiendo a la prevención, la sensibilización, y la asistencia a las mujeres y menores que la padecen, que sobreviven a ella cada día».

El presidente aseguró que se trata de «un mal social que, además, ante cualquier tragedia se multiplica, amplifica y empeora, como pudimos comprobar durante el período de aislamiento por la crisis sociosanitaria del covid-19 en el año 2020, y como tristemente lo volvemos a cerciorar observando lo ocurrido recientemente en la isla de La Palma».

Por su parte, la consejera de Derechos Sociales, Noemí Santana, destacó durante su intervención el hecho de que «en el último año se han reducido los asesinatos por violencia machista, pero aún es insuficiente. Nos queda mucho por hacer». Y recordó que «por desgracia este año, con lo ocurrido en Tenerife, con el asesinato de Anna y Olivia, toda España ha conocido lo que significa violencia vicaria».

También intervino la directora del Instituto Canario de Igualdad (ICI), Kika Fumero, quien recordó que durante los dos primeros meses de erupción del volcán en la isla de La Palma, la violencia de género ha aumentado. El 112 ha recibido 119 alertas, un 57% más que en el mismo periodo del año anterior. En el desglose de llamadas, 43 fueron de emergencia, lo que supuso un 23% más que el año anterior; 50 fueron de urgencia, 72% más y 26 de información, 117% más. Las llamadas de emergencia son las que entrañan un peligro inminente para las víctimas.

También dijo que en el 25 N «no hay nada que celebrar, sí que conmemorar» e insistió en recordar que «el amor no mata, el cariño no mata. También que los buenos padres no maltratan a las madres, que los buenos padres no asesinan a sus hijas ni a sus hijos, ni tampoco les condenan a vivir en hogares llenos de violencia y miedo».