Auri Saavedra, el día que tomó posesión como edil, al que acudió con su perro 'Tobillo'. / arcadio suárez

La concejal de NC Auri Saavedra deja el gobierno y renuncia a su acta de edil

Alega afecciones a su salud y falta de medios para desarrollar sus proyectos. Su vacante la ocupará Sergio Suárez, que ya es asesor municipal

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Telde

La concejal de Sanidad, Protección Animal y Participación Ciudadana de Telde Auri Saavedra dejó este lunes el gobierno municipal y renunció a su acta de concejal. La también hasta ahora responsable de Agricultura, Ganadería y Pesca presentó su dimisión por escrito en el registro municipal del Ayuntamiento.

La salida de Saavedra, que fue elegida en los comicios de 2019 como integrante de la lista de NC, no perjudicará, en principio, a la mayoría de gobierno ni a la estabilidad del actual pacto (NC, Juntos y Más por Telde) porque su puesto será cubierto por el siguiente en la lista nacionalista, que recayó en su día en Sergio Suárez Hernández, economista que ya forma parte del gobierno actual en calidad de asesor. La alcaldesa, Carmen Hernández, no hará ninguna valoración hasta analizar lo sucedido en profundidad.

La concejal comunicó su dimisión y la entrega de su acta junto a un escrito de nueve páginas, a modo de rendición de cuentas, en el que, además, j ustifica su marcha por afecciones a su salud dada la saturación de trabajo, pero en el que también afirma que se va «por honestidad», porque por falta de medios no puede desarrollar los proyectos que se propuso.

En concreto, señala tres «problemas graves» que continúan sin resolverse. Uno es la falta de personal en las áreas bajo su responsabilidad, lo que le impide prestar un servicio de calidad. Otro es también la falta de efectivos, que no de interés, para contar con una policía de bienestar animal y perseguir el maltrato. Aclara en este punto que el jefe del cuerpo, Félix Ramos, siempre ha apoyado a los seres sintientes, pero que carece de medios. Y el tercero es el retraso en la licitación y construcción de la primera fase del Centro de Bienestar Animal. «Eso provoca que mis recursos económicos y humanos se agoten al atender a los numerosos casos de abandono en estado precario, enfermos, mayores y sin adopción posible, y que me pueden llevar a la saturación y pérdida de calidad de vida en el refugio personal de mi familia», explica Saavedra.

La edil se ha visto en la tesitura de tener que atender a esos animales por sus propios medios «para no tener que enviarlos al albergue insular», lo que, añade, ha puesto en riesgo la salud y la sostenibilidad económica de su familia y ha afectado a su salud personal. En ese sentido, confiesa que se ha llevado «una profunda decepción al darse cuenta de que el «interés de varios cargos públicos no es general sino partidista». Cuenta que atiende a más de 100 perros y 50 gatos y que el 70% proviene de casos de abandono en Telde.

Así las cosas, decide retirarse en la medida en que entiende que en lo que resta de mandato ya no puede «generar proyectos nuevos por falta de medios, sino culminar los ya iniciados y que estos los puede terminar» quien le suceda. «Ya no soy necesaria; para mi familia, sí, porque además estoy convencida de la eficacia de mis compañeros y compañeras para terminar lo que dejo iniciado», apuntó. Y terminó diciendo que la encontrarán «siempre a favor del bienestar animal no partidista». «No soy de vender humo, ni de mentir, así que con franqueza les digo que, con los recursos existentes, no podré avanzar más» (...), los tiempos de la administración no son mis tiempos». La concejal se despide dando las gracias a todo el personal y a todo el que confió en ella al votar a la fuerza política con la que concurrió a los comicios, a la que le agradece la oportunidad de defender a los seres sintientes.

«Sé que los principios no pagan facturas, pero duermo tranquila»

«Me voy y entrego mi acta; sé que los principios no pagan facturas, pero permiten que duerma tranquila», concluye Saavedra. Eso sí, seguirá en la lucha desde la política social. Resistió «al acoso, calumnias, denuncias falsas, estrés y ninguneo, cuando no coacción» a la asociación a la que representa, pero lo que no puede tolerar es poner en riesgo a su familia «cogiendo más casos de animales enfermos sin realizar la cuarentena por falta de espacio y tiempo». Sostiene tajante: «No vine a la política pública a mandar sistemáticamente a Bañaderos los animales que se abandonan en el municipio.