La villa de Moya se convierte en un atractivo lugar para pasar la pandemia

Crecen las búsquedas de venta de casas y terrenos. El Ayuntamiento registra una media de tres cambios de titularidad a la semana.

Patricia Vidanes Sánchez
PATRICIA VIDANES SÁNCHEZ Moya

Después de que finalizase el estado de alarma, y con ello más de dos meses de confinamiento en las viviendas, son muchos los ciudadanos que han sido verdaderamente conscientes de lo que es vivir en un piso de ciudad. En muchos casos, pequeños y sin balcón o terraza. Por eso en la villa de Moya a nadie le extraña el fenómeno al que están asistiendo. De la noche a la mañana aparecen carteles no ya de casas o terrenos en venta; al revés, de carteles que advierten «busco casa en venta». El alcalde de Moya, Raúl Afonso, señala que «la gente hace llamadas al Ayuntamiento para preguntar su el alcalde sabe algo de si alguien está vendiendo. Me llaman de todos sitios; un neurólogo hace poco».

Cuenta el alcalde que «este fenómeno es después de la pandemia». La gente quiere «una casita con terreno; les da igual que la casa sea grande o pequeña o a reformar». Pero lo que sí es indispensable es que esté en el campo y que tenga un terreno para cultivar o disfrutar del aire libre.

Pero las transacciones de compra venta, aunque se están dando, no son ta fáciles. En los últimos tiempos, «hay casas, de herencias, que se han vendido. Pero no hay tantos terrenos para la gran demanda que hay», afirma Raúl Afonso. Eso sí, «los trocitos de tierra con vivienda que se han puesto a la venta más o menos asequible se los han quitado de las manos». En cuanto a los precios, de todo hay.

En la villa de Moya hay muchas casas deshabitadas. «Lo que suele pasar es que hay mucha gente mayor que vive en el campo», al fallecer «son muchos herederos que no se ponen de acuerdo hasta que por fin se vende» la propiedad en cuestión «o uno de los hijos o nietos se la quedan».

Sobre todo «los que tienen hijos se han dado cuenta de que estar confinados sin terreno es lo peor, que vivir en un piso con niños es un desastre». Además, según Raúl Afonso, a todo ello se une que «muchos quieren volver a sus orígenes».

Y todo esto es bueno para el pueblo, señala el alcalde de Moya. En realidad, y a pesar de la crisis sanitaria y económica, Moya no está viviendo su peor momento. «Tenemos las casa rurales a tope, somos un municipio pionero en vivienda rural y vacacional. Y es tiempo de quedarse aquí».