Sin nada y a la espera de ayudas por el fuego

Alfonso Álvarez es uno de los muchos vecinos de la cumbre grancanaria que se quedaron sin nada como consecuencia del fuego que afectó semanas atrás a los municipios de Tejeda y San Mateo. A la tristeza que supone la pérdida se suma la incertidumbre por la falta de diligencia de las autoridades para tramitar las ayudas.

ALBERTO ARTILES CASTELLANO y SAN MATEO

Alfonso no sabe por dónde empezar. El fuego declarado el 20 de septiembre en la cumbre de la isla que afectó a 2.800 hectáreas arrasó también la finca en el Alto de Siete Fuentes que levantó su padre en los sesenta y que, con mucho esfuerzo y sacrificio, pasó a su titularidad en 2012. 17.000 metros teñidos de negro donde antes brotaban unos 170 árboles frutales entre manzanos, perales, cirueleros, castaños o nogales, ahora convertidos en ceniza. Es la historia de muchos agricultores que han visto como, en cuestión de horas, perdían todas sus pertenencias, muchos de ellos su único sustento.

Una pequeña edificación, material de labranza, todo el sistema de riego, un coche, hasta un pequeño observatorio con un telescopio situado en un lugar privilegiado del centro de la isla... Ya no queda nada. «Aún estoy en estado de shock. El fuego arrasó con todo y a las pérdidas materiales también hay que sumar los años de trabajo que se han invertido en el terreno. Nunca pensé que el fuego llegara aquí, pero me equivoqué y ahora no queda nada». Su testimonio, el de Alfonso Álvarez, es el de muchos en su misma situación que ahora deben empezar de cero de nuevo. «Todo se ha perdido. Los árboles volverán a dar fruta en unos años si la lluvia acompaña, pero he perdido castañeros de más de 40 años que daban unos 1.500 kilos al año y que ya no volveré a ver. Siento una gran tristeza por verlo todo así», reconoce emocionado.

Solo le reponen los árboles

Hasta el momento Alfonso apenas ha recibido ayudas de las administraciones. Le toca hacer balance de todo lo quemado e intentar demostrar la existencia de objetos y cultivos que el fuego consumió. «Solo el ayuntamiento de San Mateo repone los árboles perdidos con otros pequeños, pero nada más. El papeleo es muy lento y nosotros tenemos que volver a comenzar de cero», afirma resignado como otros muchos.