En la imagen, Germán Santana, en el patio del Rectorado de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. / COBER

«Queremos abrir la universidad a todo tipo de público; fue mi compromiso»

La 30 edición de la Universidad de Verano de Maspalomas arranca este viernes. Su nuevo director, Germán Santana, esboza algunas de las novedades de este año

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO San Bartolomé de Tirajana

Profesor de Historia Moderna en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), coge el testigo del periodista Míchel Jorge Millares al frente de la Universidad de Verano de Maspalomas. Conoce la casa, porque ya ha sido ponente y hasta coordinador de un curso.

-¿Qué universidad ha heredado?

-En primer lugar, la del 30 aniversario. Es una universidad con carácter internacionalizador, pero también de potenciación de los investigadores canarios, que pretende mejorar tras atravesar un momento difícil con la pandemia.

Ahora pretendemos ampliar público, ofertar unos cursos que lleguen a toda la sociedad, sin límite de edad y que sean muy dinámicos y participativos, donde las conferencias teóricas se combinen con una mayor participación de la gente y con la posibilidad de que pasen un buen rato.

También está nuestro compromiso con la diversidad y la igualdad; de hecho, nos hemos sumado a la Estrategia Canaria de Igualdad del Gobierno de Canarias.

-¿En qué se va a notar su sello?

-En un espíritu más abierto a todo tipo de público, en la combinación de una vocación canaria, pero también internacional, traer a las mejores figuras que podamos en cada curso y que estos sean muy dinámicos, pero sobre todo llegar a todo tipo de público; fue mi compromiso inicial, desde gente que tiene 95 años a niños y niñas de 7 años.

-Insiste en captar más público. ¿Estaba quizás muy orientada al público universitario?

-Es verdad que en los últimos años, además, condicionado por la pandemia, el público se había reducido. Entonces, queremos recuperar al público que habíamos perdido y captar más. De hecho, estamos bastante contentos porque en las estadísticas de esta nueva edición la mayor parte es público nuevo. Nos preocupa mucho captar al público joven, y no necesariamente universitario.

-Supongo que con ese fin este año se han implantado bonificaciones y hasta descuentos para alumnos en los hoteles...

-Ese es un compromiso para esta y futuras ediciones, que todas las personas que quieran puedan acceder a la universidad de verano, que no haya excusas económicas. Primero, precios populares. Comparativamente, son los más populares de todas las ediciones y los más asequibles en todo el Estado.

Hay cursos gratuitos, pero es que además hacemos descuentos sobre esos precios. La media por un curso de 3, 4 y 5 días son 20 euros. Y a eso le hacemos un 50% de descuento al estudiante de la ULPGC, a familias numerosas, a desempleados o a personas con discapacidad.

A estas ventajas se le suma el 50% de descuento en los bonos mensuales de Global y que los descuentos para hoteles y apartamentos no solo beneficiarán a los ponentes, sino a todo el mundo. A la mejor oferta de esos hoteles se le suma un 15% más en cadenas hoteleras y bungalows.

-¿Y qué acogida han tenido estas medidas?

-Estamos en la semana de más actividad de inscripciones. Van a buen ritmo, pero depende del curso. Las de la primera semana van un poco mejor. Se pueden inscribir hasta dos días antes de que empiece cada curso.

Pero por ejemplo, el viaje a La Palma, que es la primera vez que la universidad sale de la isla, tardó menos de tres días en llenarse, 55 personas. Y nos pedían un segundo viaje, pero no ha podido ser. Lo vamos a repetir.

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Otro ejemplo, el curso de adecuar la voz para el canto está lleno; el de mirando las estrellas, que incluye una salida al interior de la isla, también está lleno, y el del decano de la universidad, Ángel Lafuente, va a muy buen ritmo.

-¿Hay temáticas nuevas?

-Las universidades anteriores han cubierto temáticas muy variadas, pero este año proponemos un tema sobre empleabilidad en África. Otro nuevo es sobre mascotas, que está muy de moda, con especialistas y se ha organizado para que puedan traer incluso a sus animales.

-¿Y qué temáticas no ha podido incluir y por las que apostará?

-Sí, por ejemplo, temas relacionados con el arte. También quiero potenciar cursos y talleres que al menos de forma transversal tengan que ver con la igualdad, y otros sobre empleabilidad en materias como ingeniería. Tienen una gran salida. Por ejemplo, nos gustaría promover un curso sobre empleabilidad en automovilismo. Y combinar ciencia con divertimento.

-¿Y la financiación, es suficiente?

-Los directores siempre tenemos que decir que no, que necesitamos más, tenemos un presupuesto limitado. Así y todo, siempre se ha hecho maravillas con el dinero que se ha tenido. No tenemos el más alto en la historia de la universidad de verano y eso nos ha obligado a buscar cofinanciaciones de otras instituciones y de empresas privadas, incluso pequeñas, a las que les puede servir para darse publicidad.

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La propia universidad en sí es un polo económico, que mueve a cientos de personas y eso genera economía y redunda en beneficio del municipio y de la propia isla. Eso lo queremos consolidar.

-Este año un plato fuerte es Leonardo Padura, premio Princesa de Asturias 2015. ¿Ha sido pura oportunidad o será habitual traer a alguien con tirón mediático?

-Sí, queremos atraer a figuras de prestigio, pero combinando con los mejores a nivel canario. La vocación de esta universidad es internacionalista. Lo de Leonardo Padura fue una iniciativa de este equipo y nos sorprendió gratamente; no las teníamos todas con nosotros y sin hablar siquiera de dinero, nos dijo que sí, que estaba encantado, porque la Universidad de Verano de Maspalomas tiene su prestigio y tiene su aliciente para venir a la isla.

Pero no solo con Leonardo Padura. Solo en el curso de las letras insulares intervienen Elsa Vega, Alexis Ravelo o Paco Quevedo. También tendremos a Javier Aranceta, premio Grande Covián, o al presidente del Tribunal de Cuentas de Canarias; traemos a una gran variedad de personalidades de primera línea que van a aportar su saber y su experiencia.

-¿Viene con una vocación de continuidad?

-Cuando se plantea esta dirección, por parte de la ULPGC y del Ayuntamiento de San Bartolomé, se plantea con una voluntad de continuidad. Esto forma parte de un proyecto a medio plazo, y sí, mi voluntad es continuar, aunque he de decir que continuaré siempre que los objetivos que se plantean iniciales de la Universidad de Verano de Maspalomas se cumplan y salgan bien. Si no se cumplen, el primero en renunciar seré yo. Nadie me tendrá que despedir. Esto no es para siempre.

Pero estoy muy ilusionado y tengo vocación de continuar, pero con los pies en la tierra. Espero que salga bien y continuar el curso que viene y los venideros. Vamos en la buena línea.

-¿Y qué retos se marca?

-Algunos ya los hemos conseguido, como incrementar el número de personas que se matriculan (ya tenemos más alumnos y más ingresos por cuotas que en la última edición), democratizar los precios y las ventajas y empezar con tiempo el proceso de la siguiente edición.

Queremos aumentar las fuentes de financiación, con más participación de empresas, que las personas entiendan que la universidad es algo suyo, modificar la página web, sobre todo en cuanto a la matriculación, y avanzar en el compromiso por la igualdad y la diversidad y aplicarlo a rajatabla.