pTiroteoLos primeros indicios apuntan a una pelea entre bandas. / C7

Jinámar: del ajuste de cuentas al miedo

Dos heridos. La tranquilidad del Viernes Santo se quebró por la noche con los disparos de escopeta realizados por un hombre que se entregó

G. FLORIDO / JUAN PÉREZ Telde

Las calles de Jinámar fueron testigos, sobre las 22.15 horas del Viernes Santo, de un tiroteo que se saldó con dos heridos. La reyerta se produjo en la zona de Lomo de las Brujas, la parte del barrio teldende de Jinámar donde se ubica la antigua gerencia, a la altura del bloque 9.

Los primeros indicios apuntan a un conflicto entre bandas, cuyos intervinientes trataron de dirimir las diferencias a tiros de escopeta. De acuerdo con el 1-1-2, una de las víctimas fue herida en la espalda y miembro inferior de forma grave. La otra, en miembro superior de carácter moderado. El primero fue trasladado al Hospital Insular en ambulancia medicalizada, mientras que el segundo al Doctor Negrín en ambulancia de soporte vital básico.

En el lugar de los hechos se personaron patrullas de la Policía Nacional, así como Unidades de Prevención y Reacción (UPR) y efectivos de la Policía Local.

El presunto autor de los disparos se personó horas después del tiroteo en dependencias de la Policía Nacional de Telde, donde reconoció su participación en los hechos y fue detenido. Se trata de un hombre de 56 años. No se descartan más detenciones.

Un problema de seguridad

La mañana de este sábado el Valle de Jinámar despertó sumida en un silencio sepulcral, víctima del miedo ante los atroces hechos. Este pueblo volvía a estar en el punto de mira mediático por un nuevo acto criminal en sus calles y su gente poco quería hablar de lo sucedido en la noche anterior. En la intimidad era el tema principal de todas las conversaciones, pero en las calles pocos eran los que se atrevían a dar detalles de lo sucedido por temor a que les viesen hablando acerca del tema. Algunas personas que viven muy cerca de donde se produjo el tiroteo se atienen a la versión de que no supieron nada hasta que al día siguiente vieron en los medios lo ocurrido. Por otro lado, los que sí se percataron al momento dicen que «todo pasó muy rápido».

Una vecina explica que escuchó durante unos pocos segundos unas explosiones, «pero pensé que eran niños tirando petardos para hacer la broma y por eso ni me asomé a la ventana. Al rato vi luces de la Policía y de ambulancias y fue cuando me di cuenta de que algo grave estaba pasando y me asusté». A pesar de ello, al amanecer la mujer asegura que ya se encontraba «más tranquila» puesto que confía en que esto solo haya sido «algo esporádico», ya que «hace muchos años que en esta zona no pasaba ninguna reyerta de este estilo».

Esta misma vecina cuenta que conoce a los chicos a los que hirieron con los disparos de escopeta y les describe como «gente agradable y buenos niños que iban con mis hijas al colegio, aunque tampoco sé qué es lo que hacen en su tiempo libre», aclara. Además indica que los hechos ocurrieron en un lugar donde suelen ponerse varios jóvenes a diario. «Esa misma tarde les había visto sentados tan tranquilos con sus amigos en el mismo sitio», comenta.

Pero otra residente de este enclave no lo ve con tanta calma. Según ha querido explicar a este medio, está cansada de que habiendo tanta buena gente en este gran barrio, todavía se tenga que arrastrar con la etiqueta de lugar peligroso e inseguro. « Jinámar es un polvorín ahora mismo», asevera. «En las últimas semanas han robado una gran cantidad de vehículos y se han producido muchos robos dentro de establecimientos y aquí la Policía Local y Nacional siguen brillando por su ausencia. Si alguien debe culpa de esto son los propios cuerpos de seguridad y las instituciones que no piensan en los niños y gente civilizada. ¿De qué nos sirve que existan policías si no los tenemos cuando se les necesita?», exclama.

«Habría que reforzar con muchos más agentes al vecindario. Pero parece que no les gusta o tienen miedo. No se ven controles preventivos y por eso la gente hace lo que le da la gana. Roba, dispara, mata, vende droga, la consume en plena calle, hacen carreras de coches nocturnas poniendo en peligro a otros usuarios, etc. Hasta que no ha sucedido este tiroteo no han sonado las alarmas», lamenta esta persona.

A la espera de las replesalias

Un señor mayor que lleva viviendo muchos años cerca de donde ocurrió el altercado, consciente o inconsciente de la trama que se esconde detrás de este episodio violento en concreto, explica que no volverá a sacar a su perro por la noche durante un tiempo por miedo a que haya podido ser una pelea entre bandas. « Ojalá me equivoque pero esto pinta a que pronto se van a producir nuevos tiroteos para vengarse de este último acontecimiento », opina.

Otros vecinos que aseguran conocer bien la situación aseveran que « Jinámar está regresando a épocas pasadas, cuando las bandas imponían su ley en el barrio». Es por ello que advierten que « o las autoridades actúan pronto y se intensifica la presencia policial en el pueblo, o tarde o temprano se verán represalias entre bandas con actos similares o mucho peores».