Un alumno del centro se prepara para introducir el residuo orgánicoen la compostadora. / C7

El IES Valle de los Nueve recibe un diez en reciclaje

Abono natural. El centro compostó 720 kilos de residuo orgánico en tres meses. El tercero que más acumuló de los 20 que participaron en Gran Canaria

Juan Pérez Benítez
JUAN PÉREZ BENÍTEZ Telde

El Instituto de Educación Secundaria de Valle de Los Nueve ha obtenido un diez en reciclaje al ser capaces, entre las familias de los alumnos y trabajadores de la escuela, de reutilizar hasta 720 kilogramos de residuos orgánicos para crear compostaje en el propio centro en tan solo tres meses, una actividad colaborativa enmarcada dentro de un programa que lanza la organización de Canarias Siempreviva con el nombre de Desafío de la Gigatonelada.

A principios de este curso el profesor de Biología y Geología y el coordinador del Eje de Medioambiente y Sostenibilidad del IES Valle de Los Nueve, Fernando Baez, fue contactado por miembros de la Organización No Gubernamental de Canarias Siempreviva para que el centro teldense formara parte de esta iniciativa verde a nivel internacional. Aceptaron y se les encomendó el objetivo particular de llegar a compostar 600 kilogramos de basura orgánica en tres meses, o lo que es lo mismo, evitar que se enviasen a la atmósfera una tonelada y media de gases de efecto invernadero en ese tiempo . La meta se alcanzó y con creces.

Objetivo cumplido

Alcanzaron la cifra de 720 kilos de material orgánico convertido en poco más de doce semanas, lo que equivale a la reducción de 1.799,95 kilos de gases tóxicos que no dañaron al medio ambiente en ese tiempo. Por todo ello, El IES Valle de los Nueve ha sido galardonado con una mención especial al haber quedado en el tercer puesto en el Desafío de la Gigatonelada 2021/2022.

El cálculo de gases tóxicos no emitidos gracias a esta iniciativa se consigue multiplicando por 2,5 cada kilogramo de residuo orgánico reciclado. Este se corresponde a una media estipulada por el grupo promotor de la iniciativa tras un estudio en el que se ha tenido en cuenta el transporte de la basura al vertedero y el resto de procesos posteriores si los restos de comida hubiesen seguido el curso típico, en lugar de su reciclaje.

Una niña del centro educativo almacena los restos de comida en la compostadora. / C7

«Desde el primer día siempre hubo bastante participación de los estudiantes y familias de 1º y 2º de la ESO, por lo que también se consiguió convencer a los padres y madres de que era una buena iniciativa para beneficiar el futuro planeta en el que vivirán sus hijos», asegura satisfecho el docente.

El equipo técnico de la ONG les ayudó y guió desde el principio. Ya sea con la enseñanza de la técnica para compostar, la dotación de cubos, pesas y demás material necesario para esta iniciativa en la que han estado involucrados hasta 20 institutos y colegios de Gran Canaria.

Iniciativa mundial

A nivel general este reto es una iniciativa internacional con la que se pretende reducir, nada más y nada menos, que una gigatonelada de emisiones de CO2 a la atmósfera del planeta Tierra, para lo que se cuenta con la colaboración de equipos de ciudadanos alrededor de todo el mundo que crean iniciativas de reciclaje adaptadas a su propia localidad.

Según sus organizadores, el equipo de grancanario es uno de los más avanzados de Europa, y ya ha logrado evitar la emisión de 30 toneladas de gases de efecto invernadero gracias al compostaje escolar que se ha llevado a cabo en sus centros.

Ganan abono natural para el huerto escolar

Según indica Baez, «los escolares se llevaban los cubos vacíos a sus casa y cada semana los traían llenos. Se pesaba cada uno, se apuntaba en la lista para seguir el cálculo y se enviaba a tratar en la compostadora que nosotros mismos hemos creado con palets de madera reciclados. Ahí se dejaba durante un periodo de tiempo, mezclado con estiércol y materiales secos, como hojas, para evitar que el mal olor se extendiese y que las moscas e insectos se acerquen tanto». En total se han almacenado 400 kilos de abono natural que servirá nutrir, de cara al año que viene, su huerto escolar, del que también presumen.

Reto superado con menos de 200 alumnos

«Es justo destacar que un centro como el nuestro, con menos de 200 alumnos, haya logrado superar el reto planteado, lo cual no hubiese sido posible sin la participación del alumnado y del apoyo de sus familias. Queremos agradecer a los estudiantes y a los padres que se han sumado a esta iniciativa, ya que sin ellos no hubiese sido posible. Nuestro centro, es consciente del potencial que tiene, al contar con una comunidad educativa muy participativa y comprometida con la educación y los valores ambientales que nuestro centro ha propiciado participando en el proyecto de Compostaje escolar», destaca con alegría el docente.