Siete orquídeas nativas crecen en la isla

La vertiente norte-noroeste expuesta a los alisios es su hábitat principal. El primer mapa detallado de su distribución revela nuevos núcleos de población.

Jesús Quesada
JESÚS QUESADA

Limitadas casi exclusivamente a la vertiente norte-noroeste bajo la influencia de los alisios y a otros pocos nichos favorables, en Gran Canaria sobreviven hoy siete especies de orquídeas nativas distintas en pequeñas áreas o en sitios escarpados e inaccesibles, como sucede con muchas otras especies de la flora nativa o endémica.

La primera visión detallada de sus datos corológicos concluye que las orquídeas de Gran Canaria «todavía tienen áreas de distribución discontinua», pero opina que «las perspectivas han mejorado» gracias a las medidas de reforestación, «aunque el pastoreo intensivo reduce el número y la superficie de biotopos apropiados».

Las orquídeas son una familia de plantas monocotiledóneas que se distinguen por la complejidad de sus flores de simetría fuertemente bilateral y sus interacciones con los agentes polinizadores y los hongos con los que forman micorrizas. En el mundo existen entre 25.000 y 30.000 especies naturales y unos 60 000 híbridos y variedades producidas por los floricultores.​

En Gran Canaria prefieren las zonas de mayor uso agrícola o de pastoreo a lo largo de los siglos. De hecho, la región montañosa de Tenteniguada y de la Vega de San Mateo, Barranco de la Virgen en Valleseco, el entorno de Los Tiles en Moya y los pinares de Tamadaba y de Tirma son los sitios más ricos en especies y en número de plantas.

Raras en Canarias, las que sobreviven en la isla son conocidas como orquídea de tres dedos, canaria, de dos hojas, manchada, abejona, de gallo menuda y de Tenerife. Y solo tres, la de tres dedos, la canaria y la de Tenerife son especies endémicas exclusivos de Canarias, compartidas entre varias islas.

El estudio publicado en la última revista Botánica Macaronésica parte del trabajo de campo de 2017 de dos autores (Marijke y Jean Claessens) en posibles sitios de crecimiento, que reveló núcleos nuevos. Sus datos fueron complementados con los del Herbario del Jardín Canario y los aportados por otros dos autores (Águedo Marrero y Daniel González) y finalmente con las campañas de campo realizadas en 2018-2019 por Águedo Marrero y Conchi Santiago.

El muestreo se hizo en posibles áreas de localización, obteniendo datos de georeferenciación, altitud, ecología y hábitat y número de individuos reproductivos. Algunas observaciones se hicieron con prismáticos.

Cuando fue adecuado se aprovechó el trabajo de campo para preparar muestras de plantas para el Herbario.

Los mapas de distribución se realizaron sobre la base cartográfica de Grafcan y para las especies más frecuentes (orquídea de tres dedos o Habenaria tridactylites, canaria u Orchis patens subespecie canariensis, de dos hojas o Gennaria diphylla, manchada o Neotinea maculata y abejona u Ophrys bombyliflora), se dibujaron mapas con las densidades de población utilizando recuentos o estimaciones.

Muchas orquídeas se encontraron en la región de Tenteniguada, lo que refleja tanto su alto potencial como que fue objeto de muchas excursiones. Y otro punto de referencia fue el Parque Natural de Tamadaba, que es probable que acomode a más poblaciones de las censadas.

Biotopos «raros»

El trabajo de campo no fue sencillo porque el paisaje de la isla, con su multitud de barrancos con vegetación casi impenetrable, dificulta las prospecciones y los biotopos posibles son hoy «bastante raros» en la vertiente norte-noroeste de Gran Canaria.

Esto obedece, sobre todo, al uso agrícola extensivo en esta zona, con laderas aterrazadas en bancales sucesivos que son o fueron trabajados. Aunque hoy muchas ya no se cultivan, están cubiertas de una densa vegetación que no deja espacios abiertos para las orquídeas.

Además, algunas plantaciones de especies exóticas como eucaliptos, castañeros, olmos, álamos, etc. también han influido negativamente en las especies nativas de orquídeas.