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Tejeda recuerda al doctor Hernández Guerra, uno de sus más ilustres

Doctor Hernández Guerra. El científico da nombra a la calle principal del pueblo. Ahora Tejeda quiere además que sea conocido y reconocido

Patricia Vidanes Sánchez
PATRICIA VIDANES SÁNCHEZ Tejeda

Tejeda rindió un homenaje oficial este sábado al ilustre científico José Domingo Hernández Guerra (Tejeda 1897 - Madrid 1932). En el Salón Rojo del Ayuntamiento de Tejeda se llevó a cabo el acto de nombramiento de Hijo Predilecto a título póstumo, y contó con la presencia de la corporación municipal, presidida por el alcalde, Francisco Perera; los familiares de Hernández Guerra; del presidente de la Fundación Juan Negrín, José Medina; y del presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales. Además, en la plaza mirador se pudo descubrir un busto en honor al doctor José Domingo Hernández Guerra, obra de Wenceslao Jiménez.

El empeño del consistorio tejedense no es otro que dar a conocer, entre los vecinos del pueblo pero también entre todos los canarios, la figura del doctor Hernández Guerra. Y es que «a pesar de que la calle principal lleva su nombre, para Tejeda no es una persona del todo conocida, sobre todo por los jóvenes», reconoce la concejala de Cultura, María Eugenia Suárez.

Y, como apunta la también teniente de alcalde, «hay que valorar lo que supone para la historia viva de la medicina española, y de fuera del territorio español», la obra de José Domingo Hernández Guerra, que desarrolló su corta carrera en Madrid, donde murió muy joven.

Dos momentos del homenaje y retrato de José Domingo Hernández Guerra. / Cober

Para darlo a conocer, el consistorio de Tejeda ha rescatado el libro 'Elementos de Bioquímica', que Hernández Guerra firmó junto a Severo Ochoa, con el que compartió estudios y avances médicos en la Escuela de Fisiología. «Hemos hecho 500 copias para repartir en todas las bibliotecas, por lo menos de Gran Canaria».

Para ello han contando con la ayuda de la Fundación Juan Negrín, que atesora buena parte de los originales. «Hemos querido rescatar la figura y obra del doctor Hernández Guerra y darle el puesto que debía tener desde el principio.

Imagen de la calle doctor José Domingo Hernández Guerra. / C7

«Rescatar su historia y hacerlo presente en la memoria de todos los tejedenses», señala Suárez, que incide en la importancia de conocer el pasado, valorar la aportación de ilustres como José Domingo Hernández Guerra, y saber así caminar con cimientos sólidos en el presente. «Se trata de rescatar la memoria de todos los canarios, de un hombre que hizo mucho por la medicina».

Un modernizador de la medicina

En ello coincide el presidente de la Fundación Negrín, José Medina, que será este sábado el encargado de presentar el facsímil 'Elementos de Bioquímica', firmado por Hernández Guerra y Ochoa. Y sí, «Tejeda le tiene dedicada una calle, pero es una pena que como tantos otros canarios importantes no figure en los libros de texto». Sobre todo teniendo en cuenta que nadie duda que «fue un modernizador de la medicina en España».

José Domingo Hernández Guerra y Juan Negrín eran parientes –las madres eran primas–, y coincidieron en Madrid cuando Negrín era director del Laboratorio de Fisiología de la Residencia de Estudiantes. «Allí se formó con él. Y entre los dos hicieron el milagro de crear una Escuela de Fisiología que trascendió al resto de España y del mundo», contribuyendo «a la modernización de la medicina».

Recuerda el presidente de la Fundación Juan Negrín que «Hernández Guerra era íntimo de don Juan, catedrático; y él, auxiliar de la cátedra». El tejedense Hernández Guerra «hizo un carrerón en Madrid», donde estudió Medicina tras marchar de GranCanaria.

«Había estudiado en Las Palmas, donde por lo menos hizo un curso en el colegio de San Agustín. Su padre era maestro de Tejeda y fue alcalde. La relación con Negrín era íntima», tanto que fue éste el que agilizó la financiación del libro 'Elementos de Bioquímica', ejemplares que ahora han guarda la Fundación tras ser donados por la familia Negrín recientemente.

«Y formó a prestigiosos fisiólogos». No en vano la Escuela de Fisiología «dio un Premio Nobel, Severo Ochoa, de quien fue profesor directo».

Entre los grandes logros del doctor Hernández Guerra se encuentra el haber llevado a cabo «los primeros trabajos de las vitaminas en la alimentación española», a lo que suma que «era un gran conferenciante, un hombre innovador y de principios».

Con todo, más allá de la biografía del doctor José Domingo Hernández, llena de éxitos a pesar de que falleció con solo 35 años, de lo que se trata, según el presidente de la Fundación Negrín, es de poner en valor a quien lo merece. «El tema es darle la importancia debida, y está bien que los pueblos reconozcan a sus hombres, su inteligencia, su conocimiento tan grande...».

Canarios como Hernández Guerra o Negrín, a pesar de los años de oscurantismo y propaganda franquista, forman parte de la Edad de Plata de la cultura española. «Grandes profesionales, como los hermanos Hernández Guerra –José Domingo, Francisco y Manuel–».