Quemados dos endemismos del pinar de Inagua

Los individuos de jarilla de Inagua y turmero peludo plantados hace años con un plan de recuperación de especies en peligro de extinción «no van a recuperarse». El Jardín Canario guarda semillas en su banco.

Jesús Quesada
JESÚS QUESADA

El gran incendio forestal de Tasarte afectó «gravemente» a los individuos de dos especies vegetales endémicas de Gran Canaria y en peligro de extinción que se repoblaron con proyectos anteriores de recuperación: la jarilla de Inagua (Helianthemum inaguae) y el turmero peludo (Helianthemum bystropogophyllum).

Los individuos de estas dos especies amenazadas que se plantaron y vallaron en terrenos de difícil acceso del pinar de Inagua «no van a recuperarse». Esa es, al menos, la primera impresión del personal investigador de varios departamentos del Jardín Botánico Viera y Clavijo que ya se desplazó al pinar de Inagua para empezar a comprobar sobre el terreno cuál ha sido la afección del fuego.

«Queda por ver si el banco de semillas del subsuelo permitirá la regeneración de algunas plantas o si deberemos proceder a reintroducirlas con muestras del banco de semillas del Jardín», explicó ayer el director del centro de investigación del Cabildo, Juli Caujapé.

En posteriores excursiones el personal técnico del Jardín Canario cubrirá otras zonas del pinar de Inagua afectadas por el incendio para comprobar la afección a otros endemismos vegetales.

La jarilla peluda y la jarilla de Inagua, junto a la flor de mayo leñosa, se beneficiaron hace años de un plan de recuperación del Gobierno de Canarias para los endemismos vegetales más amenazados. Las poblaciones de estas dos especies en peligro de extinción están localizadas en el Macizo de Inagua y también resultaron afectadas por el gran incendio forestal que la isla sufrió en 2007.

Antes del plan de recuperación, la jarilla peluda poseía solo cuatro núcleos poblacionales situados uno en la montaña de Los Hornos y tres en la montaña de Las Brujas, mientras que la jarilla de Inagua presentaba una única localidad en la montaña de Los Hornos. Antes del incendio de Tasarte, las dos especies estaban en una situación de refugio debido a la presión de los herbívoros, que las ha llevado a sobrevivir en repisas y grietas inaccesibles donde la disponibilidad de hábitat está muy limitada.

En los últimos recuentos, la población de estos dos endemismos se cifraba en poco más de un centenar de ejemplares en cada caso. Los dos están incluidos en los catálogos canario y español de especies protegidas y amenazadas.