Vista parcial de las instalaciones de la red eléctrica del polígono, que han sido desvalijadas tras años sin uso. / ARCADIO SUÁREZ

El polígono de Doctoral busca potencia eléctrica para arrancar

La demandada área industrial de Santa Lucía de Tirajana encarga un estudio para valorar desde dónde traerá el suministro que precisa

Gaumet Florido
GAUMET FLORIDO Santa Lucía de Tirajana

Al polígono industrial de Doctoral, en Santa Lucía de Tirajana, que acumula más de 20 años pendiente de arrancar, no le basta con un suministro eléctrico cualquiera. Dadas las dimensiones de la futura urbanización y la variada tipología de las empresas que podría albergar, precisa de una potencia eléctrica que, por ahora, solo se les puede prestar desde el municipio vecino de San Bartolomé de Tirajana. Así lo explica el exalcalde de Santa Lucía y actual edil de Ordenación del Territorio, Santiago Rodríguez, que informa de que la Junta de Compensación de esta área fabril, que es la entidad responsable de su puesta en marcha, ha encargado un estudio para que una consultora profesional les valore desde dónde les convendría traer el suministro eléctrico que necesitan.

Rodríguez, que aclara que la urbanización del polígono no ha podido ser recepcionada por el Ayuntamiento porque no está terminada, detalla que Endesa, la empresa suministradora de la energía, les ha dado solo dos opciones: desplegar un cable desde Aldea Blanca o desde El Matorral, ambas en el municipio limítrofe, ambas al otro lado del barranco que hace de linde entre los dos municipios. Las dos alternativas, advierte el concejal, exigirían una importante inversión en la medida en que en los dos casos la red tendría que atravesar el barranco, bastante ancho en este tramo. Además, pasaría por suelo de muchos propietarios, lo que podría complicar o dilatar aún más los trabajos.

A este obstáculo se le suma otro. No solo les falta una conexión con la suficiente potencia eléctrica, sino que ya no cuentan tampoco con instalaciones para su distribución por sus calles y parcelas. Aclara Rodríguez que si bien en su día los promotores completaron las obras de urbanización, con la dotación de las habituales redes de electricidad, telefonía, abasto y saneamiento, el deterioro provocado por el paso de los años y, sobre todo, el vandalismo que se ha cebado con un complejo que nunca entró en funcionamiento del todo, les obligará a financiar otro proyecto para la rehabilitación o reposición de las dotaciones que estén mal o, directamente, ya no existan.

Basta un simple paseo por sus calles, entre la GC-1 y la carretera vieja, la GC-191, que comunica Vecindario con Juan Grande, para advertir hasta qué punto han sido desvalijadas algunas de las instalaciones del polígono. Han desaparecido arquetas y tapas de las cajas de luz de muchas de las parcelas. Y prácticamente no queda ni un tramo íntegro del cableado. Al menos quedan las farolas.

Rodríguez no se atreve a estimar los costes de uno y otro proyecto, pero confía en que la Junta de Compensación pueda acogerse a subvenciones o líneas de financiación de administraciones supramunicipales para poder sufragar estos costes.

Edificios municipales alimentados por un motor

Santa Lucía de Tirajana cuenta ya con uno de los enclaves urbanos más poblados y cosmopolitas de Gran Canaria, al menos el formado en el eje Doctoral-Vecindario-Balos, y, sin embargo , aún carece de polígono industrial. Existe, pero está a medio hacer en Doctoral y no logra ponerse en marcha pese a su estratégica ubicación, junto a la GC-1 y a medio camino entre la capital y el sur. Se pintó en el planeamiento y se trazaron, de hecho, las calles, pero las obras de su urbanización nunca llegaron a acabarse, por lo que aún no ha podido ser recepcionado por el Ayuntamiento, que, de esta manera, no puede asumir tampoco su mantenimiento, como aclara Santiago Rodríguez.

No en vano, las pocas infraestructuras que están abiertas lo están en precario. Por ejemplo, el almacén municipal, el edificio de la Escuela Taller y el Centro Municipal de la Juventud no operan con suministro eléctrico, sino gracias a un motor. Y el tanatorio, que también es municipal y en el que se invirtieron 120.000 euros hace más de 15 años, ni siquiera ha podido abrir. Hoy, de hecho, habría incluso que reformarlo. Sus instalaciones tampoco cumplen la nueva normativa mortuoria. Solo el cuartel de la Guardia Civil y el centro de salud cuentan con suministro eléctrico, autorizado en su día por razones de utilidad pública.