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Valsequillo se escapa de las garras del Perro Maldito

Miles de personas disfrutaron de una noche mágica en un espectáculo musical, lumínico y teatral marcado por la crítica a las redes sociales y las energías contaminantes

JUAN PÉREZ BENÍTEZ Valsequillo

«¡Chiquillos! ¡No salgan de sus casas, no se arrimen a los barrancos... se soltó de sus cadenas!». Con esa frase, previa a un apagón de luces general en las calles de todo el pueblo, se desató el miedo y la expectación en el comienzo de la 36ª edición del popular y mágico evento de la Suelta del Perro Maldito.

Un año más, esta vez con normalidad absoluta tras dos años de restricciones sanitarias, el demonio apareció en la histórica plaza de San Miguel para intentar apoderarse de la humanidad, aunque nuevamente -se viene spoiler- no lo consiguió. Las miles de personas que abarrotaron el municipio en la madrugada del miércoles para el jueves vivieron en primera persona un espectáculo sonoro y visual con todo tipo de juegos lumínicos, música, fuegos artificiales, trabajadísimos maquillajes y escenarios y un excelente teatro callejero que se fundamentó, como ya es tradición, en la crítica social. Las energías contaminantes y la fuerte dependencia de las personas con los aparatos electrónicos fueron el hilo conductor de la trama esta vez.

«Yo les propongo la única salida posible. La definitiva: el petróleo. (...) Sí, sé que es finita y es altamente contaminante, pero lo que importa es el aquí y ahora», soltó el perro maldito entre malvadas carcajadas en medio de la aparición como una de las maléficas medidas que iba a tomar para reinar en su nuevo mundo. Del mismo modo, alabó a la energía nuclear y se burló del reciclaje.

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En cuanto al consumo desmedido de las redes sociales la bestia maligna señaló a una jaula con una persona dentro enganchada a su teléfono móvil mientras dijo: «¿No se dan cuenta? Miren, miren. Ya nacemos conectados, retroalimentándonos de todo tipo de energías. ¿Qué más da el dinero? Da igual lo que cueste, estar conectados es lo importante». Tras esta escena, una persona salió en la pantalla que rodeó en todo momento al enorme escenario montado sobre la calle diciendo: «Vivimos atrapados entre aparatos electrónicos sin darnos cuenta. Ya forman parte de nuestra vida y rutina diaria».

Otro momento clave se dio cuando el demonio desatado de sus cadenas decidió poner rumbo a un mundo mágico donde se encontró con cuatro dioses de la mitología griega. A Afrodita y Poseidón, dioses del amor y el mar, respectivamente, les pusieron como ejemplos de la sociedad actual, personas que solo se preocupan de la estética, el exterior, materialistas y mayormente preocupados por los 'likes' que puedan recibir en sus redes sociales.

Pero solo Apolo, uno de los dioses más influyentes y poderosos de la mitología griega, fue capaz de enfrentarse a la bestia del inframundo, junto a Ares -dios de la guerra-, para hacerle desaparecer y devolver el bien y la tranquilidad al municipio de Valsequillo y, por consiguiente, al resto del mundo.